Me encontré con la palabra “hadado”, que significa mágico o prodigioso. Pensé en la cualidad hermosa que tienen los adjetivos verbales del participio de estar en transición entre presente y pasado. Como un verbo que se volvió adjetivo de tanto contemplarse desde el recuerdo.
I was going through the toughest of times and I wrote Mary Oliver’s ‘Wild Geese’ by hand on the walls of my undergraduate room.. each morning, I would wake up and read it like a prayer, reveling over my “place in the family of things ..”
Marguerite Yourcenar sobre Virginia Woolf:
«Cuando yo nací, danzaba una estrella», dice una heroína de Shakespeare. Siempre hay que volver a Shakespeare cuando se habla de inglesas. Si nos paramos a considerar la profundidad brillante de la obra de Mrs. Woolf, su levedad clavada en no sé qué cielo abstracto, las pulsaciones gélidas de un estilo que nos hace pensar, alternativamente, en lo que atraviesa y en lo que es atravesado, en la luz y en el cristal, acabamos diciéndonos que esa mujer tan sutilmente singular tal vez naciera en el preciso momento en que una estrella se ponía a pensar. Probablemente, esas virtudes mágicas y un poco frías de los astros provienen, en parte, de la distancia que hay entre ellos y nosotros: basta con acercarse a esos brillantes solitarios para darse cuenta de que su luz es también una llama, y de que sólo brillan a condición de dejarse consumir.
'Ensayos'
Traducción: Emma Calatayud
De todas las representaciones mitológicas de la memoria me quedo con la de Virginia Woolf, que la describe como mil fragmentos brillantes e inconexos, colgando y ondeando, como los calzones de una familia de catorce tendidos en un alambre bajo el soplo del viento.