Si te has trabajado es totalmente válido querer cerca a personas que también estén trabajadas. Que la familia no se elige, solo se limita, pero fuera de aquí puedes elegir no tolerar de nuevo lo que ya tocó aguantar a la fuerza. Los estándares se construyen tomándose a uno mismo como referencia y aferrándote al derecho de permanecer donde sabes que vas a estar bien de sobra; no donde quedarte consista en sentir que vuelve a faltar lo mismo de siempre
Tengo 28 años, dos carreras, dos masters, he tenido que volver a vivir con mis padres porque, sin mi pareja, no puedo permitirme ni siquiera vivir sola. A mi edad, mis padres ya tenían un piso pagado, un coche, y a mí. No me toquéis los cojones.
Responsabilidad afectiva también es avisar cuando no podrás responder porque saldrás, estarás ocupado o no te sientes bien para hablar. A veces dejamos a las personas preocupadas y pensando que tal vez hicieron algo malo. Avisar no es una obligación, sino un acto de cariño.
Yo personalmente no seria pareja de una persona con la que no me percibo en un futuro común. Me seria muy complicado amar sabiendo que no hay proyecto de vida posible. El eslogan de “vivir el presente” es muy engañoso, porque no tener en cuenta el futuro se traduce en sufrimiento procrastinado, el mañana un día llega y se empieza a construir hoy.
Cuando pasas por procesos duros ya no vuelves a ser el mismo, el dolor te cambia para siempre. No es lo mismo vivir sin saber que existe el fondo, que haberlo visitado. Y eso no es necesariamente malo, creo profundamente que quienes más valoran la vida son personas a las que en algún momento la vida se les ha tambaleado. Quien ha perdido la salud mental por el camino sabe el valor de tenerla. Por eso buscamos aquellos lugares y modos de vivir donde sentirnos en paz, después de tanta guerra.
Trabajando mucho en entender que mi ritmo no tiene que ser igual al de los demás. Que no tiene sentido comparar ritmos, circunstancias, logros, avances o la falta de ellos. No tenemos las mismas circunstancias, facilidades o dificultades. Mi ritmo es mi ritmo, ni mejor ni peor.
El hijo de obrero que vota a la derecha cuando sus padres salen por la puerta de su casa a las 7 de la mañana pa ganar mil cochinos euros, jamás lo entenderé perdonen mi ignorancia
Solo hace 90 años que votamos.
Solo hace 90 años que se nos considera sujeto político.
Solo hace 90 años que la voz de una mujer puede ser escuchada
civilmente en las urnas en este país.
Solo hace 90 años. No lo olvidéis. Hagáis lo que hagáis. Votéis lo que votéis.
Reciprocidad no es dar y recibir lo mismo. Reciprocidad es saber que tus necesidades se contemplan al mismo nivel que tú tienes en cuenta las de la otra persona
Recordatorio importante:
Las relaciones requieren esfuerzo, siempre, pero no sacrificio
Y en las relaciones todos tienen que aprender, pero ninguno tiene que educar al otro
Ser inteligente emocionalmente implica saber que los sentimientos no son, en la mayoría de situaciones, una buena hoja de ruta. Dejarte llevar “por lo que sientes” en cada momento es la mejor manera de perderte y desviarte de la dirección que para ti es importante
El problema del discurso de la dependencia emocional es que se ha acabado instaurando en nuestra manera de comprender las relaciones. Se disfraza de empoderamiento personal lo que es puro individualismo egoísta.
Para mí ser inteligente emocionalmente es no dejarte llevar por la emoción del momento cuando lo realmente importante para ti exige ir por un camino distinto al que esta indica