para confirmar que estaba bien pero, en cuanto ha sonreído y tratado de atraparle, es que empieza a huir, aunque el agua le hace ir más lento y el contrario es más atlético. Le atrapará fácil, oh no, qué pena...
Porque siquiera se estaba esforzando demasiado, entre risas.
Ambos eran conscientes de que no era un insulto real, y por eso, él mismo ha sonreído al ver su reacción.
Tendrán momentos de sobra, porque Phelyx, cuando se trata del contrario, se avergüenza y se pone rojo con frecuencia. Pero ahora mismo, estaba pensando en lo helada que
estaría el agua. Efectivamente, el contrario estaba loco, y ha vivido las consecuencias de estar saliendo con alguien como él. Merece la pena, aún así.
No esperó que fuera a hablar, por lo que enseguida pone una expresión llena de preocupación al ver que tragó agua, esperando
— ¡E-Espera Drich, va a estar helad-!
Y, cuando llegan al agua, suelta un pequeño quejido agudo, gutural, mientras se aferra a él. Sentir el frío de repente le ha impactado, pero ha terminado riendo, tomando agua con su mano para lanzarle al otro a la cara como venganza.
— Eres-.
Se ha puesto rojo, ya es que ni sabe cómo reaccionar, así que le da un suave empujón.
— También quiero pasar tiempo contigo, idiota...
Le insulta por la vergüenza, nada personal, porque tiene una tonta sonrisa mientras le mira, y aparta un poco la mirada. Se notaba lo
mucho que también quiere al contrario.
Cuando se ha quedado mirándole de esa forma, no puede evitar reírse por lo bajo. Si es que era un descarado, pero no le importaba. Al fin y al cabo... Era mutuo, él estuvo todo el día mirándole.
Le tomó por sorpresa ser tomado en brazos.
tenía, mirando un poco a los lados antes de sacarse la mascarilla y asentir. Dudó, pero se terminó sacando los pantalones también, quedando en ropa interior. Quería ropa de cambio o se iba a enfermar.
— Así. Listo.
— Ya, ya, para nada es porque te aburres solo y quieres robar mi compañía.
Bromea de forma juguetona, cerrando los ojos por sus besos, antes de acariciar una última vez su cabello.
— Mhm...
Pensando un segundo, se saca la sudadera y queda solo en la camisa de asillas que
mano del otro es que se levanta, y no duda en entrelazar sus dedos acto seguido.
— La gente está borracha, dudo que nos presten atención, pero gracias...
Si ya de por sí pensaba ceder, verle poner ojitos ha sido un flechazo directo a su corazón, llevando una mano a su rostro para no verle, ruborizado tapando el mismo por unos instantes.
— Bobo...
Es lo único que susurra, previo a recibir ese beso y ampliar su sonrisa, tomando la
Coló su mano por los cabellos húmedos ajenos, jugando con ellos en silencio, pensando que se quedarían acurrucados pero, cuando esa propuesta nace, al inicio se muestra indeciso.
— Yo...
Sin embargo, mira al resto borracho a su bola, el panorama, el cuerpo ajeno... Y termina
No puede evitar reírse un poco por su reacción, dejando un beso suave en su cabello, aún si estaba húmedo o si luego le sabía la boca a sal.
— Me estoy muriendo de calor.
Confiesa, mientras agradece de forma sutil su gesto.
— Pero me daba... Miedo sacarme la ropa o meterme en
Le ha sorprendido no solo el sentir el frío del agua, si no la forma en la que se lanza contra él. Le observa confundido, y aunque pone las manos en sus hombros para apartarle, termina suspirando y cediendo, abrazándole.
— Drich... Estas empapado.
Por si no era obvio.
Cómo que desnudos en el agua. Nono. Ni loco.
Al ver a los dos, y sobretodo aquel saludo por parte del primero, mira a todos lados confundido, y luego se señala, preguntando.
Si bien había ido a aquella fiesta desde temprano, estuvo en todo momento oculto. Con sudadera, una mascarilla y bajo la sombra. Quería ir, pero a la vez no quería sacarse la ropa, así que estaba ahora sentado en la arena, bajo una sombrilla y abrazando sus propias piernas.
me gustas, mucho, Drich... ¿Qué deberíamos hacer?
Genuinamente, no sabe cómo proceder. No quiere apresurar las cosas, pero el contrario le gusta, mucho.
Entre lo emocionado que se muestra y esa forma de responder, no puede evitar reírse, tapando su cara con una mano ante la vergüenza, pero terminando por morder su labio inferior.
En ese medio abrazo, él apoya sus manos en los hombros ajenos, mirándole a los ojos y afilando su
Al escuchar que le daba permiso, el defensa sonrió en respuesta, contento por ello. ¡Es más! Hasta parece que sus ojos hubiesen adquirido cierto brillo. Yippeeee. Le llamará así, cuando estén a solas seguramente.
— ¿¡Yo!? ¿Cansarme de ti? Jamáaaaaas — hizo énfasis en aquella
expresión, antes de suspirar y emitir una risita.
— Bueno... Más te vale, o te secuestro.
Le bromea esta vez, esperando por su respuesta. Esa que termina llegando y hace que trague saliva.
— Yo... No estaba seguro, en general eres muy lindo pero... Entonces... Tú a mí también