Si un predicador no habla de conversión ni de santidad, puede considerarse como un falso profeta... Lo mismo hay que decir si el predicador siembra división en la Iglesia
Todos tenemos algo de Judas: nos hemos empecinado en que el Señor haga las cosas como lo queremos, pensamos o planificamos... Y como el Señor no nos complace, hemos dialogado con la serpiente y buscamos "alternativas" para conseguir lo que queremos
Todos tenemos algo de Judas: el Señor no ha cumplido nuestras expectativas y por eso nuestro corazón se ha alejado de Él, a pesar de que físicamente hemos estado cerca (en el culto, con nuestros labios, en el servicio) hemos perdido el amor primero
Todos tenemos algo de Judas: a pesar de Judas escuchó a Cristo, compartió con Él y fue testigo de sus milagros, no cambió su mentalidad... Y por eso se desilusionó del Señor
El disenso con el plan de salvación y santificación de Dios para nosotros estimula nuestra desconfianza a la Palabra de Dios y la posterior desobediencia
La resistencia a los límites puestos por Dios en la creación es el caldo de cultivo para el diálogo con el demonio y la consiguiente desobediencia a Dios
La obediencia a los mandamientos 7no es un asunto de estadísticas, sino del interior del hombre: no se obedecen sólo para cumplir superficialmente con sus enunciados