—Felizmente aceptaré todo.
Aunque su estomago posiblemente no acepte nada, ¡esto será una fiesta de vomitos! Ya puede ver a dos borrachos en la distancia peleandose y vomitandose. Uvides. Finalmente conoce Uvides.
—Oh. oH.
Va caminando con la cabeza algo agachada pero los ojos abiertos de par en par, no pudiendo creer la vista. Susurra un "muchas gracias". Parece una niña feliz.
REVERENCIA.
Una Ars Dolus se acerca sin armas, con el don por delante. El gigante abre un ojo del tamaño de un escudo. No hay furia. Los mira largo, reconoce a alguien perdido, y se aparta para dejarlos pasar. La leyenda mintió: no era un monstruo, era un guardián olvidado.
Hay un interés en Lyra, enorme, por saber qué es esa especie de criatura. La mira con los ojos entrecerrados, ¿es la supervivencia tan importante?
—Deberíamos intentar comunicarnos —dice en un susurro—, algún tipo de diplomacia, demostrarle respeto. Si nos oye escabullirnos——
La única salida de Celes es un pasaje que se abre detrás de él. Para irse, hay que pasar. Y ustedes son muchos, y no todos pisan liviano.
Decidan, juntos: ¿qué hacen ante lo que duerme?
A) REVERENCIA.
B) SIGILO.
C) VIOLENCIA.
Lyra, por una vez, es obediente y camina detras de Ace, preparando sus ilusiones en el caso de ser necesarias. De entender la psiquis de lo que sea esa criatura quizás podría generar algún tipo de amenaza, o esconder al grupo... Son demasiados.
—El tejido nos ampare — repite.
[ 🪨 ] Trepan la piedra hasta que el viento corta. Desde arriba, Celes se muestra entera, y en su corazón, la boca de una cueva. Algo respira ahí dentro. Lento. Enorme. Lo ven antes de llegar, y ojalá no lo hubieran visto.
La Maestra se acercó a Dalila, todavía tosiendo y tratando de orientarse.
—Todo está bien, chiquita, no te lastimaste. Respira lento, usa la respiración.
Tres caminos se abren desde la orilla:
La costa negra, larga y firme bajo los pies. 🌊
El bosque de nieblas, veloz pero ciego. 🌳
La cresta de piedra, alta y expuesta, pero desde donde se ve todo. 🪨
¿Cuál toman? Citar con su elección.
—El tejido nos proteja.
Observa la situación, buscando formas de la que pueda ser útil, pero solo le queda recitar pasajes, rezar antes de que el agua se la trague. Apenas sabe nadar, de un momento a otro: la nada.
@P0LYMETIS aquel instituto. Uno que no soltaba, era ella, al final.
—Por ser adultos es que no evadimos a quienes nos importan.
Y con ello, hizo un “ boop ” en la nariz del hombre.
—¡Qué tonto eres! Tantos viajes y no aprendes.
Se acercó al maestro, aprovechando que bailaba, con las pupilas llenas del mismo brillo que llevaba cuando se encontraron en alguna de sus fiestas clandestinas hacia veinte años. La urgencia por mantenerse cerca le había ganado, o quizás no la había peleado lo suficiente.
—¿Me
@P0LYMETIS —Te equivocas, Ace.
Su tono era sereno entonces, Lyra podía poner una fachada jovial, incluso extraña, todo el tiempo que quisiera — pero era una mujer de muchísimo conocimiento, era tan brillante como cualquiera de sus compañeras. Quizás era todo un acto de rebeldía contra »
@GENEAL0GIAS niña —dijo entonces, y la pequeña Dalila se sentía como uno de los ratoncitos que tanto le gustaban —. Mis oportunidades no han comenzado. Ve a jugar.
@GENEAL0GIAS —Eres tan pequeña, Dalila, tan pequeña en los planes del tejido, tan pequeña en la casa de muñecas.
Espejó la expresión de la joven, el rostro ladeado, con los enormes ojos mirándola.
—Has aprendido del mundo a través de visiones que crees entender, sesgadas por ser una »
@P0LYMETIS —Toda la naturaleza y esas cosas... Me ha preguntado quién creo que hace las cosas tremendas que yo hago —no tardó en dejar el caliz luego de un trago largo, y le quitó el cigarro pasandoselo por los labios antes de dar una calada —. A veces temo que necesite ayuda, ya sabes,
@GENEAL0GIAS —Ajá, ajá.
Sonrió, y tocó la moneda con el pulgar para que ambas caras fueran cruz.
—Si es cruz, me lo dices —dijo, lanzandola en el aire, podía mantener la concentración en tal ilusión fácilmente.
@P0LYMETIS —Te lo diré igual, si no es nada raro... Ya ves, me ha preguntado Caesar, a quien le cuesta un poco hacer contacto con la realidad de la adultez.
Sonrió, y sacó un cigarro de hierbas relajantes para encajarlo entre los labios del maestro. Nada malo en las hierbas,