El Mundial de las Letras. Un equipo de escritores futbolistas ordenado por los puestos en que efectivamente jugaron.
Y no es cuento: el equipo más salvaje del mundo
Estos cracks perderían partidos increíbles. Discutirían el sistema, escribirían cartas al árbitro, pedirían vino en el minuto de hidratación, convertirían cada derrota en una teoría.
Una vez le pregunté a Roberto Fontanarrosa por su pasado de futbolista y contestó como si devolviera una pared. Había jugado. ¿De qué? De 8, dijo, con una precisión que parecía autopsia: sin marca y sin llegada. Luego sacó la frase que siempre llevaba en el bolsillo: “Sólo tengo dos problemas para jugar al fútbol. Uno es mi pierna izquierda. El otro es mi pierna derecha”. Yo insistí con una teoría probablemente indefendible: en la cancha se revela el escritor. Allí se sabe quién toca de primera, quién gambetea de más, quién pide la pelota cuando el partido arde. Pregunté lo único que me importaba. ¿Usted pegaba patadas, Fontanarrosa? El Negro sonrió. “Soy tan malo que ni siquiera sé pegar patadas”.
A Eduardo Sacheri le tendí la misma trampa años después. Venía de una novela convertida en película, de un Oscar y de esa frase que el fútbol adoptó como contraseña: quienes creen que el juego nada tiene que ver con la vida entienden poco de ambas cosas. Sacheri jugaba de defensor central, dijo. El dato prometía rudeza. Luego llegó la decepción: tampoco pegaba. Un central incapaz de repartir leña debería pertenecer a la zoología kafkiana: un odradek con canilleras.
Javier Marías, antes del Mundial de 2006, armó una selección de escritores favoritos en el diario El País. Puso a Vladimir Nabokov o Albert Camus en el arco. Sumó a Dashiel Hammett y Malcolm Lowry como centrales, a Ramón del Valle-Inclán y Henry James como laterales. En el medio ubicó a Thomas Mann, Marcel Proust y William Faulkner; arriba, a Joseph Conrad, Thomas Bernhard y a Giuseppe Tomassi di Lampedusa. El equipo tenía prestigio, biblioteca y mal humor. Le faltaba fútbol de verdad: potrero y Sudamérica, que son lo mismo.
Si vamos a jugar, juguemos con gente que haya mojado una camiseta. En el arco hay abundancia. Nabokov y Camus pasan el achique, pero perderían la titularidad ante Sir Arthur Conan Doyle: atajó en el AFC Portsmouth con el seudónimo de A.C. Smith mientras afinaba en la pluma las primeras novelas de Sherlock Holmes. Alfredo Bryce Echenique merece banco de lujo: jugó por Universitario un amistoso infantil en el Estadio Nacional de Lima, aunque dejó sospechas en “Permiso para vivir” cuando confesó que le gustaba jugar el primer tiempo por un equipo y el segundo por sus rivales. Roberto Bolaño decía que le atajó un penal a Vavá a los 9 años en Quilpué, pero, imaginación aparte, afirmaba que el autogol es la obra perfecta.
Atrás formamos con dos argentinos y dos italianos. Ernesto Sabato fue full back en inferiores de Estudiantes y llevó al fútbol una gravedad de profeta laico: admiraba el fóbal antiguo, cuando una barrida podía parecer una disputa metafísica. Sacheri lo acompaña, ya sabemos que de perdonavidas. Michele Mari va por la derecha: milanista, obsesivo, autor de un cuento donde las pelotas perdidas tienen más historia que los jugadores. Alessandro Baricco toma la izquierda: en “Los bárbaros”, de hecho, se recuerda bien atrás cuando sucedía el resto del juego y admite la duda existencial de subir a celebrar los goles de su equipo por temor a llegar tarde, “como emborracharse cuando los demás ya están volviendo a casa”.
El mediocampo es un congreso de diestros que deben reconvertirse en mixtos. Fontanarrosa se gana el puesto por sinceridad, con Nelson Rodrigues afirmado por sus crónicas legendarias y su claridad en el juego: el peor ciego del fútbol mira solamente la bola. Mohamed El Khatib completa la línea: hijo de inmigrantes, seleccionado juvenil de Francia, tentado por el PSG a los 18 años y dramaturgo que llevó al escenario la tribuna del Lens. Tres ochos juntos parecen un problema táctico. También una promesa: nadie sabe defender, todos tienen algo que inventar.
Arriba se juega con hambre. El 9 es Osvaldo Soriano, punta de lanza antiguo, centrodelantero de equipos infames en la Patagonia. De wing derecho va Juan Villoro, básicamente por sostener la teoría de que Dios es redondo. En la izquierda hay paño para Javier Marías, dueño de uno de los mejores títulos en la historia de los libros de fútbol: “Salvajes y sentimentales”. Pero aquí sobran variantes, empezando por Pier Paolo Pasolini, un zurdo que solía jugar a pie cambiado como ala diestra, poeta de muslos tensos y capaz de transformar un pique corto en manifiesto. Ya por si falta experiencia se pueden sumar Günter Grass y los puntetes confesos de Camilo José Cela.
Estos cracks perderían partidos increíbles. Discutirían el sistema, escribirían cartas al árbitro, pedirían vino en el minuto de hidratación, convertirían cada derrota en una teoría. Pero todos jugaron a la pelota de verdad y también tendrían algo que los equipos perfectos han extraviado: la certeza de que jugar es revelar una infancia. En la cancha nadie corrige estilo. El balón llega y exige una respuesta inmediata. Algunos lo devuelven limpio. Otros lo esconden. Otros se caen solos.
#Mundial2026
"«Raza brava» es antes que nada una serie política. Muy política ya que desmembra el trágico arco de la historia reciente de Chile, desde las postrimerías de la dictadura hasta la delicada transición a la democracia. Y lo hace sin concesiones. Sin anestesia, directo a la vena".
Hay historias que no piden permiso para entrar. «Raza brava» es una de ellas: la de un muchacho de población que busca ser alguien en un país diseñado para que solo sea un don nadie. El director Hernán Caffiero filma como quien anota un gol de zurda en el ángulo — con una precisión brutal y una belleza que duele. La mejor serie chilena del siglo no habla de fútbol. Habla de nosotros.
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REPORTAJE | Las madres que recurrieron a un ‘Tinder de mamás’ porque sus hijos ya no encuentran otros niños en las plazas: crecer solos en el Chile de la baja natalidad
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En abril de 2026, el Índice de Precios al Consumidor (IPC) anotó una variación mensual de 1,3%, acumulando 2,7% en el año y de 4,0% a doce meses. Destacaron las alzas en transporte, así como vivienda y servicios básicos: https://t.co/nAXBSwlWQc
¿Hablemos del estilo en las comunicaciones oficiales? Con nuevas autoridades en el Congreso y en el Ejecutivo, también cambia la redacción en comunicados y redes sociales. 🤓 Después de años en medios -y con amor profundo por la RAE- uno aprende que los detalles no son menores. Y en lo público, se notan, porque escribir claro también es parte de ejercer el cargo.
👉 Aquí les dejo un ayuda memoria para no pasar vergüenza (desde la práctica en comunicaciones públicas):
✍️ Los cargos van en minúscula (director, alcalde, diputada, subsecretario, ministra, etc.) y las instituciones en mayúscula (Ministerio de Hacienda, Congreso Nacional). La excepción más extendida en lo público es Presidente de la República, por la investidura.
🔎 El “ex” va junto (exministro, exalcaldesa) y se separa cuando antecede a un nombre propio (ex Concertación).
👀 Y ojo con dos vicios que siguen apareciendo: el abuso del gerundio. Todo “avanzando” y “trabajando”, pero nada termina de pasar. Y las frases eternas, llenas de comas, que no resisten. No le tengan miedo al uso del querido punto.
“se limpió las dos manos con mi bandera
y no faltó en mi patria quien aplaudiera
porque hay desventurados que por migajas
besan la bota sucia que los ultraja”
patricio manns, siempre con las palabras exactas
🚨 El periodismo riguroso no puede estar a merced de errores algorítmicos.
Desde el Consejo de Redacción de @EFEnoticias denunciamos cómo la IA de Grok ha atacado nuestra credibilidad con información falsa y una rectificación invisible. 🧵 Abrimos hilo.
Esta semana en ECDP: Entre tanta muerte de gente famosa y catástrofes varias, pasó colado el fallecimiento de ese titán que fue el documentalista Frederick Wiseman. Acá lo recordamos a propósito de su película Boxing Gym. https://t.co/QHkCXKwjxu
Se viene el festival y vuelven looooos……..“Diarios de Viña”, con @sesnaola 🎤🎧
Nuevas historias desde este miércoles, obvio que en https://t.co/0wVUnPUcwy 💥
Esta semana en ECDP: Hamish Hamilton, el hombre detrás de la transmisión televisiva del mediotiempo del Super Tazón, quien además tiene una de las carreras más impresionantes de su gremio. Perillas de @mschwagerv. https://t.co/C9FktvwJY0
Esta semana en ECDP: Netflix, la compra de Warner y la hora del saqueo. La lucha por y en contra del monopolio, desde Edison hasta Ted Sarandos. Perillas de @mschwagerv: https://t.co/Mtx1FWreU6
Esta semana en ECDP: Cuatro momentos de Catherine O'Hara. Perillas de @mschwagerv. El episodio se puede escuchar en todos lados, incluyendo @cooperativapod: https://t.co/b4S0eWJCMb
De los 18.000 estudiantes con el mejor 10% de puntajes:
50,5% asisten a 1.682 establecimientos públicos
49,5% asisten a 426 establecimientos particulares
La educación pública aporta LA MITAD de los mejores puntajes del país
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El problema no es la "falta de arrendatarios". El problema es que se diseñan barrios y viviendas para invertir y no para habitar.
Todos los barrios que se renuevan con la mente en "inversion" está pasando lo mismo. La gente no quiere vivir ahí.
Hoy se cumplen 80 años de la obtención del Premio Nobel de Literatura de Gabriela Mistral. Un gran día para recordar su obra y pensamiento.
Comparto este homenaje "Gabriela, el podcast" donde varias mujeres leemos sus poemas en @CooperativaPod
https://t.co/SCPkLxe6hW
Esto es revictimización. Ocho mujeres denunciaron hechos que dos investigaciones consideraron verosímiles. Pero el sistema —civil y eclesiástico— no puede, por rigor técnico, sostener lo que ellas saben que vivieron.
📖Artistas, científicas, periodistas y dirigentas sociales… Mujeres chilenas recitan la obra de Gabriela Mistral a 80 años del Premio Nobel de Literatura 📚.
Esto es “Gabriela… El Podcast”.
Disponible en https://t.co/1slYatNEcM 🎧 y en https://t.co/uVyE0I2Hzw