Los habitantes de Vda La Salina Sesquile afectados y asustados por una jauria de perros ferales, han matado novillos y la umata no cuenta con la experiencia ni los elementos para capturarlos, no esperemos a una tragedia.
@CAR_Cundi@JorgeEmilioRey@Alfred_Balle@canalcitytv
I resigned from Anthropic today. I spent the last three years doing pretraining research at both OpenAI and Anthropic. Neither company is acting responsibly. They are racing straight to self-improving superintelligence and gambling with our lives. More thoughts below.
De arrieros a rednecks
Por: @juanabotero
No sé si es en todo Colombia —espero que no— pero en Antioquia, la región que habito y donde nací y crecí la mayor parte de mi vida, hay un tufillo aspiracional del sueño americano creciendo silenciosamente y colándose en todos los rincones como una maleza que se come todo lo que encuentra. Una que nadie poda porque posee una aparente belleza, como el ojo de poeta.
La gente quiere parecerse a los gringos desde hace tiempo, pero con más fuerza ahora que la ultraderecha de Trump conquista a Latinoamérica. La gente hoy más que nunca consume desenfrenadamente cosas innecesarias, mantiene conversaciones superfluas sobre plata, yates, ropa, carteras y Toyotas —ahora Teslas— y empieza a repetir tonterías trumpistas y de sus seguidores, los llamados despectivamente cuellos rojos o rednecks.
Este es un fenómeno ético y estético que se puede observar en el cambio de valores, pero también —e incluso— en la forma de vestir de hombres y mujeres. Sudaderas de día, lentejuelas de noche, donde cuestan más los pijamas con los que salen a la calle que la ropa que dura en el tiempo.
Una región que había sido conocida por su pujanza, sencillez y prudencia con el dinero, trato cordial, conexión con el campo, valor por la familia, los amigos y la comunidad; ahora se parece más a estar en Miami: vulgar, despilfarrador, poco intelectual, con nula conexión con la naturaleza, llena de carros de lujo y muchas clínicas estéticas para inyectarse plástico en el cuerpo.
Cuando se recorre Medellín se puede ver que pululan las plantas de plástico, las fachadas falsas, los restaurantes de comida mala, poquita y costosa, pero instagrameable. Y sobre todo se empieza a sentir un cambio de comportamiento. Personas con personalidad impostada, con un lenguaje lleno de anglicismos y unos intereses vergonzosamente superficiales. Y claro, cómo no, un endeudamiento peligrosamente grande. Muy gringo. Los bancos lo confirman: la carga financiera de los hogares colombianos llegó al 38,4% en 2024 —casi cuatro de cada diez pesos de ingreso se van en pagar deudas— con una tasa de endeudamiento del 382% anual. Ya no ahorramos: compramos ahora y pagamos después, exactamente igual que ellos, y al igual que ellos, con tasas que nadie lee.
Ya otros han escrito sobre la falta de carácter de los colombianos o de la Patria Boba que avanza poco sin mucha transformación. Se ha hablado de un país que sintiéndose avergonzado de quién es, apropia de Estados Unidos una cultura ajena para comprar un sueño que no es suyo, para sentirse cómodo en su propia piel que le incomoda tanto. Y aunque la tendencia venía creciendo, en Medellín particularmente la gente se está enfermando de matchas, lattes, bowls, bótox, Golden Goose, jabones importados, ropa desechable: basura acumulada en las bodegas y en la cabeza.
Debo advertir que esto no es un asunto de clase, como seguro les encantará decir a los ideologizados. Esto es un fenómeno popular —y con popular me refiero a masivo— que no entiende de capacidad adquisitiva, ni de género, ni de nivel de estudios.
Hablo particularmente de Medellín, pero la trumpización de los países latinos es una realidad latente en las democracias vecinas. Sin embargo, en la capital de Antioquia este lamentable retroceso se ve agudizado principalmente por dos asuntos.
El reguetón como cultura de la exageración del cuerpo, de los carros de lujo, los diamantes en los dientes y las mujeres como objeto sexual; y el crecimiento de nómadas digitales y turistas norteamericanos para los cuales la ciudad se está rediseñando de arriba abajo. Los números son brutales: en 2025, Estados Unidos es el primer origen de visitantes a Medellín con más de 310.000 turistas, y cada mes llegan aproximadamente 8.300 nómadas digitales que trabajan en dólares y pagan en pesos, distorsionando precios y empujando a los locales a vivir cada vez más lejos de sus propios barrios. El resultado: los arriendos en Laureles subieron un 80% en apenas cuatro meses de 2023. Para captar ese capital, la ciudad no recibe a los visitantes con lo que es: se vuelve ellos. La Alcaldía tiene incluso un programa oficial llamado Medellínglish para anglizar la ciudad. La infraestructura turística creció un 884% desde 2014. Hay calles del Poblado donde hoy solo se habla inglés. No es cosmopolitismo. Es rendición.
La paradoja es feroz: muchos de esos nómadas huyeron de la cultura americana —de sus costos, su ritmo, su superficialidad— y encontraron en Medellín algo auténtico y diferente. En vez de ofrecerles eso, les estamos construyendo una réplica barata de lo que dejaron.
¿Por qué es peligroso esto? ¿Qué problema hay con quererse parecer a los gringos?
Los riesgos son muchos, pero mencionaré tres.
1. La agenda anti-derechos.
Hoy ser gringo para un colombiano es parecerse a la cultura Trump. Es decir, una cultura que bajo el nombre inventado de "anti-woke" —"anti-despertar"— defiende la familia tradicional y las llamadas Trad Wives: mujeres que hacen galletas todo el día en vestidos divinos y defienden la idea de que el hombre es el líder del hogar. Hay líderes cristianos en el Congreso de EEUU promoviendo el llamado Voto Familiar, en el que el hombre, el esposo, vota por toda la familia. Esta cultura importada promueve la reproducción, juzga la decisión de no tener hijos y sataniza a todo aquel con otro plan de vida: gays, mujeres solteras, hombres solteros.
Lo que se pierde, para ser más explícita: el derecho a la reproducción de las mujeres, el derecho al aborto, el derecho al voto de la mujer, los derechos de las parejas del mismo sexo. Cuando esa agenda se instala surgen movimientos como la manosfera, se evita que las mujeres estudien, que los homosexuales se expresen en público, que las mujeres participen en política.
Lo más revelador de todo es que Colombia importó los dos lados del debate americano sin entender ninguno. La izquierda adoptó el vocabulario identitario: woke, pronombres, interseccionalidad. La derecha adoptó el contra-movimiento: anti-woke, ideología de género. Ambos bandos hablan en traducción. El término "woke" no tiene equivalente en español antioqueño porque el fenómeno que describe nació de una historia racial específicamente estadounidense que aquí no ocurrió. Estamos peleando —con todo el ardor del mundo— una guerra cultural ajena, en términos prestados, sobre una realidad que no comprendemos del todo.
2. La pérdida de identidad y el sometimiento al mercado gringo.
Cuando un país no encuentra diferencial en su industria, imita productos y servicios que demostraron resultados en mercados norteamericanos. La pregunta "¿en qué somos buenos?" se cambia por "¿qué se vende?". Y solo un error en la pregunta mueve la economía completamente.
Colombia es ya el tercer mercado de comercio electrónico en Latinoamérica, con 14.400 millones de dólares en ventas digitales en 2024, proyectadas a 81.000 millones en 2027. Amazon, Temu y Shein dominan las preferencias de consumo, especialmente en Medellín. Compramos su basura porque somos el mercado, no el productor. Y mientras tanto, un paisa orgulloso entró al ranking de los grandes conglomerados familiares de Antioquia porque es dueño de veinte McDonald's. El sueño americano paisa ya no es ser el mejor en lo nuestro: es ser el mejor franquiciado de ellos.
3. La homogeneización que destruye justo lo que éramos.
Este es quizás el riesgo más silencioso. Medellín se volvió atractiva para el mundo precisamente por ser diferente: resiliente, cálida, creativa, con una identidad cultural que sobrevivió décadas de violencia. Eso fue lo que la puso en el mapa. Pero al copiar el modelo americano —en la arquitectura, en el consumo, en el lenguaje, en la política, en los valores— estamos destruyendo el único activo que nadie más tiene. Cuando un lugar huele igual, habla igual y consume igual que todos los demás, deja de tener razón de ser. Y el turista que venía buscando algo auténtico encontrará, con justa razón, que le quedaba más cerca Miami.
La identidad no es un lujo cultural. Es el diferencial económico más poderoso que tiene una región. Perderla no es progreso: es el negocio más estúpido y fragil que se puede hacer.
Para mí el gran triunfador de la jornada -entendiendo por jornada todas las elecciones, no solo las de ayer- es el registrador Penagos: un ejemplo de calma y de carácter a la vez que logró sacar adelante un proceso que tenia todo para fracasar: violencia, presidente pirómano, polarización...
Merece todo el reconocimiento.
#ElGranReto2026#Mundo| La embajadora de Colombia en Reino Unido, Laura Sarabia, dijo que luego de hacer parte de la jornada electoral no puede "acompañar una narrativa de fraude, ni mucho menos de deslegitimación a nuestras instituciones o a quien piensa distinto a mí”.
Vía @EddyMosquera0
https://t.co/zJp7f1qx2N
@Matador000 Más allá de las caras de los personajes busquen la preparación, las propuestas, las capaciadades, que cada voto valga para tener un país mejor. Votemos bien.
@EnelColombia ramas sobre cuerdas de la luz generan chispas y explosiones justo sobre ka vía que comunica a Gachancipa con la mina de Brinsa SA, Vereda Salinas Sesquile. Requiere atencion urgente para evitar incendio.
@EnelClientesCO por favor hoy vinieron y no arreglaron este otro problema los cables están unidos , nuevo caso 803037316. Varias casas con una sola fase. Vereda Salinas sesquile sector escuela.
@ElPensador75 Como se le ocurre ese desproposito, tres poderes independientes garantizan por lo menos la posibilidad de democracia, lo que se debe es votar bien.
@Dianafer969 Para mi la expresión artística cualquiera que sea siempre se relaciona al cuerpo. bien sea trasmitiendo alguna sensación a través de tus sentidos o permitiendo descubrir belleza o singularidad dependiendo siempre del espectador.
🚨I 🏳️🌈🏳️⚧️ Si tú hija de 3 años te dice que es una pirata, le sacas un ojo, le pones un parche, cambias una mano por un garfio y un pie por una pata de palo, le das un trago de ron y le enseñas a navegar. Estamos todos de acuerdo no?