#Atención El general Royer Gómez, comandante del Ejército, está en Chocó coordinando con la Gobernación y los organismos del Sistema Nacional de Gestión del Riesgo la atención de la emergencia causada por el sismo. En Quibdó fueron desplegados soldados rescatistas especializados en búsqueda y rescate, remoción de escombros y dos binomios caninos, para apoyar la localización y atención de personas afectadas.
El Ejército mantiene sus capacidades disponibles y acompaña a las autoridades y comunidades mientras avanzan las labores de respuesta y recuperación.
En Suesca tenemos un equipo muy fuerte de escaladores con WFR especializado en rescate y primeros auxilios en zonas remotas dispuestos a movilizarnos a las regiones que se requiera apoyo. Si alguna aerolínea nos pone un vuelo llenamos un avión de rescatistas WFR ya.
#ServicioSocial I Dos menores de edad son buscadas en Bogotá. Se trata de Reychell Yidisney Sierra Guerra, de 9 años, y Anthonella Darianna Sierra Guerra, de 5, desaparecidas tras salir de su colegio en Los Mártires. @GaulaPolicia@FiscaliaCol
#AyudaCiudadana Sara Valentina Bolaños Vela, de 13 años, está desaparecida. Su familia perdió contacto con ella el pasado 23 de febrero. Cualquier información de su paradero, reportar a las autoridades.
#ElCalentao🥘 | Trasladamos nuestra señal a la JEP en donde continúa el juicio público adversarial transicional del coronel (r) Publio Hernán Mejía, acusado de haber ordenado el asesinato de 72 personas.
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𝐏𝐚𝐢́𝐬 𝐝𝐞 𝐦𝐢𝐞𝐫𝐝𝐚
Escribiré SALOMÉ con mayúsculas porque —según los expertos— es la forma de escribir un grito en este mundo virtual. 𝐘 𝐪𝐮𝐢𝐞𝐫𝐨 𝐠𝐫𝐢𝐭𝐚𝐫 𝐞𝐬𝐞 𝐧𝐨𝐦𝐛𝐫𝐞, para que no olvidemos, al menos por un tiempo, que así se llamaba la pequeña a la que le faltaba apenas un mes para cumplir sus primeros cuatro añitos de vida. No lo logró. Fue asesinada a sangre fría.
En mi país, Colombia, 𝐧𝐨 𝐞𝐬 𝐟𝐚́𝐜𝐢𝐥 𝐩𝐚𝐫𝐚 𝐦𝐮𝐜𝐡𝐨𝐬 𝐧𝐢𝐧̃𝐨𝐬 𝐥𝐥𝐞𝐠𝐚𝐫 𝐚 𝐬𝐞𝐫 𝐠𝐫𝐚𝐧𝐝𝐞𝐬.
Leo que unos tipos atacaron a unos soldados en una vereda de La Plata, en el Huila, donde hay poco Estado y mucha violencia. Que en la mitad del fuego cruzado quedaron los campesinos de Villa Esperanza. Que la niña cayó herida. Que cuando la ambulancia llegó, no la dejaron pasar al instante para auxiliarla. Que un enfermero militar la atendió. Que se murió llegando al hospital del pueblo. Que su familia la llora. Que no ha parado de llorar. 𝐐𝐮𝐞 𝐥𝐞 𝐯𝐚𝐥𝐞 𝐦𝐢𝐞𝐫𝐝𝐚 𝐞𝐬𝐭𝐞 𝐩𝐚𝐢́𝐬. 𝐋𝐚 𝐞𝐧𝐭𝐢𝐞𝐧𝐝𝐨. En estos momentos, a mí también.
𝐋𝐚 𝐩𝐫𝐨́𝐱𝐢𝐦𝐚 𝐬𝐞𝐦𝐚𝐧𝐚, 𝐧𝐚𝐝𝐢𝐞 𝐬𝐞 𝐚𝐜𝐨𝐫𝐝𝐚𝐫𝐚́ 𝐝𝐞 𝐞𝐬𝐭𝐚 𝐟𝐚𝐦𝐢𝐥𝐢𝐚. Olvidaremos todos que Villa Esperanza es un caserío pobre entre los pobres. Que allá —de cuando en vez— hay soldados del Batallón de Infantería de la Novena Brigada de la Quinta División, enfrentando a delincuentes del ´grupo armado organizado residual Columna Móvil Dagoberto Ramos´. Qué rimbombancia de nombre.
Nunca sabremos con exactitud quién la mató, de qué fusil salió la bala, cuál fue el hombre que disparó. Los soldados culpan a los delincuentes, y los delincuentes a los soldados. Varios pobladores dicen que fue el Ejército y el Ejército, que los delincuentes instrumentalizan a los pobladores.
Ya sabemos que, 𝐞𝐧 𝐥𝐚𝐬 𝐠𝐮𝐞𝐫𝐫𝐚𝐬, 𝐥𝐚 𝐯𝐞𝐫𝐝𝐚𝐝 𝐞𝐬 𝐥𝐚 𝐩𝐫𝐢𝐦𝐞𝐫𝐚 𝐯𝐞𝐧𝐜𝐢𝐝𝐚. Y en ésta que no termina, quién disparó primero ya no importa mucho. No a mí.
Me importa que SALOMÉ cumpliría cuatro el próximo mes, que tenía la más dulce de las sonrisas, y que 𝐬𝐞 𝐦𝐮𝐫𝐢𝐨́ 𝐬𝐢𝐧 𝐬𝐚𝐛𝐞𝐫 𝐩𝐨𝐫 𝐪𝐮𝐞́ 𝐲 𝐬𝐢𝐧 𝐡𝐚𝐛𝐞𝐫𝐥𝐞 𝐡𝐞𝐜𝐡𝐨 𝐝𝐚𝐧̃𝐨 𝐚 𝐧𝐚𝐝𝐢𝐞, ni a nada: la plena definición de la inocencia.
Quedé devastado después de ver el video que muestra a un soldado intentando revivirla mientras su papá la acaricia como buscando atrapar la vida de su pequeña, que yace tirada en el suelo de tierra negra, al lado de su humilde casa. Al final, 𝐥𝐚 𝐯𝐢𝐝𝐚 𝐬𝐞 𝐥𝐞 𝐞𝐬𝐜𝐚𝐩𝐚𝐫𝐚́. No lo vean.
Mejor quédense con la foto que les comparto. A mí me parece la de un ángel, toda de blanco con esos ojotes negros, con esa corona en su cabecita. Yo creo que ya tendrá alitas. Cuidará a su familia. Pensará que es mejor allá arriba tranquila y segura, que acá abajo, agarrados a tiros, matándonos entre paisanos, odiándonos por cómo pensamos, o por en quién creemos.
𝐌𝐞𝐣𝐨𝐫, 𝐭𝐮́ 𝐚𝐥𝐥𝐚́ 𝐚𝐫𝐫𝐢𝐛𝐚, 𝐒𝐀𝐋𝐎𝐌𝐄́, 𝐬𝐢́, 𝐞𝐧 𝐦𝐚𝐲𝐮́𝐬𝐜𝐮𝐥𝐚𝐬, 𝐠𝐫𝐢𝐭𝐚𝐝𝐨 𝐩𝐚𝐫𝐚 𝐪𝐮𝐞 𝐧𝐨 𝐦𝐞 𝐨𝐥𝐯𝐢𝐝𝐞, para que no te olviden, al menos por un tiempo, país desmemoriado. País de mierda.
𝐉𝐚𝐢𝐦𝐞 𝐇𝐨𝐧𝐨𝐫𝐢𝐨 𝐆𝐨𝐧𝐳𝐚́𝐥𝐞𝐳
El Fondo Monetario Internacional elogió la solidez de la economía colombiana, de la que dijo que está en una transición “hacia una trayectoria de crecimiento más sostenible”.
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