Y mientras todos los equipos a los que apoyé durante el mundial quedaban eliminados no pude evitar preguntarme…
¿Todo lo que amo sucumbe o sucumbe porque lo amo?
Aquí nadie discute la calidad de Argentina, ni la grandeza de Messi, ni que sean campeones del mundo. Eso no está en discusión.
Lo que sí está en discusión es el arbitraje y el VAR.
A Egipto le anulan un gol retrocediendo varias acciones para encontrar una falta anterior. Perfecto: si ese es el criterio, entonces debe aplicarse para los dos equipos.
Pero antes del tercer gol argentino, Egipto reclama una falta en el área argentina. La jugada continúa y Argentina termina marcando. ¿Por qué allí el VAR no actúa con la misma rigurosidad?
Eso es lo que cuestiono: dos jugadas, dos criterios diferentes.
Y cuando estas cosas ocurren en un Mundial, inevitablemente aparecen las sospechas sobre la FIFA y sobre cuánto puede influir el VAR en el desarrollo del fútbol.
Argentina no necesita favores. Tiene fútbol, jugadores y calidad suficiente para ganar por sí misma.
Pero el fútbol se decide por detalles, y hoy los detalles arbitrales generan demasiadas preguntas.
Egipto hizo un partido extraordinario. Fue superior durante grandes momentos y obligó a Argentina a sufrir hasta el final.
Los goles argentinos pueden ser legítimos y bien ejecutados, pero eso no elimina la pregunta principal:
¿Por qué el VAR aplicó un criterio para Egipto y otro para Argentina? El fútbol necesita una sola vara para todos.
Porque cuando la tecnología deja de dar certezas y comienza a generar sospechas, el que pierde no es solamente Egipto. Pierde el fútbol.
Mi opinión impopular de latinoamericanista es:
Prefiero ver a Mbappé, el francés antirracista y antifascista, levantar la Copa del Mundo a que Messi, el argentino arrodillado al anaranjado fascista del norte, lo haga.
“No queremos arruinar la fiesta del mundial, pero alguien tiene que oírnos”, dice al pie del Ángel de la Independencia María del Rocío Fragoso Granada, madre buscadora de su hija desaparecida en Santa Fe en 2018.
📹Jorge Ricardo
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Se puede emocionarse por los 90 minutos de futbol. Preocuparse por el país, enojarse con la FIFA y detestar la política y organización del gobierno de la CDMX.
La vida no es blanco o negro. Somos seres capaces de múltiples pensamientos y emociones.
!Agárrense!
A mí ni me gusta el futbol pero verga cuando la @LaReimers habla 😍😍😍 ví su video opinando de Katia Itzel García y pfff 🤯 “la inclusión amplia el talento disponible, no lo diluye” 🙌🏼