Yuridia marcó un nuevo hito en su carrera musical al convertirse en la primera artista mexicana en agendar dos fechas consecutivas en el Estadio GNP.
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A partir de este miércoles en la noche, María Amparo Casar, Héctor Aguilar Camín y yo, conducidos por Manuel López San Martín, estrenamos programa de análisis en AztecaUno, siguiendo el noticiero de Javier Alatorre. Allí los esperamos, a todos los que nos extrañaron.
La extradición de Rocha Moya tiene su origen y justificación en un Tratado internacional cuyo rango legal es idéntico al de la Constitución. El gobierno mexicano debe proceder a cumplirlo.
Claro que existe la novela perfecta: Stoner de John Williams. Una historia de un joven del campo, que descubre la sensibilidad y la belleza de la vida, a través de la literatura, y luego, del amor. Siempre la recomiendo. De las que lees y siempre se quedan adentro de ti.
México, nos tenéis abrumados.
Recordamos como si fuera ayer nuestra primera vez con ustedes. Fue en 2013, en el Caradura, cuando todavía nos parecía increíble que nuestras canciones pudieran llegar tan lejos.
Con ella nació un género entero, el dream house o dream trance, caracterizado por meter instrumentos acústicos, sobre todo el piano, dentro de la música de baile. Medio mundo se puso a imitar aquella fórmula.
Cada fin de verano, por los últimos cinco años, despido a mi hijo para que se regrese a estudiar fuera de México. Nunca se vuelve más fácil.
Para las mamás y papás que dejan ir por primera vez y para los que, como yo, nunca se acostumbran a las despedidas:
Acto Primero: La semana pasada
Me preparo para el viaje más difícil de mi vida. Tomo Riopan y Nexium, como si fueran metanfetaminas y yo estuviera de marcha en Ibiza. Son para controlar los nervios producto de la tendencia obsesiva que se han convertido en angustia, que se ha convertido en gastritis.
Mi lista de pendientes parece cuaderno de grafiti lleno de tachaduras, flechas y correcciones. Por empacar, empacado, por comprar, comprado, por hacer, hecho. Asteriscos rojos junto a asuntos in-dis-pen-sa-bles.
Irónicamente, aun con todo el nervio y el desmadre, este viaje no tiene nada que ver conmigo. Yo no voy a ningún lado. Es mi hijo quien se regresa a la universidad fuera de México.
Y las lágrimas que se me salen sin control en los últimos días (y en los lugares más imprudentes) son señal inequívoca de que (a pesar de mi pelo rosa y mi apariencia de mujer fuerte y en-control-de-las-cosas) me cuesta un enorme trabajo soltarlo.
Lleva varios años viviendo fuera de México y cada vez que regresa por vacaciones y se vuelve a ir, es para mi la misma historia. No importa cuan grande sea, ni cuán acostumbrada esté yo a la logística a las despedidas, “dejar ir” no está en mis genes.
Hoy mi hijo es un cuasi adulto hiper efectivo que no me necesita. Podría él resolver todos los pendientes de las listas él solito. Aún así YO me involucro en todo porque soy YO la que quiere sentirse necesitada. Él me deja involucrarme (sin muchos aspavientos) porque sabe.
Acto Segundo: Desdenden antes
Si, ya sé. Una tiene que soltar.
Leí todos los libros de maternidad exitosa. Hay que “dejar ir a los hijos”, “educarlos con libertad”, “darles alas” “dejarlos equivocarse” “confiar en las bases que les diste”… y el resto de los consejos que dictan los expertos modernos.
Seguí todos al pie de la letra.
Patrañas.
Hoy me gustaría haber educado a mis hijos a la usanza del siglo 18, que se quedaran en mi casa hasta casarse y, después, que se mudaran a una casa en la acera de enfrente. Que los pudiera ver yo desde mi ventana todas las noches.
Es irónico, pero, por más liberal que me haya jactado de ser como madre, en el momento en que “dejarlo volar alto” implicó “dejarlo volar lejos”, el instinto de sobreprotección entró en automático y comprendí el significado de la frase sentimientos encontrados: Paso del orgullo a la histeria a la melancolía en cuestión de segundos.
Porque orgullosa de él estoy. Orgullosísima. De su independencia, de su tesón. Orgullosa de mis tres hijos, porque nunca han buscado el camino fácil (que podrían) sino que han seguido el camino que ellos creen correcto. The road less traveled.
Yo, cada vez que me despido, siento que me cortan un brazo.
Orgullosa pero manca.
“Es como la segunda parte de la depresión posparto, -me dice un amigo que comparte conmigo dudosa dicha de ser padre de adultos jóvenes-, sientes que están cortando el cordón umbilical otra vez.” En el primer parto, por lo menos, tenía la ventaja de la anestesia epidural.
Dentro de todos los conocimientos que les pretendemos transmitir a nuestros hijos el independizarse y vivir lejos de casa es, sin duda, uno de ellos. Es un rito de maduración, necesario e inescapable. Así es la vida. En algunas culturas el inicio de la adultez se marca cuando el joven caza a su primer hipopótamo, en el mundo occidental se da cuando el joven se va a vivir fuera de casa.
Ahora, este rito vivido con emoción por mi hijo ha sido un calvario para su madre (léase yo).
Hito para él. Golpe en el estómago para mi.
Aunque le repita una y otra vez que mi casa, la casa donde creció, siempre va a ser suya, un lugar a donde pueda volver cuando la vida se ponga difícil, sé que él quiere volar y hacer su vida. SU vida.
No porque nos quiere menos, sino porque se quiere más.
Yo, la misma que lo empujó a irse la primera vez con frases motivacionales, “es una oportunidad única” “tienes todos los atributos para triunfar”, soy la que hoy guarda en el subconsciente un listado de todo lo que le puede salir mal.
Una lista que va desde lo intrínsecamente maternal, asuntos que las madres han temido desde la prehistoria ¿Y si se pierde? ¿Y si le da frío? ¿Y si me extraña? ¿Y si no sabe que hacer? (jajajajaja), hasta los miedos modernos, ¿Y el alcohol? ¿Y las drogas? ¿La violencia? ¿si le rompen el corazón y no estoy cerca?
No menosprecio ni dudo de su capacidad de enfrentar cualquier reto pero ¿POR QUÉ CHINGADOS YA NO ME NECESITA???????
Acto Tercero: Hoy
Llega el día de la despedida.
Me acuerdo del día que lo llevé por primera vez al kínder. Lloró tanto que yo me quedé afuera de la escuela esperando la hora de salida. Por si me necesitaba.
Parece que fue ayer. Parece que fue hace una eternidad.
Mientras espera el coche para irse al aeropuerto (son las 4am denme chance no lo iba a llevar) le repito una y otra vez las instrucciones y consejos; le pregunto hasta el cansancio si tiene alguna duda adicional, si todo le ha quedado claro, si tiene toallas suficientes en su dormitorio, si sabe qué hacer en caso de emergencia, en caso de temblor, de incendio, del apocalipsis zombie…
Me imagino que en algún momento su cerebro se bloquea y sólo asiente con la cabeza por educación porque ya me conoce o para evitarse la vergüenza de tener una madre que caiga (aún más) en estado de incoherencia.
¿Qué no va a llorar como el primer día de kinder?
Suena la notificación de su celular. Llegó el coche. Se tiene que ir a volar (literal y metafóricamente), a cambiar el mundo. Su mundo.
Se voltea conmigo y me dice en fuerte “Bueno bye”. Me abraza sonriendo. Me dice al oído que me ama, que no me preocupe, que entendió todas las instrucciones que le di y que sabe que siempre estoy ahí para él.
Agarra sus maletas y abre la puerta de la casa. ¿¡ A qué fregada hora va a empezar él a llorar?!
Cierra la puerta por fuera. Nunca voltea para atrás.
Yo me quedo en casa limpiándome el caudal de lágrimas y mocos con la manga de la pijama.
¡Llegó el nuevo avance de Verity, la esperada adaptación del bestseller de Colleen Hoover! Anne Hathaway, Dakota Johnson y Josh Hartnett protagonizan este intenso thriller psicológico que llegará a cines en octubre. https://t.co/GIy9PV72If
Hay momentos que un país debería detenerse por completo para aplaudir.
Este es uno de ellos.
Isaac del Toro acaba de hacer algo que parecía imposible para un mexicano: subir al podio del Tour de Francia, la carrera de ciclismo más importante, más exigente y más prestigiosa del planeta.
Para quien no sigue el ciclismo, quizá sea difícil entenderlo. Pero imaginen esto: es como si un mexicano llegara al podio del Mundial, ganara una medalla olímpica en los 100 metros planos o peleara por el campeonato de la Fórmula 1 durante tres semanas. Así de grande. Así de extraordinario.
El Tour de Francia no se gana en 90 minutos. Son más de 3,000 kilómetros, montañas que parecen interminables, caídas, lluvia, calor, dolor y un desgaste físico y mental que lleva al límite a los mejores atletas del mundo.
Y entre toda esa élite mundial, un mexicano terminó entre los tres mejores.
Es uno de los logros más grandes en la historia del deporte mexicano.
Quizá hoy no veamos caravanas, ni plazas llenas, ni gente celebrando en las calles. Pero dentro de algunos años, cuando alguien pregunte cuándo un mexicano conquistó por primera vez el podio del Tour de Francia, todos recordaremos el nombre de Isaac del Toro.
Porque lo que acaba de lograr no ocurre una vez por temporada.
Puede que no vuelva a ocurrir en décadas.
Hoy no solo hizo historia.
Hoy cambió para siempre la historia del deporte mexicano.
La final del Mundial se ha jugado en español 1 sola vez: Montevideo, 1930, Uruguay 4-2 Argentina.
96 años después llega la segunda.
600 millones de hablantes esperaron un siglo para volver a escuchar los 2 himnos en nuestra lengua.
Las mentadas no necesitarán traductor.
Inglaterra: 1966 y 1982 en grupos, cuartos en 2022. Francia busca su tercer bronce; ya lo ganó en el 58 y el 86. Inglaterra busca el primero: fue cuarta en 1990 y 2018, y nunca ha subido al tercer escalón.
🏆🇲🇽 Antonio Ramírez Hernández, un corredor Rarámuri de Chihuahua, ganó el Maratón de la Gran Muralla 2026 en China con un tiempo de récord de curso de 3:27:06. Su victoria en uno de los maratones más exigentes del mundo pone de relieve la excelencia perdurable de la tradición indígena de México. 👏🌎
🚨Mónica Sáenz fue atacada por su esposo después de que México fue eliminado del Mundial.
@namevdelang nos cuenta sobre este caso:
#fifaworldcup#mundial
👀 Seguro ya lo notaste: cada vez más jugadores usan las calcetas rotas. ¿Moda, superstición o tiene una explicación? 🤔 Acá te contamos por qué esta práctica se ha vuelto tan popular, especialmente en el Mundial. ⚽🧦
#Mundial2026#FIFAWorldCup
En el mundial de 1978 que se llevó a cabo en Argentina, país que se encontraba sometido a la dictadura militar, las madres de la plaza de mayo, llevaron a cabo diversas manifestaciones para visibilizar su lucha por encontrar a sus hijas/hijos y a familiares que fueron desaparecidos por la dictadura. Esas manifestaciones fueron tan válidas y legítimas como las que ahora llevan a cabo las madres y padres de México que buscan a sus hijas/hijos. El mundo debe de saber de la tragedia humanitaria que se vive en México con más de 130,000 personas desparecidas.
Se hizo público el video en el que se llevan A Roxana Berenice Guzmán, que todavía no la encuentren es una muestra enorme de debilidad de Estado. Increíble
Jueces electos por voto popular renunciando a los nueve meses porque no resistieron la carga, la presión o la complejidad del cargo. El problema no es sólo que se vayan; el problema es que llegaron a decidir vidas, libertades, patrimonios y derechos sin que el sistema garantizara plenamente su idoneidad.
Juzgar no es aprender sobre la marcha. Un error judicial no se corrige con un boletín ni con una disculpa: puede revictimizar, encarcelar, arruinar una familia, retrasar alimentos, destruir un patrimonio o negar justicia a quien más la necesita. La legitimidad democrática no sustituye la preparación, la experiencia ni el temple que exige una función tan delicada.
La justicia no se fortalece llenando juzgados con personas populares, sino con jueces independientes, serios, formados y capaces de resistir presiones. Cuando el voto reemplaza a la carrera judicial y la política sustituye a la técnica, el costo no lo paga el discurso oficial: lo pagan los ciudadanos frente a un expediente.