We are still alive in Gaza… 🥹🇵🇸
Despite everything, we are still trying to hold on.
If you see this photo, please don’t scroll past in silence.
Write anything — even a single dot means so much to us and reminds us that we are not alone. 🥹💔🙏
La mujer sabia por naturaleza:
En 2008, la bióloga Katie Hinde descubrió algo que la ciencia había ignorado durante siglos: la leche materna no es una receta fija, es un mensaje en constante cambio.
Mientras estudiaba macacos en California, Hinde notó un patrón extraño. Si la madre tenía un hijo varón, la leche era espesa, rica en grasas y proteínas (combustible de alto octanaje). Si tenía una hija, la leche era más abundante y cargada de calcio. ¿Cómo sabía el cuerpo de la madre cambiar la fórmula química según el sexo del bebé?
Esto la llevó a descubrir el mecanismo más fascinante de la biología humana: el "flujo retrógrado".
Durante años pensamos que la leche solo iba en una dirección (de madre a hijo). Estábamos equivocados. Cuando un bebé amamanta, el vacío creado succiona una pequeña cantidad de saliva del bebé hacia el interior del pezón de la madre.
Aquí ocurre la magia: El tejido mamario de la madre analiza esa saliva. Es un escáner biológico.
Si la saliva contiene señales de que el bebé tiene fiebre o una infección, el cuerpo de la madre comienza a fabricar anticuerpos específicos para esa enfermedad en cuestión de horas.
Si el bebé está estresado, la leche cambia sus niveles hormonales (como el cortisol) para influir en su temperamento.
La leche cambia de la mañana a la noche. Cambia si el bebé está enfermo. Cambia si es niño o niña.
Como concluyó Hinde: "La leche materna es comida, es medicina y es señal". Es el sistema de comunicación más sofisticado de la naturaleza, una conversación silenciosa entre dos cuerpos que ni siquiera la tecnología moderna ha logrado replicar por completo.
Validación histórica y científica, Katie Hinde, PhD - Laboratorio de Lactancia Comparativa, Arizona State University. Este contenido es informativo y educativo. #fblifestyle
EL SÍNDROME DEL VENTILADOR
Cuando un excolaborador del gobierno se lanza al vacío y se lleva consigo a los propios.
Existe un curioso fenómeno en la política. Algunos creen que abandonar un cargo significa también abandonar toda responsabilidad sobre lo ocurrido durante su gestión. Como si la memoria colectiva padeciera amnesia selectiva y bastara una entrevista para convertir al protagonista del fracaso en víctima de una conspiración universal.
Mara Sedini parece haberse inscrito con entusiasmo en esa escuela de pensamiento.
Dos meses después de su salida, decidió abrir las ventanas, encender el ventilador y lanzar al aire una colección de recriminaciones contra el gobierno, su propio gobierno, contra antiguos colaboradores, asesores, dirigentes y cuanto actor apareciera dentro del radio de acción de su resentimiento. El único personaje ausente en esa extensa nómina de responsables fue ella misma.
Y ese detalle no es menor.
La autocrítica constituye probablemente la virtud política más escasa de nuestro tiempo. Exige una condición extremadamente difícil de encontrar: la capacidad de admitir que el principal obstáculo puede estar frente al espejo, y no culpar al cristal.
Sedini, en cambio, sostiene que nunca la dejaron ser auténtica. Que la obligaron a interpretar un personaje ajeno. Que no pudo expresar libremente su personalidad.
Resulta una explicación fascinante.
Porque si su desempeño dependía exclusivamente de actuar como quería, decir lo que pensaba y reaccionar según sus impulsos, entonces confirma exactamente aquello que terminó provocando su salida.
La política no contrata temperamentos; contrata criterio.
Un vocero no está para exhibirse a sí mismo. Está para representar una institución. Su opinión personal deja de ser relevante desde el instante en que acepta el cargo. Lo importante deja de ser lo que piensa y pasa a ser lo que el Estado necesita comunicar.
No comprender esa diferencia es tan elemental como pretender que el árbitro juegue por alguno de los equipos porque, “esa es su verdadera esencia”.
La autenticidad jamás ha sido una virtud cuando sustituye al autocontrol.
Vivimos una época que idolatra la espontaneidad. Se confunde transparencia con imprudencia, sinceridad con indiscreción y personalidad con indisciplina.
Como si decir todo lo que pasa por la mente fuera un acto de valentía y no, muchas veces, es una plena demostración de absoluta inmadurez.
Lo verdaderamente inteligente nunca ha consistido en hablar sin filtros, valga la paradoja.
Consiste justamente en tenerlos.
Lo extraordinario de esta entrevista no son únicamente las acusaciones formuladas. Es la asombrosa capacidad de producir daño en todas las direcciones posibles, cual bomba de racimo retórica.
Porque quien dispara contra su propio Gobierno después de haber pertenecido a él, no sólo erosiona la credibilidad de quienes continúan gobernando. También destruye la propia. Si todo era tan desastroso, entonces surge una pregunta inevitable: ¿por qué aceptó formar parte?, o más bien, ¿por qué permaneció allí mientras ocupó el cargo?, y lo más probable es que aún estaría allí de no haber sido exonerada.
Cada palabra destinada a explicar su fracaso terminó recordándolo.
Cada intento por reivindicarse volvió a instalar las razones de su salida.
Cada dardo lanzado hacia otros regresó, con admirable precisión, hacia quien apretó el gatillo.
Carlo M. Cipolla describió con brillante sencillez al personaje más peligroso e impredecible de todos: el estúpido. Aquel que realiza una acción que perjudica a otros mientras, simultáneamente, se perjudica a sí mismo.
No es necesario agregar demasiado.
Hay definiciones que se autoexplican, y algunas declaraciones también.
Porque existe una enorme diferencia entre cerrar una etapa con dignidad y convertir el propio epitafio en una entrevista televisiva.
Lo primero exige inteligencia.
Lo segundo, apenas requiere un ventilador…y en esta época del año, están en oferta.
@MisColumnas
EL SÍNDROME DEL VENTILADOR
Cuando un excolaborador del gobierno se lanza al vacío y se lleva consigo a los propios.
Existe un curioso fenómeno en la política. Algunos creen que abandonar un cargo significa también abandonar toda responsabilidad sobre lo ocurrido durante su gestión. Como si la memoria colectiva padeciera amnesia selectiva y bastara una entrevista para convertir al protagonista del fracaso en víctima de una conspiración universal.
Mara Sedini parece haberse inscrito con entusiasmo en esa escuela de pensamiento.
Dos meses después de su salida, decidió abrir las ventanas, encender el ventilador y lanzar al aire una colección de recriminaciones contra el gobierno, su propio gobierno, contra antiguos colaboradores, asesores, dirigentes y cuanto actor apareciera dentro del radio de acción de su resentimiento. El único personaje ausente en esa extensa nómina de responsables fue ella misma.
Y ese detalle no es menor.
La autocrítica constituye probablemente la virtud política más escasa de nuestro tiempo. Exige una condición extremadamente difícil de encontrar: la capacidad de admitir que el principal obstáculo puede estar frente al espejo, y no culpar al cristal.
Sedini, en cambio, sostiene que nunca la dejaron ser auténtica. Que la obligaron a interpretar un personaje ajeno. Que no pudo expresar libremente su personalidad.
Resulta una explicación fascinante.
Porque si su desempeño dependía exclusivamente de actuar como quería, decir lo que pensaba y reaccionar según sus impulsos, entonces confirma exactamente aquello que terminó provocando su salida.
La política no contrata temperamentos; contrata criterio.
Un vocero no está para exhibirse a sí mismo. Está para representar una institución. Su opinión personal deja de ser relevante desde el instante en que acepta el cargo. Lo importante deja de ser lo que piensa y pasa a ser lo que el Estado necesita comunicar.
No comprender esa diferencia es tan elemental como pretender que el árbitro juegue por alguno de los equipos porque, “esa es su verdadera esencia”.
La autenticidad jamás ha sido una virtud cuando sustituye al autocontrol.
Vivimos una época que idolatra la espontaneidad. Se confunde transparencia con imprudencia, sinceridad con indiscreción y personalidad con indisciplina.
Como si decir todo lo que pasa por la mente fuera un acto de valentía y no, muchas veces, es una plena demostración de absoluta inmadurez.
Lo verdaderamente inteligente nunca ha consistido en hablar sin filtros, valga la paradoja.
Consiste justamente en tenerlos.
Lo extraordinario de esta entrevista no son únicamente las acusaciones formuladas. Es la asombrosa capacidad de producir daño en todas las direcciones posibles, cual bomba de racimo retórica.
Porque quien dispara contra su propio Gobierno después de haber pertenecido a él, no sólo erosiona la credibilidad de quienes continúan gobernando. También destruye la propia. Si todo era tan desastroso, entonces surge una pregunta inevitable: ¿por qué aceptó formar parte?, o más bien, ¿por qué permaneció allí mientras ocupó el cargo?, y lo más probable es que aún estaría allí de no haber sido exonerada.
Cada palabra destinada a explicar su fracaso terminó recordándolo.
Cada intento por reivindicarse volvió a instalar las razones de su salida.
Cada dardo lanzado hacia otros regresó, con admirable precisión, hacia quien apretó el gatillo.
Carlo M. Cipolla describió con brillante sencillez al personaje más peligroso e impredecible de todos: el estúpido. Aquel que realiza una acción que perjudica a otros mientras, simultáneamente, se perjudica a sí mismo.
No es necesario agregar demasiado.
Hay definiciones que se autoexplican, y algunas declaraciones también.
Porque existe una enorme diferencia entre cerrar una etapa con dignidad y convertir el propio epitafio en una entrevista televisiva.
Lo primero exige inteligencia.
Lo segundo, apenas requiere un ventilador…y en esta época del año, están en oferta.
@MisColumnas
🔴 La Tormenta
Mientras Chile clavaba nylon en las ventanas y miraba el cielo con el temor de quien conoce el daño que el invierno puede causar en la pobreza, la verdadera tormenta no cayó desde las nubes el 15 de julio de 2026. Cayó bajo las luces del Congreso, cuando la noche ya había borrado toda vergüenza.
Afuera había familias contando goteras, pérdidas y ausencias. Adentro se contaban votos con una alegría maníaca que sepultó cualquier atisbo de empatía.
Y cuando terminó la sesión, el oficialismo de ultraderecha celebró. Se abrazó con la euforia de quien cree haber conquistado una victoria histórica para sí, sus familiares y sus socios, porque esa copa tenía una sola patria: el dinero.
Pero en esa fiesta no hubo un brindis por los damnificados. No hubo una palabra para quienes tendrían que volver a levantar sus casas con las manos. La reconstrucción desapareció en el mismo instante en que dejó de servir como argumento.
Los heridos del temporal fueron convertidos en coartada. Su dolor fue la llave que abrió la puerta de una reforma tramitada a toda velocidad, escrita para que el viento soplara siempre en la misma dirección: hacia los bolsillos de quienes menos necesitan ser protegidos.
Así funciona, a veces, la historia de este rincón del mundo: las tragedias de muchos terminan financiando las celebraciones de unos pocos.
¿Quién es el diputado Cristóbal Urruticoechea?
Cristóbal Ignacio de Loyola Urruticoechea Ríos, cursó su enseñanza básica y media en el Colegio Tabancura de Santiago, egresando en 1993. Luego estudió Derecho en la Universidad del Desarrollo, carrera que no concluyó, para titularse posteriormente como diseñador gráfico publicitario en Inacap. Es padre de siete hijos y, tras separarse de Tamara Küpfer Moller, contrajo matrimonio en febrero de 2026 con Vanessa Kaiser (Senadora), hermana del excandidato libertario Johannes Kaiser.
Su carrera política ha estado marcada por una sucesión de controversias que han puesto en cuestionamiento su criterio, su conducta pública y la consistencia de sus posiciones.
En 2015 apareció entre los 74 personeros de la UDI y RN investigados por el Servicio de Impuestos Internos en el Caso SQM. Un año después, durante las elecciones municipales de 2016, rompió con su sector y respaldó públicamente al candidato de centroizquierda Esteban Krause en Los Ángeles, decisión atribuida a un conflicto con la derecha que, según él, no lo había apoyado, lo que evidencia una precariedad valórica no menor.
En agosto de 2020 difundió en Twitter una fotografía asegurando que mostraba una “trampa vietnamita” instalada por integrantes de la CAM contra Carabineros. La imagen era falsa y provenía de un sitio web español. El episodio motivó el anuncio de su citación a la Comisión de Ética de la Cámara por difundir información falsa.
Durante 2021 impulsó, junto al diputado Harry Jürgensen, una reforma constitucional para prohibir el lenguaje inclusivo en los establecimientos educacionales, argumentando que determinadas ideologías contaminaban la educación. Ese mismo año ambos solicitaron antecedentes a las universidades de Chile y de Santiago sobre cursos y programas vinculados con estudios de género, feminismo, diversidad sexual y perspectiva de género. Las instituciones cuestionaron la iniciativa por afectar la libertad de cátedra y estigmatizar dichas áreas académicas.
En septiembre de 2022 ambos presentaron un proyecto para eliminar dos de las tres causales legales de aborto. Durante la discusión, Urruticoechea afirmó que una mujer violada que aborta —no se desviola—, expresión que generó amplio rechazo por considerarse ofensiva e ignorante respecto de la violencia sexual. Pese a las críticas de parlamentarios y del Ministerio de la Mujer, reafirmó sus declaraciones.
Ese mismo año, un reportaje de CIPER reveló un uso improcedente de recursos públicos asociados a tarjetas de combustible del Congreso. Según la investigación, su entonces y hoy exesposa, realizó al menos 38 cargas y uno de sus hijos otras dos, pese a que el beneficio está limitado al ejercicio de funciones parlamentarias. Posteriormente, su exesposa declaró que las cargas fueron efectuadas por instrucción del diputado, quien habría prometido restituir los fondos, situación que, según información de la Cámara, permanecía sin regularizar.
En julio de 2024 fue registrado, junto a la diputada Chiara Barchiesi, viendo el tráiler de la película Joker: Folie à Deux durante una sesión en que se debatía un proyecto para endurecer las sanciones por delitos contra la vida. El episodio también motivó una vez más su derivación a la Comisión de Ética.
Este es el mismo parlamentario que hoy impulsa una iniciativa destinada a obligar a las mujeres que soliciten un aborto dentro de las tres causales legales, a escuchar previamente los latidos del corazón del feto antes de confirmar su decisión.
Su historial público —marcado por investigaciones, difusión de información falsa, proyectos cuestionados, declaraciones polémicas, observaciones éticas y cuestionamientos por el uso de recursos fiscales— constituye un antecedente que cada ciudadano puede ponderar al evaluar la autoridad moral y política desde la cual promueve iniciativas que afectan derechos tan sensibles.
Las conclusiones, por cierto, quedan naturalmente en manos de cada lector. @MisColumnas
Comparto este video que lanzaron ayer Silvio Rodríguez y Chico Buarque; los fondos que se recaben serán donados a la Sala de Pediatría del Instituto de Oncología de Cuba, así que si queréis verlo, darle like y compartirlo con otras personas, es un pequeño grano de arena para aliviar la difícil situación en que se encuentran.
El vídeo es precioso y presenta esa Habana tan digna como empobrecida.
https://t.co/AVk6LbJAI7
Ojalá hubiese un solo Ministro, como el ex ministro Cordero, en este gobierno.
Un tipazo culto, inteligente, preparadísimo.
Incapaz de ofender a las personas.
La inteligencia se reconoce desde lejos en el mundo de la pobreza neuronal de Kast.
Del face de Daniel de la Vega
Excelente! Una cara bonita no oculta una falta absoluta de contenido y para decirlo Camila Vallejos dejó la vara muy alta sea el que sea su domicilio político.
EL VASO MEDIO LLENO
Cuando el error enseña.
Al final, la precariedad lingüística evidenciada por la ministra vocera de gobierno, Mara Sedini, ha logrado instalar en el debate público algo que parecía en retirada: la importancia del buen uso del lenguaje. En tiempos donde la exigencia ha cedido terreno y la crítica se ha vuelto esquiva, este episodio —casi involuntariamente— ha resultado ser un aporte.
No deja de ser significativo observar cómo, entre comentarios muchas veces descarnados, emerge una preocupación genuina: la necesidad de construir una gramática sólida y una expresión oral digna. Como si, en medio del ruido, aún persistiera una reserva silenciosa de ciudadanos que entienden que el lenguaje no es un adorno, sino una estructura.
La ministra, sin proponérselo, ha contribuido más de lo que su rol comunicacional pretendía. En apenas dos semanas, y de manera reiterada, ha dejado en evidencia que el lenguaje es mucho más que una herramienta funcional: es el soporte del pensamiento, el límite de lo que podemos comprender y también de lo que somos capaces de expresar.
Así, se confirma una paradoja fértil: el error y la mediocridad, cuando son sometidos a una crítica lúcida, pueden transformarse en insumos pedagógicos de alto valor. A veces, no es la excelencia la que enseña con mayor claridad, sino la falla expuesta, analizada y comprendida.
Porque incluso en la torpeza puede habitar una forma inesperada de contribución. @MisColumnas
@BarusilvaB@GabrielBoric Voté por ti y ahora lo haría con mayor convencimiento, espero estar viva cuando te presentes nuevamente. Te admiro, te respeto y te quiero mucho @GabrielBoric