El infierno.
Básicamente su día a día consiste en trabajar doce horas metida en una oficina sin ver prácticamente la luz del sol pero lo peor es que intentan estetizar y vender como deseable que el capitalismo nos robe la vida.
La única manera de que una ciudad sea incompatible con la okupación es mediante la expropiación de todas las viviendas en manos de unos cuantos y realojando gratuitamente a todos aquellos que no tienen casa.