Un jour, un petit garçon rentre de l’école avec une lettre à la main, qu’il tend à sa mère en disant : « Mon instituteur m’a demandé de te donner cette lettre… mais uniquement à toi. »
Sa mère l’ouvre, la lit en silence… puis ses yeux se remplissent de larmes.
Elle prend alors une grande inspiration et lit la lettre à voix haute pour son fils : « Votre fils est un génie. Notre école est trop limitée pour lui et nous n’avons pas les moyens de lui offrir l’enseignement qu’il mérite. Veuillez l’instruire vous-même. »
Touchée, elle prend la décision de lui faire l’école à la maison.
Les années passent. Le garçon grandit… et devient l’un des plus brillants inventeurs de son siècle.
Il offrira au monde l’ampoule électrique, le phonographe, le télégraphe, la caméra, et bien plus encore.
Bien des années plus tard, après la mort de sa mère, il tombe par hasard sur une vieille boîte remplie de souvenirs. À l’intérieur, une lettre soigneusement pliée.
C’est celle que l’instituteur lui avait remise enfant.
Il la déplie, la lit… et découvre avec stupeur ces mots : « Votre fils est un incapable. Il est mentalement déficient. Nous refusons qu’il revienne à l’école. »
Cet enfant, c’était Thomas Edison.
Il pleura pendant des heures.
Puis il écrivit dans son journal :
« Thomas Edison était un enfant jugé déficient… qui, grâce à une mère exceptionnelle, est devenu un génie. »
C’est là une magnifique illustration de ce qu’on appelle l’effet Pygmalion : le regard que l’on porte sur un être humain peut transformer son destin.
LEÓN XIV
Como firme defensora del humanismo secular, debo admitir que hasta hace muy poco jamás me habría planteado abrir una encíclica papal. Las declaraciones de la Iglesia sobre la ciencia o la moral suelen generarme un sano escepticismo. Sin embargo, la figura de este nuevo papa y sus contundentes manifestaciones en debates globales tan cruciales como la lucha contra el racismo y las desigualdades sociales captaron mi atención. Esa frescura y ese compromiso real con los problemas de la calle me hicieron acercarme, por primera vez y con curiosidad, a una lectura de este tipo.
El resultado ha sido una grata sorpresa. Su última encíclica, Magnifica Humanitas, me ha parecido un documento de una lucidez intelectual y una urgencia ética extraordinarias. No hace falta compartir la fe en Dios para suscribir, de principio a fin, su profunda advertencia sobre el rumbo que está tomando la inteligencia artificial.
Lo que más valoro del texto es su rotundo rechazo a la supuesta «neutralidad moral» de la tecnología. El papa da en el clavo al señalar que los algoritmos no operan en el vacío, sino que reflejan los sesgos, la ambición y la lógica de poder de quienes los financian y desarrollan.
Su llamamiento a humanizar la IA resuena con fuerza en cualquiera que se preocupe por el futuro de nuestra sociedad, un futuro y un progreso que, como señala, deben cimentarse en una inteligencia dispuesta a escuchar y en una voluntad que busque lo que une más que lo que separa.
El documento, con audacia y valentía, alerta sobre los riesgos de un progreso desbocado que priorice la optimización y el beneficio económico por encima de la dignidad humana. También advierte del peligro de reducir a las personas a meros datos o de delegar decisiones éticas en sistemas automatizados.
En un panorama donde las grandes corporaciones tecnológicas parecen dictar las reglas del mañana sin apenas contrapesos, que una voz con tanto eco global exija que la IA sirva para liberar al ser humano y no para desbancar su valor es una excelente noticia. Esta encíclica demuestra que, más allá de dogmas divinos, existe un terreno ético común y profundamente terrenal donde creyentes y no creyentes debemos encontrarnos, la defensa incondicional de nuestra propia humanidad frente a la deshumanización tecnológica.
Una cámara de seguridad instalada en una estación de metro de Bogotá captó una escena que nadie esperaba y que, días después, inspiraría a millones de personas en redes sociales.
Todo ocurrió un lunes a las 5:42 de la mañana. Mientras gran parte de la ciudad aún dormía, las cámaras mostraban a Mateo, un joven de 19 años que trabajaba limpiando los pasillos de la estación durante la madrugada. Llevaba un uniforme desgastado, unos zapatos viejos y una mochila negra apoyada junto a un cubo de agua.
Al principio, las imágenes parecían una rutina común. Mateo barría el suelo mientras los pasajeros pasaban apresurados sin mirarlo. Pero minutos después ocurrió algo que cambió por completo la percepción de quienes vieron el video.
Cuando terminó de limpiar una esquina de la estación, sacó varios libros de su mochila, miró el reloj y se sentó en el suelo junto a la pared para estudiar. Con los mismos guantes de trabajo puestos, comenzó a repasar apuntes de matemáticas y física. Cada cierto tiempo se levantaba para seguir limpiando y luego volvía rápidamente a sus libros.
Durante casi dos horas repitió exactamente la misma rutina:
Trabajar. Estudiar. Trabajar. Estudiar.
Sin descanso.
Más tarde, uno de los supervisores reveló que Mateo llevaba más de un año viviendo así. Trabajaba desde la medianoche hasta las seis de la mañana y después viajaba directamente a la universidad para asistir a sus clases de ingeniería.
El video se volvió viral cuando una empleada del metro compartió las imágenes con una frase que conmovió a miles de personas:
“Mientras muchos se rinden por cansancio, otros luchan en silencio por sus sueños.”
Las redes explotaron. Millones comenzaron a compartir el clip, impresionados por la disciplina del joven. Aunque el cansancio era evidente y por momentos parecía quedarse dormido, Mateo siempre volvía a abrir sus libros y continuaba estudiando.
Días después, periodistas lograron entrevistarlo. Con una sonrisa humilde, contó que su padre había fallecido cuando él era niño y que su madre sobrevivía vendiendo comida en la calle. Desde pequeño entendió que la única forma de cambiar su vida era estudiando.
“Hay días en los que siento que no puedo más”, confesó. “Pero recuerdo por qué empecé. Quiero darle una vida mejor a mi mamá.”
Sus palabras tocaron el corazón de millones. Poco después, la universidad confirmó que Mateo no solo estudiaba ingeniería, sino que además era uno de los mejores alumnos de toda la facultad.
Tras la viralización, muchas personas decidieron ayudarlo. Una empresa se ofreció a cubrir todos sus gastos universitarios hasta graduarse y otras personas le regalaron una laptop y materiales de estudio.
Pero más allá de la ayuda o la fama, lo que realmente impactó fue el mensaje que dejó su historia.
Ese viejo video de CCTV recordó algo que muchas veces se olvida: los sueños más grandes suelen construirse en silencio. Detrás de cada logro casi siempre existen noches largas, sacrificios invisibles y personas que, aun estando agotadas, se niegan a rendirse.
Hoy, la estación de metro sigue funcionando como cualquier otro día. Pero para millones de personas, ese rincón donde un joven estudiaba sentado en el suelo se convirtió en un símbolo de disciplina, esfuerzo y esperanza.
Esta foto ganó el Pulitzer en 1960: un sacerdote da la extremaunción a un campesino cubano antes de ser fusilado tras un ‘juicio’ de cuatro minutos por negarse a servir al régimen de Castro. La ejecución fue dirigida por el "Che Guevara".
Esta es la imágen del socialismo.
@elsultanbitcoin Antes que desarrollar la minería urge actualizar la red de distribución y el sistema de transmisión para que las ciudades tengan energía continua y confiable. Lo terrible de todo esto es que el país ha tenido los recursos para mantener el SEN en buen estado y no lo han hecho.
La actriz Jessie Buckley elogió el matrimonio y la maternidad en su discurso de los #Oscar y dedicó el premio a todas las madres ⤵️
"El matrimonio no es una trampa. Los bebés no son una carga. La maternidad es un regalo."
🧎¿Ante quién te arrodillas?
La #Cuaresma empieza en el desierto, donde Jesús nos enfrenta a una pregunta clave: ¿ante quién pongo mi corazón? Porque lo que parece libertad —hacer lo que quiero— puede acabar esclavizándonos.
👉 Lee -o escucha- el artículo y audio completo aquí: https://t.co/RAr1INFdmd
Ellos son la española Montserrat Espinosa Irbern y su marido, el argentino-venezolano Roberto Baldo.
El régimen criminal de Nicolás Maduro y Delcy Rodríguez los secuestró en noviembre de 2024.
El Gobierno de España debe exigir su LIBERACIÓN INMEDIATA.
#LibertadParaTodos@desdelamoncloa@MAECgob
@alandete No han liberado a los presos del Helicoide y ellos y sus familias siguen viviendo una horrible pesadilla! Si Delcy les da todo lo que piden NO ESTÁN PIDIENDO LA LIBERACIÓN DE LOS PRESOS…!! eso es prioritario en este momento!! @carlaangola@MariaCorinaYA
Cuando Maduro falseó las elecciones todas las autoridades del régimen chavista perdieron su legitimidad y dejaron de ser miembros de un gobierno, diputados o jueces. Pasaron a ser simples delincuentes que pueden y deben ser detenidos y juzgados por sus crímenes.
@antdelacruz_ Feliz Navidad Antonio! Qué mensaje tan acertado el tuyo. Deseo que el Niño Dios esté en los corazones de todos en esta Navidad y siempre!!
El cálculo de las balanzas fiscales es un instrumento de la propaganda separatista. Los territorios no pagan impuestos, lo hacen los individuos y las empresas. España no puede “robar” a Cataluña porque se estaría robando a sí misma. Los españoles pagamos impuestos para todos los españoles.