Nadie defiende más la familia tradicional y su concepto, que la esposa que sostiene un matrimonio a punta de aguantarle la patanería a su marido y un man infiel de toda la vida.
Mi silencio es mi límite. Soy alguien que busca soluciones, que dialoga y que se disculpa cuando es necesario, pero si llego al punto de quedarme en silencio, significa que he agotado todas las vías y en ese momento, la paz interior se vuelve más valiosa que cualquier discusión.