"De la vida no quiero mucho. Quiero apenas saber que intenté todo lo que quise, tuve todo lo que pude, amé todo lo que valía la pena y perdí apenas lo que nunca fue mío".
Pablo Neruda
🎬Días de gloria
Los trastornos de personalidad no son etiquetas de redes.
Son patrones rígidos, de años, que dañan la vida.
pero…
... No porque desconfíes eres paranoide.
... No porque busques atención eres histriónico.
... No porque seas perfeccionista tienes TOC de la personalidad.
Te dejo los 10, con descripción breve y criterios DSM-5-TR.
Sigue el hilo 🧵⤵️
¿Qué se preguntan los adolescentes? El matemático Eduardo Sáenz de Cabezón (@edusadeci) conversa con un grupo de ellos. #AMiYoAdolescente#AMYAPreguntas
📺‘A mi yo adolescente’. El domingo 25 de octubre a las 14h en @la2_tve y en nuestro canal de YouTube desde el viernes 30.
Sobre el viejo concepto de Locus de Control que adapto Stephen Covey
Saber que puedes controlar es saber donde focalizarse, es ser más eficiente y tener más bienestar
La diferencia entre la casa de tus padres y la tuya
no se entiende hasta que cierras la puerta tú.
🏠 Casa de tus padres
Hay comida sin avisar
Hay un cajón donde está “eso”
Hay alguien que oye si llegas tarde
El agua caliente no es un milagro
🔑 La tuya ↓
María y Juan acaban de tener una discusión esta mañana. Nada grave en realidad, uno de esos roces que habitualmente ocurren y se olvidan. Juan se va a su trabajo y María, al suyo, y durante el resto del día Juan no le escribe a María como siempre suele hacerlo. Como María no recibe ningún mensaje, ya empieza a darle vueltas, a pensar que sigue enfadado, que la discusión puede que fuera más grave de lo que parecía, que a lo mejor dijo algo pasado de rosca. Lo que la lleva a pensar que Juan puede estar reconsiderando la relación.
Y mientras tanto, Juan simplemente ha tenido un día bastante ajetreado en el trabajo, y ni siquiera ha vuelto a pensar en la discusión de la mañana.
Es decir, el silencio no conlleva la información que María está dando por sentado. Es un espacio vacío, y ese espacio vacío lo rellena quien lo recibe, en este caso María, y lo malo de esto es que siempre se rellena con la explicación más negativa disponible, y esto ocurre porque, cuando no hay datos claros, tendemos a interpretar los huecos con hipótesis que coinciden con el estado emocional en el que nos encontramos.
Y hay algo más, y es que interpretar el silencio de la peor manera posible es, paradójicamente, una forma en la que sentimos control. Si María da por hecho que Juan sigue enfadado, al menos tiene una explicación, y a través de ella podrá imaginarse abordándola en el futuro. La alternativa, que sería no saber nada y aceptar la incertidumbre de ese silencio, porque no hay una explicación clara, es bastante más incómoda que creer que es una mala noticia con la que ya tienes una idea de qué hacer.
El problema es que, como María da por sentado que Juan sigue enfadado, cuando vuelven a verse, ella misma muestra una actitud distante, coherente con la idea de que siguen enfadados. En cambio, Juan, que ni siquiera era consciente de que había un problema, interpreta esa distancia como la confirmación de que algo va mal, y acaba respondiendo también con distancia. Ninguno de los dos habla de la situación durante días.
Cuando esta dinámica se repite cada vez que hay un roce, lo que acaba distanciando a la pareja no es lo que ocurre, lo que genera ese roce, sino cómo gestionan la consecuencia del roce, es decir, el silencio. El silencio se interpreta como algo negativo, la reacción de la otra persona confirma esa mala interpretación, y en lugar de llegar a una conversación para ver qué es lo que está pasando, eso nunca llega, y al final la pareja se acaba distanciando.
La empatía no es un concepto único; en el ámbito profesional se compone de 3 dimensiones clave
1-Cognitiva: Entender la perspectiva ajena sin juzgar
2- Emocional: Sentir y conectar con la experiencia del otro
3-Compasiva: Dar un paso al frente y actuar para ayudar
Una pareja preguntó a un terapeuta sexual:
“Yo quiero sex0 varias veces por semana. Ella casi nunca tiene ganas. ¿Quién de los dos tiene el problema?”
El terapeuta sonrió y dijo:
Hay ausencias que no empiezan cuando alguien se va, sino después, en esas pequeñas costumbres que siguen esperando su regreso.
A veces basta una taza de más para darse cuenta.
Durante meses no sentía nada.
Ni ganas de levantarse,
ni de hablar,
Ni de conectar
ni de vivir.
Un día decidió ir a terapia cognitivo conductual… y lo que el terapeuta le dijo en la primera sesión le cambió la vida para siempre... 🧵
Hace 12 años estudiando psicología aprendí por qué existen personas con pensamientos negativos que no pueden controlar, existe una técnica poco conocida que lo soluciona:
Lo que lees y escuchas te modela.
Este hilo te está modificando aunque no te hayas dado cuenta.
365 días.
Envío un correo todos los días del año.
Precisamente para eso para ejercer una influencia positiva en toda mi comunidad.
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Dentro de dos días, millones de personas harán algo cada vez menos frecuente: mirar hacia el mismo sitio.
No una pantalla.
No su pantalla.
El cielo.
Durante unos minutos, un eclipse conseguirá algo que hoy parece extraordinario: interrumpirnos.
No pedirá nuestra opinión.
No sabrá a quién votamos.
No aparecerá porque un algoritmo haya decidido que nos interesa.
Estará ahí.
Y quizá por eso conmueva tanto.
Vivimos rodeados de cosas diseñadas para captar nuestra atención, pero cada vez encontramos menos cosas que merezcan de verdad nuestra atención.
El asombro tiene esa capacidad.
Nos saca de nosotros mismos.
Nos recuerda que el mundo es mucho más grande que nuestras preocupaciones, nuestras discusiones y nuestra pequeña parcela de realidad.
Durante siglos, los seres humanos levantaron la cabeza para orientarse, para comprender las estaciones, para imaginar dioses, para contar historias.
Ahora la bajamos constantemente.
Quizá por eso un eclipse sea algo más que un fenómeno astronómico.
Es una invitación.
A detenerse.
A mirar.
Y a recordar, aunque solo sea durante unos minutos, que todavía existen cosas que podemos contemplar juntos.
Sin discutir sobre ellas.
Sin poseerlas.
Sin necesidad de convertirlas inmediatamente en contenido.
Simplemente estar allí.
Y mirar arriba.