Qué curioso, @petrogustavo. Después de años de abandono, ahora sí se acuerdan del Cali y el Valle.
Nos frenaron proyectos, nos dejaron solos frente a la violencia y hoy vuelven a pedir respaldo.
Este domingo la memoria también vota. Mi voto es por @jrestrp y @ABDELAESPRIELLA .
La aritmética de la quiebra.
Y el silencio de los candidatos presidenciales.
Por Carolina Restrepo Cañavera
La Superintendencia de Sociedades acaba de publicar un dato que debería tener al país en alerta, no en modo celebración: en 2024, las pequeñas y medianas empresas colombianas registraron ingresos por $99,5 billones y utilidades netas por apenas $3,23 billones.
Traducido: una rentabilidad del 3,25 %.
Tres pesos con veinticinco centavos de ganancia por cada cien pesos vendidos.
Ese es el margen con el que la mayoría de empresas formales del país, las que generan empleo, pagan impuestos y sostienen la seguridad social, intentan sobrevivir.
Son matemáticas elementales.
Y, sin embargo, el Gobierno pretende subir el salario mínimo por encima de la inflación y la productividad, como si esa cifra del 3,25 % no existiera.
El Gobierno en voz del ministro del Interior, omnipresente y multitask propone llevar el salario mínimo de 2026 a $1.800.000, lo que equivale a un incremento cercano al 11 %.
Es decir: pretende aumentar el costo laboral más de tres veces por encima del margen promedio de utilidad.
Eso no es política social.
Es aritmética de la quiebra.
Si una empresa gana tres pesos con veinticinco centavos y le obligan a gastar cuatro, no hay redistribución posible: hay pérdida.
Y detrás de cada pérdida hay un empleo menos o un negocio que cierra.
Con un margen de rentabilidad del 3,25 %, un incremento del 11 % en el salario mínimo equivale a quebrar a miles de empresas.
No es alarmismo: es contabilidad básica.
En 2024 se registraron 19.884 sociedades. Si se reparten las utilidades netas entre todas, el promedio es de $162 millones al año, unos $13,5 millones mensuales.
¿De verdad creen que ese margen permite aumentos salariales de doble dígito?
El discurso oficial habla de “justicia social”, pero ignora la justicia económica: no se puede exigir más a quien ya no puede dar más.
Las PYMES no son explotadoras; son sobrevivientes.
El problema de Colombia no es que los empresarios ganen demasiado, sino que el Estado les deja ganar demasiado poco.
Cualquier política que pretenda mejorar el ingreso de los trabajadores debe partir de la productividad.
Si no hay productividad, el aumento del salario mínimo no genera bienestar: solo encarece la formalidad y multiplica la informalidad.
El margen de una empresa sana debería oscilar entre el 8 % y el 12 %.
Ese es el rango que permite reinvertir, innovar y pagar salarios dignos.
El Gobierno insiste en hablar de redistribución, pero olvida la palabra esencial: creación.
No se redistribuye lo que no se crea, ni se protege al trabajador destruyendo al empleador.
Y mientras tanto, los candidatos presidenciales parecen hablar de otro país.
Unos proponen abrir cuentas en dólares; otros, devolver saldos a favor con agilidad como si eso fuera política económica.
Ninguno enfrenta lo que de verdad importa: la estructura productiva que sostiene el empleo.
La prioridad no es que unos pocos tengan cuentas en dólares y se sientan sofisticados por gastar en dólares , ni que a otros les devuelvan lo que ya es suyo.
La prioridad es que las empresas que crean riqueza tengan las condiciones para seguir haciéndolo.
Por eso, la pregunta es inevitable:
¿Dónde están los candidatos presidenciales?
¿Dónde están mostrando esta realidad?
¿Dónde están defendiendo a quienes producen el dinero, el bienestar y el trabajo que mantienen de pie a Colombia?
La verdadera justicia social empieza por ahí: por entender que sin empresa no hay país, y que sin rentabilidad no hay empleo que resistir pueda.
Porque si no se comprende esa simple ecuación, lo que hoy se anuncia como un logro, desde el Gobierno o desde la campaña, terminará siendo la aritmética de la quiebra.
🚆 Si quieres conocer más sobre el #TrenDeCercaníasDelValle y cómo hemos trabajado en conjunto para hacer realidad este sueño de región, te invitamos a ver este video en el que nuestra directora ejecutiva, @MariaIUlloa, explica su alcance y los avances logrados.
¡Sí al Tren de Cercanías!
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@NoticiasCaracol Me parece muy bien que sea un ejemplo para todo el país que nadie está por encima de la ley. Ella sabía lo que estaba haciendo, lo que hizo pudo influir para que muchos hicieran lo mismo, vandalizar los bienes públicos, que están al servicio de la ciudadanía.
Ante las presiones políticas y los comentarios mal intencionados y desinformados de miembros de Junta Directiva de @camaracali nombrados por el Gobierno, comparto esta carta firmada por 122 emprendedores caleños de alto impacto beneficiarios de los programas de la CCC. (1/2)
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@radiorelojcali Esos son los lideres del desorden y que nada les sirve. Tienen que estar acompañados de la policia para proteger a los guardas, sino son capaz que los matan ( a los guardas)
La época navideña, además de propiciar los reencuentros familiares, también es un tiempo en el que se comparten manjares tradicionales como lo es el pan de bono en Colombia. Este delicioso alimento fue ubicado por un reconocido ranking de gastronomía de @TasteAtlas como el segundo mejor pan del mundo. #NTN24 le cuenta la verdadera historia del popular amasijo. https://t.co/qCMmho0oda
@RoyBarreras@MJDuzan@petrogustavo El asunto es que María Ximen Dussan no es la médica que trata a Petro como para mencionar que expone al paciente sin su consentimiento. Es una Petriste preocupada por su Mesías.