La abstinencia sexual, se vuelve muy fácil para una mujer cuando se da cuenta de que literalmente no hay ningún hombre con el que valga la pena involucrarse a menos que la ayude a mejorar su vida y la ame correctamente. Pueden pasar meses tras meses; en realidad no es nada.
Soy el claro ejemplo de que, para alejarme de algo, primero tengo que agotar hasta la última posibilidad de salvarlo. No es falta de amor propio, es la bendita fe que tengo en creer que todo puede cambiar, incluso cuando ya casi no queda nada que sostener.