Hoy 4 de junio de 2026, nos dejó Marjane Satrapi. Tenía 56 años. Su familia dijo que murió de tristeza, catorce meses después de que muriera el amor de su vida.
Hay muertes que tienen una lógica brutal que no necesita diagnóstico médico.
Nació en Rasht, Irán, el 22 de noviembre de 1969. Creció en Teherán en una familia de intelectuales de izquierdas. Su madre le dijo algo que aparece en Persépolis y que ella nunca olvidó:
"En tu vida conocerás muchos tontos. Si te hacen daño, recuerda que es porque son estúpidos. No respondas a su crueldad. No hay nada peor que la amargura y la venganza. Muestra tu dignidad y tu integridad."
Su madre tenía razón. Y Satrapi pasó toda su vida demostrándolo.
Sus padres la mandaron a Viena a los catorce años. Sola. Para que sobreviviera. Años después, instalada en París, tomó un lápiz y dibujó en blanco y negro lo que había vivido. Sin colores. Sin adornos. Con una línea directa que contaba la infancia de una niña iraní mientras el mundo que conocía desaparecía a su alrededor.
Lo llamó Persépolis. Se publicó en el año 2000. Se tradujo a más de cuarenta idiomas. La película de animación que codirigió con Vincent Paronnaud ganó el Premio del Jurado en Cannes en 2007. En algunos estados de Estados Unidos intentaron prohibirlo en las escuelas, lo que garantizó que miles de adolescentes lo leyeran con más atención de lo habitual.
Lo que Satrapi entendió que la mayoría de los artistas políticos no entienden: que la intimidad es más subversiva que el manifiesto. Que una niña mirando al lector con el velo puesto y cara de no estar de acuerdo llega más lejos que cualquier discurso.
En 2022, cuando el régimen iraní asesinó a Mahsa Amini, coordinó Femme, Vie, Liberté, un libro colectivo de diecisiete historietistas de todo el mundo. Publicó la versión en persa de forma gratuita en internet para que llegara a Irán.
En 2024 recibió el Premio Princesa de Asturias. Ese mismo año fue elegida miembro de la Academia de Bellas Artes de Francia.
En abril de 2025 murió su marido. En junio de 2026 murió ella.
Persépolis sigue en las librerías. El régimen que dibujó sigue en pie. Y las mujeres iraníes siguen en la calle.
Ella les dio un lenguaje.
Retrato de Simonetta Vespucci, el gran amor de Sandro #Botticelli, aunque no correspondido, Simonetta fue su musa. Realizó innumerables retratos de su rostro plasmados en sus principales obras. Murió a la temprana edad de 23 años en 1476.
"Señor, hazme un instrumento de Tu paz.
Donde hay odio, que lleve yo el amor.
Donde haya ofensa, que lleve yo el perdón.
Donde haya discordia, que lleve yo la unión.
Donde haya duda, que lleve yo la Fe.
Donde haya error, que lleve yo la verdad.
Donde haya desesperación, que lleve yo la alegría. Donde haya tinieblas, que lleve yo la luz. Oh, Maestro, haced que no busque tanto ser consolado, sino consolar;
ser comprendido, sino comprender;
ser amado, sino amar. Porque es dando, que se recibe; Perdonando, que se es perdonado; Muriendo, que se resucita a la Vida Eterna".
Amén.
San Francisco de Asís.