Cancelé planes por respeto, por empatía, por consideración y después entiendo que no todos miden con la misma vara. No duele que cambien de idea, duele darse cuenta de que el plan nunca fue el problema,sino la compañía. Igual sirve, te ahorrás tiempo y te ganás claridad, corta.
Que dificil es ser productiva mientras al mismo tiempo tienes la mente cansada y necesitas parar pero la vida no puede parar. Solo te queda seguir haciendo las cosas bien.
“lo manejaste muy bien”. No, no lo hice. Enloquecí, perdí mi chispa, lloré en silencio; me rompí a solas y llevé una sonrisa que mentía mejor que cualquier máscara. No lo manejé, lo sobreviví porque no tenía otra opción