Abrigate y ventilá la casa porque después tenés una rave de estreptococos que trajiste del laburo hacinados en tu depto herméticamente cerrado y decís que te enfermaste por el frío.
Ese momento en el que vas al baño a la madrugada y tu mascota con la peor de las ondas y la cara de cansado más grande que vas a ver, te acompaña como si no hubiera otra opción, como si no pudiera quedarse acostado