Qué precioso es tener a alguien con quién apaciguar todo caos, externo e interno, justo como escribió Emily Dickinson, en un estado de profunda melancolía y añoranza hacia una persona especial:
La vida transcurre con total normalidad en un día mediocre hasta que te acordas que sos adulto y podés ir a comprarte un pedazo de queso y salame para cenar