Al elegir tu pareja recuerda que con ella superarás la pérdida de tus padres, las crisis, y todos los traumas, enfermedades y contratiempos futuros. Elige a alguien amable, cariñoso, paciente y sobre todo leal
Tú decides quién te trata bien.
No con palabras. Con distancia.
Lo que aceptas, se repite. Lo que toleras, se queda.
Lo que premias con tu presencia, se multiplica.
Educa a la gente con tu reacción.
La gente respeta lo que cuesta llegar.
Tengo una regla inquebrantable: te doy el doble de lo que me das, pero te quito todo en el momento en el que me fallas. Mi paz es cara, y mi capacidad para irme y no mirar atrás es mi rasgo más fuerte.
Valoro mucho a esa gente que pide perdón, que expresa que te extraña, que acepta sus errores, que habla contigo después de una diferencia.
Valoro a esa gente que prefiere perder el orgullo antes que perderte a ti, porque es la gente que vale totalmente la pena tenerla cerca.
Yo nunca he sido tibia. Si tiro la piedra, no escondo la mano, si digo algo, lo sostengo. Si alguien no me agrada y hablo mal de esa persona, seguro se lo merece. Si se meten con las personas que quiero, las defiendo, y si fui tibia con alguien, seguramente también lo merecía.