CARTA ABIERTA A LA DIPUTADA BARCHIESI.
Diputada @BarchiesiDip
He leído su publicación sobre el INDH., y confieso que me produjo una mezcla difícil de describir: primero incredulidad, luego preocupación y, finalmente, una cierta ternura intelectual. No todos los días una parlamentaria consigue condensar tanta ignorancia jurídica e histórica en tan pocas líneas.
Usted afirma que el INDH sólo defiende “delincuentes y zurdos”. La frase, además de impropia de quien ostenta un cargo de representación nacional, revela una comprensión extraordinariamente precaria de aquello sobre lo que pretende legislar.
Los DD.HH no fueron inventados para proteger a las personas buenas, simpáticas o ideológicamente aceptables. Fueron concebidos, precisamente, para impedir que el poder del Estado pudiera atropellar la dignidad de cualquier ser humano. Son un límite al poder, no un premio a la virtud.
Resulta curioso que una diputada que admira con tanta devoción al régimen militar parezca olvidar por qué Chile creó el INDH. No nació por generación espontánea ni para satisfacer algún capricho de la izquierda. Nació como consecuencia de una historia marcada por detenciones ilegales, torturas, desapariciones forzadas, ejecuciones y un Estado que durante años confundió la autoridad con la impunidad. La memoria institucional existe precisamente para evitar que esas páginas vuelvan a escribirse.
Su publicación, sin embargo, incurre en un error todavía más elemental. Pareciera creer que si el INDH investiga abusos cometidos por agentes del Estado, entonces está en contra de Carabineros. Esa lógica es tan absurda como concluir que un médico odia a sus pacientes porque diagnostica enfermedades.
Los carabineros también son titulares de derechos humanos. Son personas antes que funcionarios y, cuando alguno de ellos es asesinado, secuestrado o víctima de un delito, sus derechos son tan inviolables como los de cualquier ciudadano. La diferencia —ese pequeño detalle que parece haber escapado a su lectura— es que cuando ejercen la función policial representan al Estado y, por ello, tienen además el deber de respetar y garantizar los derechos de los demás. Porque quien porta legítimamente las armas no dispone de más derechos que el resto; dispone de más poder. Y cuanto mayor es el poder, mayor es el control que debe ejercerse sobre él.
Eso no debiera escandalizar a nadie que haya abierto un libro de Derecho Constitucional.
El INDH no fue creado para combatir delincuentes ni para reemplazar al Ministerio Público. Tampoco para actuar como oficina de relaciones públicas de Carabineros. Su misión consiste en observar cómo el Estado ejerce el poder frente a las personas. Exactamente igual que un auditor no administra una empresa, sino que fiscaliza su funcionamiento.
Usted podrá discrepar de informes, criterios o resoluciones específicas. Eso forma parte del debate democrático. Lo que resulta más difícil de justificar es pretender eliminar una institución porque no confirma sus prejuicios ideológicos. Esa actitud no es propia de una legisladora; es la reacción de quien rompe el termómetro porque no le gusta la temperatura que marca.
El problema de fondo, diputada, no es su opinión. En democracia todas las opiniones tienen cabida. El problema aparece cuando una representante de la República habla con absoluta convicción sobre materias que evidentemente desconoce. Entonces la ignorancia deja de ser una limitación personal para convertirse en un riesgo institucional.
Quizá antes de volver a opinar sobre DD.HH., convendría dedicar unas horas a estudiar su origen, su evolución y su finalidad. Descubriría algo fascinante: que existen precisamente para proteger a los ciudadanos de los excesos del poder político. Incluso cuando ese poder cree tener siempre la razón.
Y esa, diputada, es una deliciosa ironía. Porque hoy usted ocupa un escaño gracias a un sistema democrático cuyos cimientos descansan exactamente sobre esos derechos que parece despreciar.
@MisColumnas
@Jou_Kaiser@Jou_Kaiser Lo único que hace es jugar a las comparaciones. Infantil en su argumento y básico en la forma y fondo. Que más se puede esperar si son sus amigotes de la Cofradía. Asuma error y consecuencias. Fin
¿Qué tiene que pasar para que la gente entienda que la ultraderecha es una panda de neanderthales
que no respetan la vida,
no entienden de cultura o belleza,
no respetan la naturaleza,
no les interesa la humanidad …
… aunque anden de corbata y tengan apellidos cuicos?