A veces, cuidar a alguien de verdad exige la valentía de asumir el papel de «malo» para obligarle a soltar un ancla emocional que le impide avanzar. Asumir el rechazo o el enfado de alguien a quien aprecias con tal de empujarle a reconstruir su vida cerca de los suyos es un acto de amor incondicional y de una madurez enorme.