El productor japonés Yu Mashiro respondió a los lectores extranjeros que exigen traducciones oficiales y justifican la piratería cuando no las reciben: el manga se crea pensando en Japón, y son las ventas de ese país las que deciden si una serie continúa o termina cancelada.
Mashiro explicó que la industria pasó de sorprenderse por el interés extranjero a no entender por qué algunos lectores tratan las traducciones como una obligación. Publicar un manga fuera de Japón implica adaptar referencias culturales, rehacer viñetas y asumir costos que muchas veces ni siquiera se recuperan.
Pero los problemas no terminan en el dinero. Mashiro recordó cómo las versiones en inglés de "Crayon Shin-chan" americanizaron su humor, cómo se inventaron términos de ciencia ficción inexistentes en "Gundam" y cómo algunos traductores alteraron diálogos para introducir sus propias opiniones personales.