It is about time we ALL had #CGM. Every provincial health care system should cover the costs for the uninsured with #T1D in #Canada. It’s as important as #insulin.
@DiabetologiaJnl@WilliamHortonMD@UVA_Endocrine This is great. All rapid acting insulin takes at least 15 minutes before it has much impact on glucose metabolism. #Walking after injection can speed it up a little however as it helps increase the absorption rate!
A study of 110,303 manuscript submissions to two elite research journals has identified factors during the editorial and peer review stages that impact whether a paper is accepted for publication. https://t.co/xUGdwiWUrt
The role of GIP in splanchnic blood flow regulation is confirmed in people with type 2 diabetes, underpinning the importance of GIP in postprandial physiology despite its weak glucose-lowering effect @Rigshospitalet#T2D#DiabetesResearch https://t.co/tv0CESmoop 🔓
Tadej Pogacar es claramente superior a Jonas Vingegaard. Llevamos seis años viéndolo.
Hoy en el Tourmalet se ha vuelto a demostrar con claridad.
Pero lo que más mérito tiene no es Pogacar. Es Vingegaard.
El danés compite sabiendo que probablemente no va a ganar el Tour. Sabe que hay otro que es mejor. Y aun así se sacrifica al máximo cada día.
Esa actitud es mucho más difícil que ser el favorito.
Jonas Vingegaard lleva años siendo el segundo.
No es un segundo cualquiera. Es el que más cerca está de Pogacar. El que más le aprieta. El que más sufrimiento le genera al esloveno.
Y lo hace sabiendo que, en condiciones normales, no va a ganar.
Ese es el mérito real. No ganar cuando eres el mejor, sino seguir peleando al máximo cuando sabes que otro es superior.
Pogacar debutó en el Tour en 2020. Desde entonces, cada vez que se han enfrentado en condiciones similares, el esloveno ha sido superior.
Vingegaard ha ganado dos Tours (2022 y 2023), pero en el resto de grandes batallas ha sido claramente segundo.
Aun así, sigue ahí. Cada año. Cada etapa dura. Cada montaña.
Eso no es mediocridad. Eso es carácter.
Vingegaard tiene dos hijos pequeños.
Mientras Pogacar puede centrarse casi exclusivamente en ganar, Vingegaard tiene que gestionar familia, presión, entrenamientos brutales y la certeza de que probablemente no va a levantar el maillot amarillo en París.
Y aun así sigue.
Ese sacrificio familiar añadido hace que su esfuerzo sea aún más admirable.
Ser el mejor y ganar es relativamente fácil cuando tienes el talento y el equipo.
Lo realmente difícil es levantarte cada mañana, entrenar como un animal y competir al límite **sabiendo que otro es mejor que tú**.
Esa es la posición de Vingegaard en los últimos años. Y esa es la posición que más respeto merece.
Elon Musk contó una vez que, cuando SpaceX y Tesla estaban al borde de la quiebra, se levantaba por las mañanas y vomitaba del estrés.
Lo hacía porque tenía una visión más grande: que la humanidad llegara a Marte.
Vingegaard no va a “llegar a Marte”. Pero está haciendo algo parecido en su escala: sacrificarse al máximo por un objetivo que sabe que es muy difícil de alcanzar.
Esa mentalidad es la que realmente mueve las cosas.
Hay dos tipos de competidores:
Los que ganan porque son claramente superiores y lo tienen todo a favor.
Los que, aun sabiendo que lo tienen todo en contra, se niegan a rendirse y siguen peleando.
Los primeros son espectaculares.
Los segundos son los que realmente inspiran.
Vingegaard pertenece al segundo grupo.
En el deporte, en la empresa y en la vida hay mucha gente que solo quiere estar en el bando ganador.
Pero el progreso real lo empujan los que están dispuestos a darlo todo incluso cuando las probabilidades están en contra.
Vingegaard es el ejemplo perfecto en el ciclismo actual.
No gana siempre. Pero su actitud hace que el nivel general suba. Y eso beneficia a todos.
Pogacar es un fenómeno. Probablemente el mejor ciclista de su generación.
Pero sin Vingegaard (y sin otros que le aprieten), su dominio sería menos interesante y probablemente menos exigente.
El segundo que se niega a rendirse es el que obliga al primero a seguir mejorando.
Y esa dinámica es la que hace avanzar cualquier disciplina.
Al final del Tour sabremos quién se pone el maillot amarillo.
Pero el mérito de Jonas Vingegaard ya está escrito:
Ha decidido que, aunque probablemente no gane, va a competir como si pudiera. Va a sufrir como el que más. Y va a seguir intentándolo año tras año.
Esa mentalidad —luchar con todo sabiendo que puedes perder— es mucho más difícil y mucho más valiosa que ganar cuando eres el favorito.
Y es exactamente la que hace que la humanidad avance.
Randomised study in adults ≥65 with T1D shows that MiniMed 780G safely improves time in range and HbA1c over 12 months, without more hypoglycaemia or retinopathy, and with trend towards better microvascular function #T1D#DiabetesResearch https://t.co/OXnZEOxSy7 🔓
More evidence from studies of mice deficient in α cells that α cells are required for nutrient homeostasis by regulating the dynamics of β cell networks, notably under conditions of amino acid exposure https://t.co/y1MfIDdzgi
How does GLP-1 boost insulin release? GLP-1 acts through type IIB PKA to mediate its effects on KATP channel activity, Ca²⁺ channel function and insulin granule morphology, key mechanisms identified by Rui Liu et al https://t.co/TiY9aM7lTC 🔓️
How well does #CGM Percent Time Below Range correlate with clinically important Level 2 #Hypoglycemia correlate in type one #diabetes? See our work here- https://t.co/id85hgIWI3 #ScholarAlerts