El Gobierno de Kast por fin dice cual es su Plan de Seguridad: el Plan del Gobierno de Boric🙄.
Parece chiste, pero es evidente que nunca tuvieron un plan propio. Prometieron resolver la crisis de seguridad, con orden y mano dura, pero ya sabemos que sólo eran slogan de campaña.
La verdadera prioridad de este Gobierno no es la seguridad de las familias chilenas, sino su agenda ideológica; amarrar un modelo económico por un cuarto de siglo, recortando gasto social y aumentando las ganancias de unos pocos.
DE QUIÉN ES LA CULPA
La fábrica de mediocres que los partidos llaman oferta electoral.
Cada cierto tiempo, cuando algún diputado protagoniza un papelón, cuando un alcalde termina formalizado o cuando un parlamentario demuestra en televisión una ignorancia tan vasta como su sueldo, aparece el mismo juicio moral contra los ciudadanos: “la gente votó por ellos”. Y sí, es cierto. Los electores marcan el voto, introducen la papeleta y validan democráticamente a muchos personajes que jamás debieron acercarse al poder. Pero detener ahí el análisis es una comodidad intelectual tan mediocre como los políticos que se pretende cuestionar.
Porque antes del voto existe una etapa previa. Una selección. Un casting. Una tómbola de nombres donde los partidos políticos deciden quién merece llegar a la papeleta y quién no. Y es precisamente ahí donde habita la verdadera podredumbre del sistema.
Los partidos dejaron hace mucho de buscar estadistas. Ya no reclutan personas brillantes, preparadas o con trayectoria intelectual. La política moderna parece más interesada en contratar animadores de matinal, influencers con ego inflado, opinólogos de TikTok, conspiranoicos profesionales y herederos genealógicos de viejas dinastías parasitarias.
La lógica es brutalmente simple: importa más el reconocimiento facial que la capacidad cerebral. Más rating que razonamiento. Más escándalo que preparación. El ideal ya no es el servidor público; el ideal es el personaje viral.
Así llegan al Congreso sujetos disfrazados de sheriff, de carabinera, iluminados que ven conspiraciones internacionales hasta en el menú del casino y adolescentes políticos jugando a la provocación histórica con capas prusianas y delirios autoritarios. Individuos cuyo mayor mérito no es la excelencia, sino haber acumulado minutos de pantalla y toneladas de gritos.
El fenómeno no pertenece exclusivamente a un sector político. Sería ingenuo y profundamente deshonesto reducirlo a una sola vereda ideológica. El problema atraviesa casi todo el espectro nacional como una peste transversal. Ahí están los clanes familiares enquistados durante décadas viviendo del aparato estatal como si el Estado fuese una empresa hereditaria. Hijos, hermanos, esposas, sobrinos y retoños políticos ocupando cargos porque portan un apellido conocido, aunque intelectualmente no puedan administrar ni una junta de vecinos.
El espectáculo alcanza niveles grotescos cuando algunos de estos personajes terminan envueltos en casos judiciales, desfalcos, escándalos administrativos o una triste riña de ebrios en un bar. Entonces comienza el ritual de siempre: los partidos se desmarcan, condenan con cara de sorpresa y descubren tardíamente que el candidato estrella era un incompetente moral. Como si nadie hubiese visto venir el desastre.
Pero sí lo vieron. Lo sabían.
Simplemente les daba lo mismo.
Porque en la política actual, muchas veces la decencia dejó de ser rentable. Lo rentable es el personaje estridente. El provocador. El matón televisivo. El que genera clics. El que polariza. El que convierte el debate público en un gallinero histérico donde pensar demasiado parece un defecto electoral.
Y mientras más superficial se vuelve la discusión política, más espacio existe para que prosperen los mediocres. La farándula invadió la democracia y los partidos, lejos de contenerla, le abrieron las puertas con alfombra roja.
Por eso resulta tan hipócrita culpar únicamente al elector. La ciudadanía escoge entre las alternativas disponibles, y esas alternativas fueron previamente fabricadas, maquilladas y promocionadas por estructuras partidarias que hace tiempo confundieron representación democrática con casting de reality show.
Claro que existe responsabilidad ciudadana. Pero también existe, y es mayor, la responsabilidad institucional. Porque cuando los partidos llenan las listas con personajes precarios, ignorantes o derechamente impresentables, el problema deja de ser accidental y pasa a ser estructural. @MisColumnas
@relatosalbos Que terrible el juego de Colo Colo, todo para el lado, para atrás, ninguna profundidad, por último si después de 30 toquecitos igual vas a terminar con 1 centro, hazlo antes mejor
En Chile creen que este no periodista @jumastorga ES CREÍBLE. Pero no lo es. Es de ultraderecha y no cumplirá con función esencial del periodismo: incomodar al poder. Será RR.PP del gob de @joseantoniokast No tiene idea de derecho internacional. Vean cómo queda en ridiculo👇
Si Ud quiere enterarse de la VERDAD en Chile en televisión, deje de ver @Mega@tvn@chilevision@canal13@CNNChile , estos canales están TODOS asociados de una u otra manera a la derecha que sustenta a @joseantoniokast , le recomiendo se cambie a @dw_espanol , ahí puede encontrar objetividad.
Recibiste tanta y tan injuriosa mierda todos los días, a todas las horas. Fueron por ti todos los días, de las formas más arteras, agresivas o zalameras. Pero todos los días seguiste, todos los días elegiste resistir, con la dignidad de quien comprende que hay un fin que lo excede. Mis respetos, Presidente Gabriel Boric Font, Seguimos.
Hemos dispuesto la página https://t.co/sCsTX4F2L7 donde está a disposición de ciudadanía y de los actores políticos todos los documentos relevantes para el traspaso, marcando un precedente y fijando un estándar muy alto respecto a lo que fueron los traspasos anteriores.