Entonces fui y me senté, respiré profundo, esta vez no lloré y me dije: ya has pasado por aqui, conoces muy bien el camino, estarás bien, eres fuerte y capaz. Solo date tiempo que todo pasa.
Ser tan observadora también significa decepcionarte en silencio. Notar pequeños cambios, recordar detalles que otros olvidan y darte cuenta de que algo ya no es igual mucho antes de que alguien tenga el valor de admitirlo.
Si me ven muy callado es porque ya empecé a analizar el ambiente y las conversaciones. Observo todo, escucho todo y presto atención a todo. Sé quién me transmite buena energía y de quién es mejor tomar distancia.
En verdad, ya no espero nada de nadie. Aprendí que todo es temporal, que nada perdura. La vida es de momentos, nunca sabes cuando sea la última vez en la vida de alguien, en algún lugar, trabajo u oportunidad. No es negativismo, es realidad. Por ello, disfruta cada instante.
Una vez quise con locura, luego salí con el corazón roto, después, sané sola y lo volví a intentar, hasta que entendí que el amor no es buscar, menos dar muchas oportunidades. Después de tantas caídas, supe que yo era mi propia salvavidas y que si no te amas tú, nadie más lo hará