Por respeto y educación aparta la vista de la figura femenina, y una vez se aseguró que tuviese su camisa, giró la cabeza en dirección de la susodicha. “ Te queda bien. ”
Por supuesto.
—Ahora ella misma se deshace de su camiseta, quedándose con el sujetador negro a la vista de la mirada azul del mayor.
No tardó en ponerse la camisa. Le quedaba grande, pero le gustaba.—
Soltó un suspiro de alivio, visiblemente agradecido. “ Gracias, te debo una. ” Comentó, inclinando la cabeza para su lado izquierdo. “ ¿Te la pondrás? ”