Saem asintió inconscientemente cuando Rott repitió sus palabras. Estaba a punto de responderle, con toda la sinceridad del mundo, pero solo alcanzó a hacer el amago de hablar.
La mirada llevó del rostro ajeno a su mano—o, mejor dicho, a las dos que estaban ahora cerca. Fue un +
El entrenamiento militar siembre había sido sobre agregar más, con la expectativa de que pudiera siempre continuar aunque no pudiera moverse. Estamina, resistencia. Eran absolutamente todo lo que tenía que entrenar.
Por algo, aunque él no fuera consciente, sus poderes se +
poder tener una experiencia nueva, es desfavorable en otros aspectos. —Era eso a lo que se refería, nada más—. Por lo mismo, si es una o más veces dependerá de cómo termine la primera.
Explicó tranquilamente, dejando de empujar el dedo ajeno para así devolver su mano a la +
como una propuesta desfavorable para él. Si bien no le gustaba perder, entrenar con alguien más siempre traía más beneficios que hacerlo con un palo o un muñeco estático clavado en la tierra.
Al escuchar la respuesta de Rott, Saem se dio un momento para pensar. No fueron más que un par de segundos en silencio. Él siempre había ocupado una sesión para lo físico y otra, independiente, para enfocarse en su elemento.
Si lo pensaba, el orden tenía sentido, más para +
Naturalmente, si no le simpatizaba probablemente no se detuviera a hablarle. Después de todo, no le gustaba perder el tiempo.
Parecía ser que controlar el elemento del aire tenía muchos más jueguitos que el fuego, aunque siendo que él calentaba el té en sus manos… Quizás no +
forma individual, pero entrenar al menos una vez juntos. —Alzó la diestra hasta la altura de su propio rostro y levantó el índice al pronunciar "una vez". La diferencia de estatura y tamaño, si bien intimidante, era un desafío que se atrevía a tomar.
Por eso podía considerarla +
fuera solo una cicatriz o algo más.
El susurro le sorprendió. Bastante.
— Oh. Entonces hay muchos más ojos sobre usted, señorita. —Suave fue la risa que escapó de sus labios, solo para aligerar sus palabras. Él, que sepa, no tiene a nadie /tan/ cercano a su familia allí.
— Me disgusta verla, así que sumo que nadie más querría hacerlo... Y me siento más cómodo sin mostrarla. —Era más sencillo hablar de su propia comodidad para cerrar aquella puerta, que del posible disgusto que alguien más podría sentir al ver lo que escondía bajo la máscara,+
“Oh… Ya veo. ¿Tan mal se ve la cicatriz?”
Negar que sentía una profunda curiosidad por verlo sin máscara sería mentir, pero tampoco sería tan descarada como para quitársela, evidentemente. Aún así, le deja entrever que le gustaría verla, por si acaso.
“Ah, sí… dos +
profesores usaron con él en su momento, y que había comprendido en cierta medida. Para finalizar, solo necesitaba unas pocas palabras—: Éxito, Vireshan.
— Por supuesto, sin embargo, no querer tentar a la suerte no tiene por qué ir de la mano con la duda y la negatividad. Aunque eso pareces tenerlo claro. —Alzó por un instante ambos hombros, la expresión en su rostro diciendo que era algo obvio. Estaba usando palabras que sus +
La tranquilidad de alguien que, en cualquier caso, tendría una salida. Así lo interpretó Cal. No era una crítica realmente, prefería que todos pudiese vivir así. Si acaso, había algo de envidia.
Asintió, mostrándose interesado en lo que decía.
—Estoy seguro de que muchos »
día le compré algo, y siempre trata de atraparme en conversación en vez de vender cosas. El resto de puestos no se queda atrás y está cerca del puerto, así que puede visitarlo y pasear por allí también.
El de cabello claro puso su atención en las palabras que su compatriota pronunció. Era todo lo que alguien acostumbrado a diseñar o construir cosas diría. Él, por su parte, no se había parado a analizar la estructura de lo que se les permitía habitar de la academia, pero sí +
Que él deje ir el hilo de conversación es una pequeña victoria para una mujer que se nutre de pulirse un ego negativo. Lo considerará una victoria.
—¿Verdad? —dice, esta vez con un brillo genuino en los ojos—, tiene una construcción equilibrada y bien repartida, pero también es
tenía una opinión similar. No teniendo nada más que agregar, Saem asiente, enfocándose entonces en el otro tema, que era realmente más interesante.
— Entiendo... y sí, lo recomiendo. Hay un anciano, el señor Fen, que tiene todo tipo de artefactos de Aeris, por ejemplo. El otro +
Un aplauso, suavecito, dio. Fue algo casi involuntario. No hizo falta el sacrificio, al menos.
A las palmaditas en la espalda responde con una pequeña sonrisa. No sabe si quiere hablar de su posible sacrificio en los próximos días, pero lo averiguarían pronto.
— No lo hicimos +
Él se iba a poner a soplar los barrotes inmediatamente si decidían salirse así sin más. Dispuestísimo a ver si se transformaba en un nuevo truco de fiesta.