El entrenamiento militar siembre había sido sobre agregar más, con la expectativa de que pudiera siempre continuar aunque no pudiera moverse. Estamina, resistencia. Eran absolutamente todo lo que tenía que entrenar.
Por algo, aunque él no fuera consciente, sus poderes se +
Al escuchar la respuesta de Rott, Saem se dio un momento para pensar. No fueron más que un par de segundos en silencio. Él siempre había ocupado una sesión para lo físico y otra, independiente, para enfocarse en su elemento.
Si lo pensaba, el orden tenía sentido, más para +
+ que se levantó, y por algún tipo de reflejo mientras pensaba, alzó la mano y encontró su mano enguantada con la ajena. Dedo con dedo. “¿Por qué solo una vez?” Era principalmente su enfoque, curioso.
No veía una razón del entrenamiento–lo que él asumía como algo comunal en +
+ los elementos, el fuego era el más capaz de lastimar estando fuera de control, por lo que hacía lo posible por que su control del mismo fuera lo que más tenía.
Tampoco utilizaba mucho su poder para otras cosas, quizás encender alguna lámpara cuando leía.
Naturalmente, si no le simpatizaba probablemente no se detuviera a hablarle. Después de todo, no le gustaba perder el tiempo.
Parecía ser que controlar el elemento del aire tenía muchos más jueguitos que el fuego, aunque siendo que él calentaba el té en sus manos… Quizás no +
Eso tenía más sentido.
Notó que Rott también había mirado la cesta, lo que tendría en cuenta para el momento en que decidiera decirle qué es lo que había en su interior. Cuando finalmente el más alto habló, Saem sonrió—no era un gesto exagerado, pero era lo suficientemente +
+ niveles de energía. O quizás si era preferencia. Tampoco le importaba.
Cerró los ojos ante la pregunta. “Suelo calentar, hacer entrenamiento físico, y luego enfocarme en mi elemento”. Pues realmente lo último era más cercano a una meditación y ejecutar el control. De todos +
Él en realidad lo consideraría una tragicomedia.
Ladeó la cabeza, llevando las manos a cruzarse delante de su cuerpo mientras esperaba. También observa la cesta, pero no hace preguntas al respecto, tan solo lo observa con la curiosidad que mantiene a diario.
“Hm…” De hecho, +
Podrían interpretar su pequeña y ciertamente estresante experiencia conjunta como si fuesen dos soldados volviendo a casa luego de una ardua batalla, ¿no?
A la espera de que el pelinegro respondiera su pregunta, hiciera alguna otra o simplemente guardara silencio, la mirada +
+ dentro de un espacio que él no reconoce como ideal, pero no es lo que era mencionado.
La pregunta sobre entrenar le llamó la atención. No es que no hubiera pensado en ello antes, pero tuvo curiosidad sobre qué sería trabajar en conjunto, o si simplemente sería un +
Observó con interés lo hecho por el más bajo, mirando –no había mucho que ver, en realidad era más una sensación– su práctica con interés. De cierta forma era similar a cómo trabajaba con el fuego, pero particularmente distinto al mismo tiempo. Era interesante, ciertamente +
El leve sonido que hacía el aire a su alrededor le mantenía concentrado solo en eso. Eso, y el sonido de su propia respiración. Cada cierto tiempo iba repitiendo ciertos movimientos, como si al hacerlo estuviera ayudándose a comprender mejor la dirección en que se movía. +
+ imaginarse eso como una realidad, de todas formas.
Le observó mientras hablaba, mirada curiosa e intentando adivinar qué hacía aquél allí. La respuesta era obvia, probablemente iría o acababa de entrenar.
“He estado bien, ¿usted?” Devuelve la pregunta, sin percatarse si es +