Mi novio tiene compañeros de 23 años en la facultad y están muy subidos a la cultura de no tomar alcohol, mí cuerpo, mí templo. Y anoche se juntaron a tomar TÉ. Realmente prefiero matarme.
Estar soltera es genial hasta que una película romántica me recuerda que tal vez sí quiero que alguien me compre flores y me mire con esos ojos patéticos y anhelantes.