¿SABES EL ORIGEN DE LA PALABRA "CANDIDATO"?
Si, de nuevo viajamos a Roma, siglo I y en esta ocasión la historia empieza con un romano que quería presentarse a un cargo público. Para ello tenía que conseguir que los ciudadanos supieran perfectamente quién era.
¿Cuál era la solución para que todos le vieran y destacara entre el resto de la población? Vestirse de blanco, pero que muy blanco, vamos, que molestara a la vista de lo blanco que iba.
Los aspirantes a ese cargo publico utilizaban una toga especialmente blanqueada, para la que se utilizaba desde el amoniaco de la orina para bloquear, pasando por tizas e incluso una capa de yeso fino...Todo con el único fin de destacar mas que los demás.
A esa vestimenta o toga romana se la llamaba "la toga cándida". Es aquí cuando volvemos a nuestra querida lengua de origen, el latín. Donde "CANDIDUS" significaba blanco brillante, resplandeciente, y de ahí surgió la palabra "CANDIDATUS" o lo que viene a ser lo mismo "el vestido de blanco".
El paso del tiempo convirtió ese "candidatus" en nuestro actual candidato, aunque ahora ya nadie representa la verdad y su pureza vistiendo de blanco radiante...igual porque no lo son ¿verdad?
Así que, mucho antes de los mítines, los carteles electorales, las redes sociales y las promesas de campaña, los políticos romanos ya habían descubierto que, para conseguir votos, lo primero era hacerse notar.
Para doblarle la mano a la ultra derecha antes que sea tarde.
La izquierda debe dejar de amalgamarse con la derecha.
BASTA de eso.
Tampoco debe seguir concentrado solo en las luchas identitarias.
En nuestro mundo todos tienen cabida pero no pueden ser las minorías el único foco de nuestra preocupación.
Por otro lado basta de excusarse si te gusta el mercado o no, si quieres ganar dinero o no, si el desarrollo incluye bienes de consumo o si la libre competencia es válida o no.
China, Vietnam, Suecia , Noruega Dinamarca, Islandia , Finlandia de diferentes formas ya resolvieron ese problema.
La Izquierda debe volver a ser Izquierda y preocuparse por que el bienestar común es mucho más importante que el bienestar individual.
Punto Final.
Un 22 de agosto de 1943 se publicaban por primera vez estas fotos del brutal genocidio de Bengala (La India), donde el imperialismo británico de la mano del ídolo occidental Winston Churchill, exterminó de hambre hasta 5 millones de indios.
El gobierno británico, en 1942, tomó la decisión de robar todas las reservas de arroz a la población nativa de Bengala (La India), ocupada por los británicos, para enviar la comida a los soldados británicos en el frente de guerra, todo esto en medio de una crisis de cultivos por el daño de un ciclón en la región.
Ante la escasez de comida provocada por los británicos, los alimentos se empezaron a acaparar y a subir de precio, privando a la población definitivamente de comida y matándola de hambre.
Después de la publicación de las fotos del genocidio en Bengala, el escándalo llegó a Gran Bretaña y a la Cámara de los Comunes... la respuesta de Winston Churchill ante el escándalo, fue asegurar que el exterminio de 5 millones de personas en Bengala era "selección natural" porque los indios eran una "raza inferior" que se "reproducía como conejos".
El colonialismo británico causó aproximadamente 165 millones de muertes en la India en apenas 40 años, solo entre 1880 y 1920, además Reino Unido saqueó unos 45 billones de dólares de la India entre 1765 y 1938.
@mmlagoscc Sra. Marta. Esa búsqueda del empate, de equilibrar siempre para no "pisar callos", no se ve bien.
Decir que todos los políticos son iguales, los de izquierda y derecha por ejemplo , es temor , es miedo a jugársela .
Hay diferencias gigantes y usted lo sabe. 🟡
El zunzuncito:
Una joya voladora del tamaño de un insecto.
El zunzuncito, también conocido como colibrí abeja o pájaro mosca, es el ave más pequeña del planeta y un verdadero prodigio de la naturaleza cubana.
Endémico de Cuba, y la Isla de la Juventud, este diminuto colibrí mide apenas entre 5,5 y 6,1 cm de largo y pesa entre 1,6 y 2,6 gramos.
A simple vista puede confundirse fácilmente con una abeja o un abejorro por su tamaño y el zumbido de sus alas, que baten unas 80 veces por segundo.
Se alimenta de néctar de flores pequeñas e insectos, visitando cientos de flores al día y actuando como polinizador.
Construye el nido más pequeño de todas las aves
A pesar de su fragilidad aparente, es un maestro del vuelo, puede permanecer suspendido en el aire, volar hacia atrás y maniobrar con una agilidad impresionante.
Una criatura tan diminuta que parece salida de un cuento, pero real y única de la isla caribeña.
Ayer fue una amenaza de bomba en ENAP de Con Con, hoy día una amenaza de masacre a dos Universidades, se entiende la desesperación del gobierno de Kast por la aprobación de la ley de seguridad, pero nos conocemos todos los trucos y como dice el gran Carlos Gajardo, somos tontos hasta las 12.
Amenazas en universidades: Subsecretario recalca que “lo más importante es resguardar la seguridad de las comunidades educativas”
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Este es uno de los solos más difíciles del oboe.
El lamento del cisne del ballet más famoso de Tchaikovsky.
El oboe debe sostener frases largas sin perder el control.
Cada nota carga el peso de la soledad del personaje
La melodía imita la voz humana en un llanto contenido.
La presión del aire debe ser constante.
Cualquier variación rompe la suavidad.
Fíjate como la afinación se mantiene perfecta
Las cuerdas crean una base armónica delicada
La fragilidad del cisne se convierte en fuerza trágica,
y la orquesta acompaña sosteniendo la melodía
INCONTINENCIA.
¿No hay un día, uno solo, que esta gente no hable idioteces?
Por qué les cuesta tanto, si tan solo guardaran silencio por 24 horas, pero no, ahí están…si no es el presidente es un ministro o ministra, o un diputado o senador, no pasa un día sin abrir el baúl de la ignorancia y la estupidez.
La obra que le dio nombre al movimiento impresionista.
Impresión, sol naciente es la obra cumbre de Claude Monet pintada en 1872.
Su enorme relevancia histórica radica en que dio origen al nombre del movimiento impresionista.
Actualmente, el lienzo original se conserva y exhibe en el Museo Marmottan Monet de París, Francia.
Cuando se fundó la Société Anonyme des Artistes Peintres (el grupo de pintores independientes cansados de los rechazos del Salón oficial de París), organizaron su primera exposición independiente en abril de 1874.
Al armar el catálogo, le pidieron un título a Monet. Como la pintura no parecía un retrato fiel o nítido, sugirió secamente: "Pongan Impresión".
Días después, el crítico de arte Louis Leroy escribió una reseña satírica en el periódico Le Charivari burlándose de la obra.
Argumentó irónicamente que un boceto para un papel tapiz estaba más terminado que ese lienzo y utilizó el término "impresionistas" para insultar al grupo por su técnica aparentemente descuidada.
Lejos de ofenderse, los artistas adoptaron el nombre con orgullo.
Marco generado con apoyo de Grok
CARTA ABIERTA AL DIPUTADO JAVIER OLIVARES
Diputado @JavierOlivares
Lo escuché en CNN Chile hablar del régimen de Pinochet con esa fascinación que algunos reservan para los héroes. Dijo que le “gustó el gobierno militar”, que se hicieron “muy buenas cosas” y, respecto de su famosa capa, preguntó cuál sería el pecado si fuese la del general. Curiosa pregunta.
El problema nunca fue la capa, diputado. El problema es lo que parece haber debajo.
Usted nació en 1983. Cuando Pinochet llegó al poder, faltaban diez años para que usted naciera. Cuando se realizó el plebiscito de 1988, usted tenía cinco años. Es decir, mientras Chile decidía en las urnas terminar con la dictadura, usted probablemente estaba aprendiendo a leer.
Por eso resulta fascinante su nostalgia. Usted recuerda políticamente una época que no vivió políticamente. Su pinochetismo no puede ser memoria: es una convicción adquirida posteriormente. Es nostalgia de segunda mano, una especie de souvenir ideológico comprado muchos años después de terminado el viaje.
Y aquí aparece una paradoja magnífica: un diputado elegido democráticamente que admira un régimen que clausuró el Congreso. Usted cobra una dieta gracias a una institucionalidad que su admirado gobierno militar consideró perfectamente prescindible. Usted en dictadura jamás habría podido ser diputado.
Su caso es como un vegetariano inaugurando una carnicería o un pirómano postulando a jefe de bomberos. Pocas contradicciones políticas poseen semejante perfección estética.
No se trata de discutir si durante diecisiete años se hicieron reformas o modificaciones. Hasta las dictaduras administran presupuestos. El pequeño inconveniente es que también hubo ejecuciones, desapariciones, torturas, exilio, censura y persecución política. Usted dice condenar las violaciones a los derechos humanos, pero inmediatamente intenta rescatar las “cosas buenas” como si las hubiese. Es una contabilidad moral sorprendente: como si los muertos pudieran anotarse en una columna y el crecimiento económico en otra, para después calcular el saldo.
No funciona así.
Los derechos humanos no son una nota al pie del balance nacional. Un Estado que tortura a una persona ya ha cruzado una frontera moral que ninguna carretera consigue pavimentar.
Pero hay algo todavía más irónico. Usted dice valorar la libertad. Excelente. Pinochet prohibió partidos, persiguió opositores, censuró medios y gobernó sin elecciones competitivas durante todo su régimen. Admirar aquello en nombre de la libertad requiere una gimnasia intelectual formidable.
Quizás por eso su capa produjo tanta conversación. No porque Chile padezca una intolerancia textil, sino porque los símbolos tienen significado. Vestirse evocando a un dictador y luego sorprenderse porque alguien recuerda la dictadura es como llegar vestido de payaso a un cumpleaños y reclamar que le pregunten por el circo.
Lo verdaderamente preocupante, diputado, no es que usted tenga opiniones discutibles. Para eso precisamente existe la democracia. Lo grotesco es beneficiarse de ella mientras se romantiza a quien la destruyó.
Usted puede ser pinochetista. La democracia que Pinochet negó a otros le concede incluso el derecho de admirarlo. Esa es precisamente su superioridad moral: permite que hasta sus detractores hablen, compitan, sean elegidos y ocupen un escaño.
Y quizá allí reside la ironía definitiva.
Augusto Pinochet cerró el Congreso el 11 de septiembre de 1973. Javier, ocupa usted hoy un asiento dentro de ese Congreso y desde allí reivindica aspectos del régimen que lo cerró.
No sé si llamarlo contradicción, ingratitud democrática o simplemente una total idiotez.
Pero hay que reconocerle algo, diputado: para defender una dictadura desde un Parlamento democrático se necesita una capa y no tener temor al ridículo.
Atentamente,
Un ciudadano que prefiere una democracia imperfecta donde usted pueda decir disparates, a una dictadura perfecta donde alguien pueda hacerlo callar.
@MisColumnas
Durante siglos, los segovianos cruzaron cada mañana por debajo de esos arcos camino del mercado sin levantar la vista. Por encima de sus cabezas, el agua seguía bajando. El acueducto no dejó de funcionar hasta 1973, casi dos mil años después de que lo levantaran, y hay segovianos vivos que recuerdan verla correr por lo alto del canal.
Lo que sostiene esa mole es solo física. Unos veinte mil sillares de granito colocados a hueso, sin argamasa, sin cemento y sin plomo, encajados uno contra otro y sujetos por su propio peso. Ciento sesenta y siete arcos sobre ciento veinte pilares, que en la plaza del Azoguejo alcanzan los 28 metros. Y todo para mantener una pendiente constante del uno por ciento a lo largo de quince kilómetros.
El detalle que casi nadie mira son los agujeros. Fíjate en los extremos de cualquier sillar y verás dos huecos gemelos. Son la marca de las tenazas metálicas con las que izaban los bloques, unas pinzas que se cerraban al tirar hacia arriba, de modo que cuanto más pesaba la piedra, más fuerte la agarraban. Están ahí desde el primer día, a la vista de todo el mundo.
Ve al Azoguejo, ponte justo debajo y mira hacia arriba. Esas piedras llevan ahí desde antes de que existiera Castilla, aguantaron un derribo en 1072 y una reconstrucción con los Reyes Católicos, y siguieron trabajando hasta hace medio siglo. Pocas obras públicas han cumplido tan bien durante tanto tiempo.
El patrón es este. Presentan leyes inconstitucionales. El Tribunal Constitucional se las frena, como pasó en junio con Escuelas Protegidas. Entonces quieren reformar la Constitución, y escriben en el propio texto que es para que el TC “no pueda ignorarlos”.
Lo que meten ahí ya estaba en la propuesta constitucional de 2023, la que redactó el Consejo donde el Partido Republicano tenía la mayoría. La gente la rechazó con 55,7%. Ahora quieren ingresarla por el Senado. Y como no les dan los votos, hablan de plebiscito.
Además ingresan los textos más duros posibles, para después moderarlos un poco y que parezcan razonables, pero siguen siendo irracionales.
Todo esto es propio de regímenes autoritarios.
CARTA ABIERTA A LA MINISTRA XIMENA LINCOLAO.
Sra. Ministra: @MinLincolao
No es la primera misiva abierta que le dirijo, y seguro, no será la última.
Usted acaba de aportar una sorprendente frase: profesores y profesionales de humanidades podrían reinventarse como vendedores o trabajar en servicio al cliente.
Extraordinario.
Siglos construyendo universidades para descubrir que el destino del humanista estaba entre la caja y el mesón de informaciones.
Así, un profesor de Filosofía podría cambiar a Kant por la garantía extendida; uno de Literatura, a Cervantes por el manejo de inventario; el historiador abandonar la Revolución Francesa para explicar el Cyber y el lingüista aplicar semántica preguntando: “¿Desea agregar un seguro?”.
Hablar de reconversión laboral no es escandaloso. La tecnología destruye ocupaciones y crea otras. Lo inquietante es que la ministra del conocimiento reduzca una disciplina académica al empleo comercial que consiga quien la decidió estudiar.
Más curioso aún porque usted estudió Pedagogía en Castellano y Filosofía. Cuando recomienda a humanistas convertirse en vendedores, podría predicar con el ejemplo. Tal vez sea el nuevo concepto de transferencia tecnológica: del aula al retail sin escalas.
Su frase tampoco cae del cielo. Hace pocos días su ministerio modificó Fondecyt Postdoctorado 2027, concentrando el 70% de los recursos en áreas supuestamente prioritarias. El CRUCH advirtió riesgos para la diversidad disciplinaria e internacionalización. También se cuestionó exigir residencia definitiva a investigadores extranjeros.
Ahora entendemos el ecosistema: si una disciplina no coincide con la prioridad gubernamental, siempre queda Servicio al Cliente.
El problema, ministra, no es Falabella, Ripley ni un call center. Son trabajos dignos. Lo ofensivo es imaginar que años de formación intelectual encuentran allí su reconversión natural. Un profesor no es un vendedor frustrado. Un filósofo no es un ejecutivo esperando capacitación. Un historiador tampoco es capital humano ocioso portando audífonos usando una contraseña de CRM.
Las humanidades aportan aquello que la inteligencia artificial hace más necesario: pensamiento crítico, comprensión del lenguaje, ética, argumentación y capacidad para distinguir conocimiento de propaganda. La paradoja es magnífica: mientras la IA ejecuta cada vez mejor tareas rutinarias, usted propone desplazar hacia ellas a quienes fueron formados para pensar.
Siguiendo la doctrina Lincolao, profundicemos la política pública. Licencia clase C para filósofos y mochila térmica para historiadores: delivery con pensamiento crítico. Los antropólogos podrían conducir Uber mientras estudian movilidad urbana; a los lingüistas les reservamos cobranzas, pues dominan la buena retórica. Y los matemáticos, si también incomodan, a cajas: al menos calcularán el vuelto.
Quizás el próximo Fondecyt incorpore Postdoctorado en Reposición de Góndolas, Magíster en Atención de Reclamos y Doctorado en Venta Consultiva de IA.
Chile necesita vincular conocimiento, innovación y empresa. Pero eso no significa subordinar la universidad al mostrador ni medir el conocimiento por su rentabilidad inmediata. Los países que innovan protegen investigación básica, atraen talento y estudian incluso aquello cuya utilidad aún desconocen. De allí surgen descubrimientos que transforman economías.
Una ministra de Ciencia debería comprenderlo antes que nadie.
Su declaración preocupa más de lo que divierte. No porque vender sea indigno, sino porque pensar es indispensable. Cuando el ministerio del conocimiento sugiere que ciertas disciplinas pueden resolver su futuro atendiendo clientes, el problema deja de ser laboral y pasa a ser intelectual.
Tal vez los profesores puedan reinventarse, ministra. Siempre han sabido hacerlo.
La pregunta es si puede reinventarse el Ministerio de Ciencia. Porque profesores tenemos. Lo que empieza a faltarnos es una política científica a la altura del pizarrón.
@MisColumnas