Y un día te das cuenta de que ya no te gusta lo mismo que antes; de que ya no te cae bien la misma gente; de que ya no piensas igual; de que hay cosas que antes aceptabas y ahora ya no. Cambias, te abres otros caminos, te despides de lo que eras y empiezas de nuevo. Es sano, es bonito y está bien.
Creo que una de las experiencias más conmovedoras de la vida es descubrir que alguien disfruta genuinamente de tu presencia. No lo que proporcionas, No tus logros. Solo tú, tus pensamientos, tu energía, tu existencia.