Un día lo extraño, al otro lo superó y digo que estoy bien sin él, pero después vuelve el sentimiento de querer estar con él y me da rabia porque yo pienso que estoy sanando, pero recaigo una y otra y otra vez.
A veces me pregunto si de verdad fui alguien importante en tu historia, o si solo fui un refugio temporal mientras encontrabas a dónde irte. A ti no te costó nada soltar; a mí me está costando la vida entera.
Nunca imaginé que este año pudiera destruirme de esta manera. Me ha ido quitando cosas, personas y pedazos de mí hasta dejarme preguntándome cuánto más tengo que perder para que por fin termine.
Antes creía en eso de: "Si estamos destinados, nos encontraremos más adelante". Hoy ya no, hoy creo que el amor no se posterga: se elige en el presente, se construye con acciones, se cuida con acuerdos y se sostiene con compromiso. Lo que vale la pena no se deja para después.
Que raro es terminar un vínculo, ahora a quien le cuento que tengo sueño, lo que hice hoy, que en mi casa paso algo, que me iré a bañar, que me duele la cabeza, que hoy me siento cansada o que hoy voy a salir.