Hay enseñanzas que no se aprenden en los libros. Se reciben en una conversación, en un consejo oportuno, en una mirada, en el ejemplo cotidiano de un padre que cumple con su deber sin esperar reconocimiento.
En este Día del Padre quiero saludar a todos los hombres que asumieron la tarea de formar una familia, de transmitir valores y de mostrar con sus actos que el sacrificio, el trabajo honrado y la responsabilidad siguen siendo pilares sobre los que se construye una vida digna.
Pienso también en mi padre, Eduardo. Soldado argentino, veterano de Malvinas y uno de los hombres que más influyó en mi vida. De él aprendí que el amor a la Patria no se declama, se vive. Que el honor no depende de las circunstancias. Y que hay causas que merecen ser defendidas aun cuando el camino sea difícil. Aprendí su rectitud con el ejemplo diario aún ante decisiones muy difíciles, Fue un papá que se ocupó de sus hijas y su bienestar hasta su muerte.
Muchos argentinos recibieron de sus padres ese mismo legado. El de levantarse cada mañana para cumplir con su palabra, cuidar a los suyos y dejar a sus hijos el ejemplo como una herencia mucho más valiosa que cualquier bien material.
A todos los padres de nuestra Patria, a los que están presentes y a los que viven para siempre en la memoria de sus hijos, mi gratitud y mi respeto.
¡Feliz Día del Padre!
El 14 de junio de 1982 no marcó el fin de nada, sino el principio de nuestra eterna vigilia. Quienes pretenden instalar el relato de la derrota y el olvido no entienden la fibra de la que está hecho el soldado argentino.
Hace 44 años, nuestras Fuerzas Armadas no se entregaron ante el invasor. Cesaron el fuego con la frente alta, tras haber enfrentado al imperio británico y a sus aliados en una de las mayores gestas de nuestra historia. Lucharon con coraje, defendiendo cada posición hasta agotar el último cartucho y dejando la vida por el pabellón nacional.
A partir de ese día, comenzó la otra guerra. La de la desmalvinización, el silencio impuesto y la incomprensión de sectores que intentaron esconder a nuestros héroes. Pero el pueblo argentino no olvida. El Atlántico Sur es, fue y será nuestro suelo estratégico, la proyección a nuestra Antártida y el altar donde descansan nuestros centinelas.
Nuestra soberanía no se negocia ni se entrega a intereses extracontinentales. La discusión es entre Estados, y los usurpadores lo saben. Hoy más que nunca, abrazo con orgullo patriótico a los veteranos y a los familiares de nuestros héroes caídos.
A 44 años de la última resistencia, la causa Malvinas es un mandato histórico irrenunciable. Es la única causa nacional que nos une a todos los argentinos sin diferencia de religión, origen social o ideología.
Volveremos.
¡Honor y gloria eterna a nuestros héroes de Malvinas!
Apoteosis del idiotismo. Mentiras, insultos, acusaciones infantiles y feroces que van y que vienen. Cruzados de la obsecuencia y todos se creen cónsules romanos en lucha a cargo del imperio. Roma sí paga traidores. Fuerzas del infierno agudo de la insensatez con poder.
El dilema: salud pública colapsada vs. privatización sin control. La solución no es elegir bando. Es gobernar. Gobernanza tripartita: lo público fuerte, lo privado regulado, la ciudadanía empoderada. Eso es lo que Córdoba necesita. #SaludPublica#Gobernanza#CentroJusticialista
"Soy médico y gestor sanitario.
Mientras el Ejecutivo y la oposición se pelean,
los hospitales públicos no tienen insumos.
¿El problema? Gobernanza, no ideología.
Vamos a hablar de eso sin consignas."
La portada del @TheEconomist de esta semana lo dice todo: Trump borroso en primer plano, Xi Jinping nítido al fondo, sonriendo. El título: “Nunca interrumpas a tu enemigo cuando está cometiendo un error.” China no disparó un solo misil. No necesitó hacerlo. Mientras Trump quema 850 Tomahawks, destroza su credibilidad con la OTAN y manda marines a una isla que no sabe cómo sostener, Beijing toma notas, firma contratos y espera la cumbre de mayo para negociar con un Trump debilitado.
Lo que nadie está diciendo en voz alta es que esta guerra no la ganó ni EUA ni Irán, la está ganando Xi Jinping sin moverse de su silla. China controla el 70% de los paneles solares, baterías y vehículos eléctricos del mundo. Con el petróleo a 119 dólares el barril, todo ese inventario se vuelve oro. Los países del Golfo van a reconstruir con contratos chinos. Los europeos que querían frenar la avalancha de importaciones de Beijing ahora tienen otras prioridades. Y Trump, desesperado por cerrar un trato que no puede cerrar, va a llegar a esa cumbre con Xi en una posición que él mismo describió en su propio libro como la peor posible: oliendo a necesidad.
El Economist lo plantea con una brutalidad elegante: el Trump de 2026 está ignorando los consejos del Trump de 1987. Su libro decía que lo peor en una negociación es parecer desesperado. Pues bien, Irán ya olió la sangre. La aprobación de Trump está en -20%. El 62% de los americanos rechaza una guerra terrestre. Y mientras Washington se enreda solo, China observa, planea y avanza. No es que China esté ganando la guerra. Es que está ganando el siglo — y lo está haciendo mientras su rival se destruye solo.
Argentina frente a México: Sheinbaum recibe las inversiones tecnológicas que esquivan a Milei https://t.co/5GpOI2RHuA . MEXICO SE HACE ACREEDOR DE TODAS LAS INVERSIONES QUE DESEABA MILEY. FIN (ME PARECE QUE ES NUESTRO FIN....)
Argentina frente a México: Sheinbaum recibe las inversiones tecnológicas que esquivan a Milei https://t.co/5GpOI2RHuA .FIN.....FIN TRISTE ES LO QUE NOS ESPERA......
@kalipolis Es muy interesante todo los expuesto e incluso hay más, sin embargo habrá que ver todo el fenómeno en sí para comprender todo el seguimiento del pueblo a lo largo de las décadas, seria interesante para un ensayo.
El Sergio Massa que va a participar de la marcha por la universidad pública tiene algo que ver con el Sergio Massa que era ministro de economía y le quitó fondos a la educación pública?