⚽️🇲🇽 ¡De #Puebla para el mundo! Julián Quiñones, Israel Reyes y Guillermo Martínez hoy defienden el jersey de #México, pero antes consolidaron su #talento en el #fútbol poblano. ¡Conoce su #historia en este reel! 🎽🔥
🇲🇽 Quién pensaría que aquel jugador prácticamente desconocido que vimos en Lobos BUAP hoy es el ídolo mexicano que nos tiene soñando con los octavos de final 🔥
¡QUÉ GRANDE, JULIÁN!
Una pareja se divorcia. Él sale con su sueldo, su horario, su carrera intacta y la posibilidad de seguir creciendo. Ella sale con la mochila invisible: juntas escolares, fiebre de madrugada, uniformes, tareas, comidas, traslados, citas médicas y una vida laboral partida en pedazos. El expediente dice “pensión compensatoria”; la realidad dice: ¿quién pagó el costo de cuidar?
La tesis publicada en días pasados, es brutal porque obliga al juez a mirar lo que casi nunca se ve: no sólo quién cuidó durante el matrimonio, sino quién seguirá cuidando después del divorcio. No basta preguntar cuánto gana cada quien. Hay que preguntar quién puede trabajar sin interrupciones, quién tiene red familiar, quién carga con la niña cuando se enferma, quién falta al empleo, quién rechazó oportunidades y quién puede reconstruir su vida sin tener que pedir permiso al caos doméstico.
Esta tesis pone el dedo en una herida histórica del derecho familiar mexicano: el amor no se factura, pero el sacrificio sí empobrece. Si los tribunales siguen tratando el cuidado como “ayuda”, “instinto” u “obligación natural”, seguirán premiando a quien pudo desarrollarse porque alguien más sostuvo la casa. La justicia empieza cuando el juez entiende que cuidar también cuesta vida.
Aquí puedes consultar la tesis que generó este caso: https://t.co/2NePztWBe2
Aún es sábado. Los fariseos festejan. Jerusalén está confundida. Los discípulos están escondidos. Judas se ha ahorcado. María está llorando. Pedro lo ha negado. El enemigo se está riendo. La muerte ha “ganado”. La esperanza está perdida. Jesús está enterrado. Una roca lo tiene encerrado. Una legión lo vigila.
Son las 11:59. Falta un minuto para que sea domingo. Pero aún es sábado. El cielo guarda silencio 60 segundos más. El infierno descorcha vino. Roma duerme tranquila. Pilato cree que se ha librado. El Sanedrín respira aliviado. El templo sigue de pie; pero vacío de Dios.
Es sábado… y parece que el mal tiene la última palabra.
Es sábado… y las promesas parecen cenizas.
Es sábado… y los sueños están envueltos en ilusión.
Los discípulos no entienden. Las mujeres no duermen. La fe está colgando de un hilo… roto.
Pero el cielo no improvisa. El reloj de Dios nunca llega tarde. Porque, aunque nadie lo ve, aunque nadie lo espera, aunque nadie lo imagina, allá, en el silencio del sepulcro, donde los soldados bostezan, donde las sombras celebran, algo está comenzando a latir.
Una respiración interrumpe la muerte. Un corazón vuelve a golpear las tinieblas. Una luz comienza a rasgar lo imposible. Es sábado, pero el infierno cometió un error: ¡mató al que no se podía quedar muerto!
Son las 11:59. Falta un minuto para que el mundo vuelva a nacer. El infierno sigue brindando, pero su fiesta tiene los segundos contados. El diablo sonríe confiado, sin saber que está a punto de escuchar el sonido más temido por el reino de las sombras: el sonido de una piedra moviéndose sola.
Los ángeles ya afilan trompetas. El universo contiene el aliento. La tumba empieza a temblar. La muerte siente un escalofrío. Porque ese cadáver que vigilan, no es un cadáver cualquiera. Es la resurrección hecha carne. Es Dios haciendo lo que siempre hace: transformar finales en principios, cruces en tronos, lágrimas en himnos y tumbas en puertas abiertas.
Son las 12. La muerte ha sido despojada y el infierno empieza su bancarrota. No era solo un hombre, era el principio y el fin. Era la vida misma. Era el “Yo Soy”, el que sigue vivo y reina hoy por los siglos de los siglos.
#danielhabif
#Cristo
Fui la mujer del proceso, la que te apoyó, la que te quiso sin dinero, la que te aceptó con problemas y mil defectos, la que cada vez que oraba le pedía a Dios que te cuidara todos los días en donde quiera que estuvieras, la que siempre te entendía aún cuando ni tú mismo te entendías, la que conoció la peor versión de ti. Así que no "yo no compito, ni competiré nunca
con ninguna mujer".
🚨 ANÓTENLO, CAPTÚRENLO, GUÁRDENLO 🚨
El nombre que el mundo científico todavía no termina de dimensionar: Mariano Barbacid.
Mientras muchos miran a otro lado, él lleva décadas cambiando la historia de la medicina y del cáncer desde la ciencia real, no desde los discursos.
🧠🔬 No es una predicción, es una advertencia al futuro:
el Premio Nobel va a terminar pronunciando su nombre.
Y cuando eso pase, este post va a volver a circular. 😉
Marco Antonio Solís en redes sociales: “A lo mejor las relaciones ya no duran porque hoy en día todo es soltar, todo es ‘vendrá otra persona porque hay mil opciones’, todo es ‘si no me quieres así pues ni modo yo no voy a cambiar’.
Y ojo, con esto no quiero decir que hay que aguantar o que uno tiene que quedarse donde le hacen da***ño, no, lo que quiero decir es que hoy en día el amor se acaba de no saber pedir disculpas, de no querer mejorar, de no saber arreglar lo que se rompe. Mucho se hablar de dejar ir, pero muy poco de vamos a estar incómodos y eso no quiere decir que se acabó el amor, de vamos a caer algunas veces y luego vamos a levantarnos juntos, de a lo mejor no siempre estamos enamorados como al inicio pero eso no quiere decir que no me vea contigo un montón de años más.
A lo mejor las relaciones que duran lo hacen porque supieron entenderse, porque se dieron cuenta que no eran almas gemelas, ni cuentos de hadas, ni tampoco era fácil el camino, pero que el amor dura porque saben mejorar, saben lo que es un compromiso y saben que un amor así sólo pasa una vez en la vida.”
Marco Antonio Solís en redes sociales: “Hoy quiero decirte algo que pocos se atreven a admitir. No se encuentra dos veces a la misma persona y mucho menos se encuentra dos veces a alguien que te quiere de verdad, sin condiciones, sin máscaras, sin intereses. Vivimos en un mundo donde el amor se mide en apariencias, en fotos, en lo que tienes, en lo que no eres.
Donde la gente elige compañía por conveniencia, no por conexión. Y eso duele. Duele cuando eres alguien que aún cree en el amor sincero, en ese que se queda incluso cuando todo se derrumba. Hoy en día es muy raro, casi imposible, encontrar a alguien que te mire y vea tu esencia, que no se fije en tu físico, ni en tu cuenta, ni en lo que puedes ofrecer, sino en lo que eres.
Alguien que te quiera si un día te quedas sin nada. Que te siga amando si la vida te cambia el cuerpo, el rostro, los sueños y el rumbo. Alguien que no se vaya cuando dejes de brillar, sino que se sienta a tu lado a recordarte quién eres cuando lo olvidas. Ese tipo de amor no se busca, se encuentra una vez y cuando llega no hace ruido, no exige, no presume, te cuida, te elige incluso en tu día, grises cuando tú ni sabes cómo amarte.
Y si alguna vez tienes la suerte de cruzarte con alguien así, no lo pierdas. Porque en este mundo donde todo se mide por filtros y apariencias, el amor real es el último milagro que nos queda. Cuida a quien te ve el alma, no solo la sonrisa, porque de esos ya casi no hay.”
Él es el Alfa y la Omega, el que estuvo antes de que tus ojos se abrieran y el que seguirá reinando cuando ya no quede tiempo. Es el principio que te soñó con ternura y el final que venció por amor. Estuvo antes de tu caída, cuando aún no sabías cuánto te iba a doler, y seguirá después de tu restauración, cuando ni tú mismo creías que ibas a sanar. Cuando todo se derrumba, cuando los muros caen, cuando ya no hay fuerzas para orar ni palabras para explicar el dolor, ahí sigue Él. Silencioso, presente, paciente e invicto.
Cuando creas que todo se terminó, cuando la vergüenza intente convencerte de que no hay regreso, recuerda esto: la última palabra no la tiene el fracaso. No la tiene la herida, ni el diagnóstico, ni el abandono. La última palabra la tiene: CRISTO
Su amor no cambia y Su plan no fracasa. Amén.
Tu novia es la única persona en la tierra que te ama por lo que eres y ha visto tus peores facetas. Tus hermanos te aman porque eres su hermano, tu mamá porque eres su hijo. Pero tu pareja es de otro nivel. Por eso, traicionar esa lealtad es lo más estúpido que puedes hacer.