🍆 Escabeche de berenjenas
👩🍳larusacocina | La Rusa Cocina IG
Si hay un secreto para un buen escabeche… es el vinagre 😉
📝 Ingredientes:
• 4 berenjenas
• 600 ml de vinagre de alcohol
• 600 ml de agua
• 3 dientes de ajo
• Hojas de laurel
• Pimienta en grano, ají molido y orégano a gusto
• Sal a gusto
• Aceite (mezcla de oliva y girasol, cantidad necesaria)
👩🍳 Tip: dejalo reposar al menos 24 hs para que el vinagre potencie todos los sabores
"Ma philosophie est : ce que les gens disent de moi ne me regarde pas.
Je suis qui je suis et je fais ce que je fais.
Je n'attends rien et j'accepte tout.
Et cela rend la vie plus facile.
Nous vivons dans un monde où les funérailles sont plus importantes que les défunts, le mariage est plus important que l'amour, l'apparence est plus importante que l'âme.
Nous vivons dans une culture de l'emballage qui méprise le contenu."
Anthony Hopkins
El Convento de San Jerónimo fue fundado en 1585 como el Convento de Nuestra Señora de la Expectación, y nació del impulso de Isabel de Guevara, una joven de familia noble que, con apenas 15 años, no solo ingresó como religiosa sino que también financió gran parte de la construcción. Una niña de quince años fundó el convento que un siglo después albergaría a la mente más extraordinaria de la literatura novohispana. El 24 de febrero de 1669, Juana Ramírez de Asbaje se ordenó como monja jerónima y a partir de ese día el convento de San Jerónimo fue su hogar durante 26 años, hasta el día de su muerte el 17 de abril de 1695. Las jerónimas tenían fama de disciplina laxa comparada con otras órdenes, lo que las hacía el destino ideal para quien quería estudiar más que rezar. El convento fue durante la vida de Sor Juana biblioteca, locutorio, epicentro literario y cultural, centro de reunión, teatro, sala de conciertos, cocina y lugar de devoción. Era simultáneamente una prisión y la institución más libre que una mujer podía habitar en el siglo XVII. Entre 1861 y 1867, a consecuencia de las Leyes de Reforma, se dispuso que todas las monjas debían exclaustrarse y el Convento de San Jerónimo fue abandonado. Lo que siguió fue lo que ocurre con todos los edificios que pierden su propósito sin perder sus muros: lo ocuparon los militares. Convirtieron las celdas en cuarteles y utilizaron el espacio del altar mayor como letrina. El lugar donde Sor Juana había construido la biblioteca más grande de América Latina se usó como baño de soldados. En los años 70 el gobierno lo expropió y restauró, y en 1979 se transformó en sede de la Universidad del Claustro de Sor Juana. Hoy en sus salones se estudia gastronomía, artes y humanidades. Figuras como Octavio Paz, Carlos Monsiváis, Juan Ramón de la Fuente y Rita Guerrero de Santa Sabina han pasado por sus salones, haciendo de este recinto un verdadero epicentro de la cultura mexicana. El convento que una niña de quince años fundó para poder estudiar en paz sigue siendo, cuatro siglos después, exactamente eso.
Llámale hoy a una persona que quieras. No mensaje. Llamada. Cuidar tu salud no es solo dormir bien, caminar más o comer mejor. También es tener personas con quienes te emocione envejecer.
Lo bonito de envejecer bien es que no necesitas ser perfecto. Solo necesitas seguir cumpliéndote. Cada paso que das cuenta. Cada comida saludable cuenta. Dormir bien cuenta. Cada entrenamiento cuenta. Cada decisión sana, por más pequeña que parezca, le manda una señal a tu cuerpo. Y tu cuerpo del futuro siempre está escuchando.
En el México de casi todo el siglo XX, el ensayo fue por antonomasia la escritura de las certezas. Perdidos, como estábamos, en el desconcierto de un país destruido por la Revolución, el género sirvió para discutir y fijar las ideas que servirían de pilares para la nueva patria.
Desde Visión de Anáhuac (1917), de Reyes, hasta los artículos de Cuesta (en los años 1930), El perfil del hombre y la cultura en México (1934), de Ramos, El laberinto de la soledad (1950), de Paz.
Un ensayo de Pedro Derrant (@pedro_derrant):
https://t.co/WLGFUP6IFv
La Cabaña del Tío Tom fue la primera novela protagonizada por un esclavo que revolucionó el mundo de la literatura y se convirtió en un arma reivindicativa contra la esclavitud en la América del siglo XIX. Su autora, Harriet Beecher Stowe, fue una mujer concienciada con el