@Mauriciotobonf Y si dejamos el chisme como doña Cleotilde agarra las pruebas y denuncia en la @FiscaliaCol las oficinas están en la av esperanza cerca a la embajada, Ud va saca de su tiempo y DENUNCIA, no en una red social por likes, denuncia el ROBO de mobiliario y etc. DENUNCIE DEJE EL CHISME
Nuestro magnánimo presidente y tenor de Patillal le da las gracias con “ardentía” al registrador, como quien le agradece a un parcero un favorcito.
Habría disimulado un poco exaltando, al menos, la labor de la Registraduría y su impecable trabajo.
Y, de paso, lo habría dicho en inglés, para que el embajador de EE. UU. también entendiera el detalle.
¿Es este el general Zapateiro, aún investigado por acoso sexual y presuntos vínculos con el Clan del Golfo, tan cerca de los Abelardos en el evento de hoy?
El peligro del fanatismo político en los cuarteles.
Lo que me ocurrió hoy es verdaderamente increíble y enciende las alarmas sobre hasta qué punto el fanatismo político puede convertirse en un riesgo y en una amenaza directa para la integridad de cualquier ciudadano.
Ingresé al dispensario médico de la Novena Brigada del @COL_EJERCITO, ubicado en la ciudad de Neiva, con el fin de realizarme unos exámenes de rutina. Mientras me registraba, un hombre llegó, tomó asiento en la sala de espera y, pasados un par de minutos, sacó su teléfono celular para empezar a grabarme de manera descarada. De inmediato, el equipo de seguridad lo increpó, cuestionando su comportamiento; ante esto, el sujeto manifestó abiertamente que yo era «un traidor a la patria, un guerrillero», tras lo cual se retiró del lugar.
Pensé que la situación había terminado ahí, pero me equivoqué. Más adelante, mientras reclamaba mis medicamentos, el mismo personaje se me acercó por la espalda de forma intimidante y puso su mano sobre mi hombro. «¿Qué más, Sargento Chala?», me dijo en un tono amenazante. Lo empujé y le pregunté cuál era su problema, que no se equivocara, ya que yo no era ningún conocido ni familiar suyo. No fue capaz de decir nada.
Ante la gravedad del hecho, me di a la tarea de investigar la identidad del agresor. Se trata de José Gerardo Cifuentes Pulgarín, un soldado en retiro y psicólogo de profesión. Paradójicamente, este personaje laboró en su momento en los dispensarios médicos de la Novena Brigada, en el Batallón Pigoanza ubicado en Garzón (Huila) y en el Batallón de Instrucción, Entrenamiento y Reentrenamiento N.° 9 en La Plata.
Es un peligro que un supuesto profesional de la salud mental, formado dentro de las mismas filas de la institución, actúe como un delincuente, realizando persecución y señalamientos irresponsables en un espacio que debería ser de absoluto respeto y sanidad.
Hago responsable públicamente a este sujeto de cualquier acción que pueda poner en riesgo mi vida y la de mi familia. El fanatismo político ciego no puede seguir utilizándose como excusa para intimidar, estigmatizar o comprometer la seguridad de las personas.