Medianoche.
Tal vez demasiado pronto para regresar, pero la noche había comenzado temprano. Además, las miradas, las conversaciones y los intercambios se habían acelerado conforme pasaban las horas. Saciado, sin nada que lo retuviese en la ciudad, ¿por qué quedarse más tiempo +
@vesperaumbra + respuesta para tal acusación sobre su buena memoria, se encogió de hombros.
Después, tomó la muñeca de la mano con la que esta tocaba sus trofeos. Alzó la mano ajena con intención de captar la mirada de la mujer.
— ¿A mi edad? —ladeó levemente la cabeza—. ¿Por quién me +
@vesperaumbra + habían dejado su sello: dos en las costillas, a ambos lados, y uno en el abdomen.
Por supuesto, la sonrisa de Caelhor no se había desvanecido.
@vesperaumbra + memorias borrosas de aquella noche. Creo que bebí demasiado.
A continuación, se separó de la pared y comenzó a desabrochar los botones de su camisa.
— Una pena. No he conseguido superar mi récord.
Al desabrochar su camisa, quedaría al aire su torso, donde otros tres labios +
+ extasiaba.
Tras cruzar la puerta principal, echó un vistazo a su alrededor.
— ¿Lynn?
La llamó, a fin de encontrarla. Caelhor, por su parte, vestía una afilada sonrisa, teñida con el color de la satisfacción, y se coronaba con una mirada casi perdida.
@vesperaumbra
+ su nuca. Parte de la camisa quedaba por fuera de sus pantalones; otra parte permanecía por dentro. Desprendía un aroma de tabaco y alcohol, un clásico. En el cuello, unos labios marcados con pintalabios.
Ciertamente, había bebido. No alcohol, sino algo que verdaderamente le +