Es muy fácil ver los problemas de los demás y saber cómo deberían vivir.
Lo difícil es ver tus propios problemas y tener la humildad suficiente para corregirlos.
Cuando tienes un problema grande, pregúntate:
¿Cuál es el peor de los casos?
¿Cómo lo ha superado otra persona?
¿Cómo actuaría una persona a la que admiro?
La perspectiva lo cambia todo.
Guía rápida de preguntas para no perder el control de tu vida:
¿Depende esto de mí?
¿Será relevante este problema en 5 años?
¿Estoy deseando cosas fuera de mi control?
¿Es esto tan malo como indica mi primera emoción?
¿Estoy controlando el placer o siendo controlado por él?
La palabra tiene la capacidad de sanar o de enfermar. Es importante saberlo para ir con cuidado con lo que pensamos y lo que decimos. Es un error creer que lo que pensamos no tiene consecuencias y que lo que decimos no tiene tanta importancia.