El 112 y el 061 dijeron que tuvieron que funcionar aquella noche con papel y lápiz porque se cayó el sistema. Ahora es el alcalde de Adamuz el que vio cómo pasaron 2 horas sin que llegara la asistencia sanitaria necesaria. ¿No pedía @JuanMa_Moreno la verdad? Pues que la cuente
Los autores del artículo citado aquí proponen una perspectiva funcional del odio. Según ellos, el odio no es simplemente una emoción negativa intensa, sino un mecanismo psicológico con un propósito claro: eliminar completamente a la persona o grupo que se percibe como amenaza. A diferencia de otras emociones, el odio se basa más en quién es el otro (su supuesta naturaleza estable y maligna) que en lo que ha hecho concretamente. Su objetivo principal no es dañar o castigar, sino destruir, expulsar o hacer desaparecer al objetivo, ya sea física, social o simbólicamente.
Esta emoción se diferencia de la ira (que busca cambiar o corregir al otro), del desprecio (que busca excluir) y de la venganza (que busca equilibrar el sufrimiento). El odio puede manifestarse como una reacción emocional breve ante un evento grave (odio inmediato), pero con frecuencia se convierte en un sentimiento crónico y duradero (odio como actitud). Además, simplifica el mundo en “nosotros los buenos” versus “ellos los malos”, lo que da a quien odia una sensación de seguridad, control y justificación moral.
A nivel interpersonal, el odio suele dirigirse a personas cercanas (pareja, familia, compañeros), mientras que a nivel intergrupal es especialmente peligroso porque no requiere contacto personal. Basta con percibir al grupo como homogéneo y malvado para que el odio se active y se propague rápidamente, especialmente en contextos de conflicto, victimización colectiva y falta de contacto real con el otro grupo. El odio se comparte fácilmente dentro del propio grupo, se alimenta de narrativas históricas y se multiplica a través de crímenes de odio y discurso de odio.
En el ámbito político y social, el odio es una herramienta muy efectiva porque ofrece mensajes simples y emocionalmente potentes. Reduce la disposición a negociar, perdonar o hacer concesiones, aumenta la intolerancia y puede derivar en violencia extrema, incluyendo genocidios y terrorismo. Aunque funcional (protege la identidad y da sensación de control), resulta extremadamente destructivo porque cierra cualquier posibilidad de cambio o reconciliación.
En resumen, odiamos más por la esencia que atribuimos al otro que por sus acciones concretas, y el objetivo profundo del odio es siempre la eliminación del objetivo.
Este estudio explora el contraste entre dos grupos de rasgos de personalidad: la Tríada Oscura (mala persona) y la Tríada Luminosa (buena persona). La Tríada Oscura incluye Maquiavelismo (manipulación), Narcisismo (egoísmo y grandiosidad) y Psicopatía (falta de empatía y frialdad). La Tríada Luminosa, su opuesto, incluye Humanismo (valorar a los demás), Kantianismo (ser honesto y tratar a la gente como fin, no como medio) y Fe en la Humanidad (confiar en que las personas son básicamente buenas).
Al analizar a más de 2.300 adultos australianos, los investigadores descubrieron que las personas se agrupan naturalmente en tres tipos bien diferenciados:
-El tipo Benevolente (21% de las personas): Alto en Tríada Luminosa y bajo en Tríada Oscura. Son las personas más amables, confiadas y prosociales. Ayudan a los demás y cometen poca agresión relacional.
-El tipo Malevolente (solo el 9%): Alto en Tríada Oscura y bajo en Tríada Luminosa. Tienden a manipular, agredir verbalmente, excluir a otros y disfrutar del sufrimiento ajeno.
-El tipo Equilibrado (70% de las personas): La gran mayoría. Tienen niveles moderados tanto de rasgos luminosos como oscuros. Ni son santos ni villanos.
Lo más interesante es que estos tres perfiles predicen cómo se comportan realmente en la vida diaria: los benevolentes ayudan más, los malevolentes dañan más las relaciones sociales, y tanto los muy buenos como los muy malos pueden terminar siendo víctimas de agresiones, aunque por razones diferentes.
Los benevolentes suelen ser víctimas porque son demasiado confiados, perdonan fácilmente y no se protegen lo suficiente, por lo que otros se aprovechan de su buena fe. En cambio, los malevolentes son víctimas porque provocan conflictos con su comportamiento agresivo y manipulador, y luego reciben represalias o se meten en ciclos de peleas constantes.
Did you know Pikachu has a surprisingly consistent “language” in the anime and fans have decoded what many of his “Pika” variations actually mean?
• “Pikapi” = Ash
• “Pikachu-Pi” = Misty
• “Pika-Chu” = Brock or Axew
• “Pikaka” = Dawn
• “PiPiPi” = Togepi
• “PikakaPika” = Bulbasaur
• “PikaPika” = Squirtle and several other Pokémon
• “PiPi-kachu” = Team Rocket
• “Pi-Pikachu” = Victory cheer (“I did it!”) said after winning badges, catching Pokémon, etc.
• “Pika-Pikachu” = Referring to or introducing itself
• “Chaa” = Happy/excited sound or yawning
• “Pika!” = “Wait!”
• “Pi-kaPika” = “Goodbye”
• “Piiika-Chuuuuuu!” = Thunderbolt
• Other move calls like “Pika-Pika-Pika-Pika-Pika-Pika, Chuuu Pii!” for Electro Ball are also consistent
Ikue Ōtani has voiced Pikachu for 25+ years and has kept these exact speech patterns remarkably consistent across thousands of episodes.
Note: While these patterns are very consistent and repeatable in the anime, this is not an officially confirmed full language by Game Freak or The Pokémon Company. Team Rocket once called it “Pika-speak” in a single episode, but these meanings are fan-decoded interpretations based on context and repetition rather than official canon.
🐦 ❤️ El cantante brasileño Gehvoz ha vivido un instante mágico en pleno show, cuando un pequeño pajarito se acercó al escenario, se posó confiado sobre el micrófono y se quedó escuchando la canción como si fuera el "espectador más privilegiado de todos"