Mientras tú buscabas respuestas, él eligió apartarse; mientras tú esperabas responsabilidad, él eligió continuar su vida sin mirar atrás y señarte antes de asumir su responsabilidad.
La responsabilidad afectiva no es solo evitar herir, es entender que todo lo que haces, lo que dices, lo que callas, cómo actúas deja huella en la mente y el corazón del otro. No se trata de prometer, sino de ser consciente de lo que generas.