@BlanchetteOphe@FlorAce98270071@vanessakaiser22 Profesional que ya puede negarse por ser objetor de conciencia.
Estonces, en sentido estricto, en que ayuda obligar a escuchar los latidos? A entrar en razón? O sea, persiste la idea de que se aborta por deporte.
@BlanchetteOphe@FlorAce98270071@vanessakaiser22 Esto no tiene que ver con que si estás a favor o en contra de la Ley Ive, que ya sabemos que acá está solo en tres dolorosas causales. Estás diciéndole al medico que no dé la prestación si la mujer se niega a escuchar los latidos (latidos que en 2 de las causales ya escuchó)
@valenzue_r@KarlaEnAccion De ahí a que te obliguen a escucharlo cuando ya decidiste optar por la interrupción, parece buscar castigar a la mujer por su decisión.
@valenzue_r@KarlaEnAccion De paso, y trato de escribirlo amorosamente, una cosa es que un familiar vea de cerca ese proceso. Otra cosa es hablar por ella. Podemos estar felices de escucharlo, justamente porque sabemos que llegará esa eco donde dejaremos de oírlo.
CARTA ABIERTA AL DIPUTADO CRISTÓBAL URRUTICOECHEA
Sobre la peligrosa tentación de convertir la crueldad en política pública.
Diputado @DipCristobal
Uno esperaría que un parlamentario dedicara su tiempo a combatir la delincuencia, mejorar la salud pública, fortalecer la educación o generar condiciones para que los chilenos vivan mejor. Sin embargo, usted ha preferido invertir el suyo en diseñar mecanismos para aumentar el sufrimiento de mujeres que ya atraviesan una de las situaciones más dramáticas que una persona puede enfrentar.
Hay prioridades. Y luego está usted.
Su proyecto para obligar a una mujer a escuchar los latidos del feto antes de acceder a un aborto permitido por la ley no constituye una propuesta sanitaria, ni científica, ni jurídica. Es un ejercicio de escenificación del dolor. Una liturgia del castigo. Una pedagogía de la culpa administrada desde el Estado.
Y eso merece ser dicho con absoluta claridad.
No estamos discutiendo aquí la legitimidad del aborto. Ese debate existe desde hace décadas y continuará existiendo. Personas inteligentes, honestas y profundamente morales sostienen posiciones completamente opuestas sobre esa materia. Esa discusión es propia de una democracia.
Lo que no pertenece a una democracia es utilizar la ley para humillar deliberadamente a quien ya está sufriendo.
Porque usted no pretende salvar una vida mediante ese procedimiento. Sabe perfectamente que, en los casos contemplados por la legislación chilena, la decisión ya está determinada por circunstancias extremas: una violación, una inviabilidad fetal o un grave riesgo para la madre. Su proyecto no modifica ninguna de esas realidades.
Sólo agrega dolor.
Y cuando el único efecto práctico de una ley consiste en aumentar el sufrimiento humano, deja de ser una norma para convertirse en una forma de violencia.
Resulta inevitable preguntarse qué concepción ética del poder lleva a un legislador a imaginar semejante iniciativa. ¿Qué clase de sensibilidad considera aceptable convertir una tragedia personal en un ritual obligatorio? ¿En qué momento la compasión dejó de ser una virtud para transformarse en una debilidad?
Quizás el problema sea precisamente ese.
Hay quienes confunden convicciones con superioridad moral. Creen que la función del Estado consiste en disciplinar conciencias, castigar emociones y administrar culpas. Se sienten propietarios de la verdad y, desde esa cómoda altura, terminan perdiendo algo infinitamente más valioso: la humanidad.
La historia está llena de personas convencidas de obrar correctamente mientras infligían sufrimiento a otros. Casi nunca comenzaron justificando atrocidades. Empezaron convencidas de que un poco más de dolor serviría para enseñar una lección moral.
Siempre hubo una buena causa.
Siempre existió una explicación.
Y siempre terminaron degradando la dignidad humana.
Lo más inquietante de su proyecto no es que probablemente fracase. Es que haya nacido. Que alguien investido de representación popular haya considerado razonable presentar una iniciativa cuya esencia consiste en hacer sufrir un poco más a quien ya está devastada.
Eso revela un problema infinitamente mayor que una mala técnica legislativa.
Revela una preocupante comprensión de la condición humana.
La política exige inteligencia, pero también exige empatía. Exige firmeza, pero igualmente compasión. Sin esas virtudes, el poder deja de servir a las personas y comienza a servirse de ellas.
Usted tiene pleno derecho a oponerse al aborto.
Lo que no tiene es derecho a utilizar el aparato del Estado para satisfacer una necesidad de castigo revestida de moralidad.
Porque la civilización no se mide por la intensidad de nuestras convicciones, sino por los límites que somos capaces de imponerles cuando éstas amenazan la dignidad de otros.
Y en ese examen, diputado, su proyecto no sólo fracasa, reprueba.
Lea esta carta, luego mírese al espejo, y díganos que se siente encarnar un ser deleznable.
@MisColumnas
@El_Archiduque Cristian. Yo te puedo contar mi caso, pues entré a trabajar bajo este gobierno por concurso público. Tres meses de evaluación. Quedé a contrata, pero antes de que se acabara mi contrata y sin evaluación, mi jefa me despidió porque podía. Contraloría no pudo hacer nada.
@El_Archiduque Mi jefa, en cambio, estaba a honorarios, porque ella sí estaba ahí por razones políticas. Los sistemas de evaluación están viciados y parece que de lado y lado se aprovechan de ello. Ojalá se reforme.
@AlbertoYariny@eduardomenoni Hay, Carlitos, si lo hubieras vivido, no afirmarías aquello. Que triste que consideres líder a quien mutiló a cientos de familias chilenas por diecisiete años, dejando un rastro de sangre y dolor que nos divide hasta hoy. Y que además, le robó al país que decía defender.
Comparto la carta de mi madre Cecilia Bottai publicada hoy en el diario La Segunda. En ella, mi madre valientemente enfrenta a Kaiser @Jou_Kaiser por su propuesta de liberar a los peores criminales de la historia de Chile, incluido Krassnoff.
@HermogenesPdA Toda la razón. La verdad debería imperar y todo chileno debería saber quién fue Miguel Krassnoff. Una imagen vívida la provee esta carta al director del año 2023.
Bernarda Vera "tenia una sentencia a muerte. Estaba sentenciada a un consejo de guerra". Ministro de Justicia y DD.HH, Jaime Gajardo. "Las personas que tienen información, quienes cometieron los delitos más graves que se conocen en la historia de nuestro país y de la Humanidad, no han colaborado."
@FundacionLuksic Hola, en qué momento se completa el formulario de diagnóstico (La Brújula del Emprendedor) y dónde? Antes de completar el formulario #ImpulsoChileno o después? Gracias.
@metrodesantiago sigue sin acceso el ascensor que combina Santa Ana con línea 2, hacia estación Hospital El Pino. Recuerden que no hay escaleras electricas tampoco. De vuelve muy difícil para personas con movilidad reducida.
@Informa_Primero Camila Andrade relata la historia de abuso emocional y verbal con Kaminski. Por favor, denle una vuelta a cómo informar estas historias...