NO PUBLIQUES EN TIEMPO REAL
- El restaurante se etiqueta al salir.
No mientras comes.
- La foto va después del vuelo.
No desde el asiento.
- El hotel se muestra cuando ya te has ido. No mientras duermes allí.
- No todo tiene que ser en vivo.
No todo necesita espectadores.
- Internet no necesita saber dónde estás, con quién o qué haces en tiempo real.
- Protege tu energía y lo que aún se está formando.
- Vive primero, publica después. El momento es tuyo, no del algoritmo.
“¿Por qué creó Dios el mal?”
[Esta es probablemente la mejor respuesta que he escuchado a esa pregunta.]
Un profesor universitario preguntó a sus alumnos:
“¿Fue creado todo lo que existe por Dios?”
Un estudiante respondió valientemente:
No sé si estamos mejor o peor. Lo que sí puedo asegurar es que, si hay un juego, yo no lo entiendo. Ni el dinero del petróleo se siente, ni las colas de gasolina desaparecen, ni los apagones tienen fecha final, ni El Helicoide está cerrado, ni se vislumbran cambios en el CNE, ni aparecen los desaparecidos, ni el precio del dólar se estabiliza, ni los bolívares alcanzan, ni se ha liberado a la totalidad de los presos políticos, ni los maestros tienen un mejor salario, ni los pensionados dejaron de cobrar 130 bs ni los hospitales sirven ni los funcionarios públicos han dejado de ser un martillo ambulante.
Tal vez ya no tengo la juventud de hace 27 años para continuar suspirando cuando me dicen: Paciencia.
@lalbabarrios@CanelonDelvalle@miguelhotero Si Lee el hilo completo, entenderá... En más fácil criticar que buscar y leer completo el hilo de una noticia.... Hay que saber leer....
CARTA ABIERTA A ENRIQUE MÁRQUEZ Y A QUIEN PUEDA INTERESAR.
Estimado señor Enrique Márquez:
Recientemente, el presidente Donald Trump le concedió un reconocimiento de enorme peso simbólico al presentarlo en el Discurso del Estado de la Unión como uno de los presos políticos venezolanos liberados, un gesto que muchos interpretamos como un respaldo explícito a su trayectoria de lucha por la democracia y contra la represión del régimen.
Ese momento elevó su figura ante millones de venezolanos y la comunidad internacional, recordándonos que la causa de la libertad no admite medias tintas ni olvidos selectivos.
Sin embargo, en sus primeras declaraciones públicas tras ese honroso reconocimiento, usted ha elegido expresar un profundo afecto y respaldo personal hacia José Luis Rodríguez Zapatero, afirmando que “cuenta con todo mi amor y cariño”, que “se comportó como un hermano con mi esposa” durante su detención, y que “juega un papel importante en Venezuela”, deseando incluso que “la historia lo reivindique”.
Estas palabras han generado desconcierto y decepción en amplios sectores de la sociedad venezolana.
Permítame recordarle, con el respeto que merece su condición de ex preso político, por qué esa defensa resulta tan dolorosa para muchos de nosotros:
• Rodríguez Zapatero ha sido, durante más de dos décadas, uno de los principales aliados internacionales del chavismo. Su mediación en procesos de diálogo (como los de Barbados, República Dominicana o México) ha sido ampliamente criticada por prolongar la agonía del régimen en lugar de forzar una verdadera transición democrática. Lejos de ser un facilitador neutral, su cercanía con Hugo Chávez y Nicolás Maduro lo ha convertido, para la mayoría de los venezolanos, en un cómplice político de la represión, la corrupción masiva y la destrucción institucional del país.
• Venezuela no necesita más “entendimientos” que equiparen moralmente a víctimas y victimarios. Lo que exige nuestra sociedad es justicia, verdad y reparación para las miles de familias afectadas por torturas, asesinatos, exilios forzados y el saqueo sistemático de la nación. Un “perdón mutuo” sin rendición de cuentas no es reconciliación: es impunidad disfrazada de pragmatismo.
• Usted, señor Márquez, fue encarcelado precisamente por defender la voluntad popular expresada el 28 de julio de 2024.
Ese sufrimiento no fue un accidente, sino el resultado de un sistema autoritario que Zapatero ha avalado y legitimado en múltiples ocasiones. Defenderlo ahora, justo cuando el mundo comienza a cerrar el cerco de la narcotirania, genera la legítima pregunta:
¿Es lealtad personal o es una señal de que prioriza puentes con el pasado sobre la justicia que Venezuela reclama?
Muchos venezolanos no negamos el valor humano de la gratitud por gestos personales como el apoyo a su familia durante su detención. Pero la política, especialmente en un país devastado por el autoritarismo, exige coherencia.
El reconocimiento del presidente Trump no fue un aval a cualquier tipo de diálogo: fue un respaldo a la lucha por la libertad sin concesiones al opresor.
Venezuela merece líderes que no confundan amistad personal con complicidad histórica. Merecemos quienes recuerden que la reconciliación verdadera solo puede construirse sobre la verdad, la justicia y el fin definitivo de la impunidad.
No sobre abrazos selectivos a quienes, desde Europa o desde cualquier rincón, contribuyeron a perpetuar el sufrimiento de nuestro pueblo.
Con el debido respeto, le invito a reflexionar sobre el peso de sus palabras y el legado que desea dejar. La historia no reivindica a quienes facilitan la permanencia del abuso de poder; reivindica a quienes lo confrontan con valentía y consistencia.
Atentamente,
Un venezolano comprometido con la verdad y la justicia.
(En representación de muchos que sienten lo mismo)