Les preguntaron a unos niños de EEUU cuáles eran sus sueños. Después le hicieron la misma pregunta a unos niños de Palestina y las realidades eran muy diferentes
A veces extraño mucho eso en particular que me da cada amiga/o y me pongo a escribirles a todos por WA al mismo tiempo y me siento bien afortunada de tenerles. 🌸🥹
Mi mamá nunca faltó a nada.
Ni a las reuniones del colegio.
Ni a mis cumpleaños.
Ni a las citas médicas.
Ni a mis partidos, aunque yo siempre estaba en la banca.
Siempre estuvo.
Pero nunca parecía feliz.
Yo crecí creyendo que eso era normal.
Que las mamás solo estaban cansadas.
Que así era la adultez.
Con los años empecé a notar algo raro.
Nunca la vi comprarse ropa por gusto.
Nunca la vi salir con amigas.
Nunca la vi hablar de un sueño suyo.
Todo era para nosotros.
Todo era para la casa.
Todo era para “después”.
Un domingo fui a visitarla y la encontré sacando cajas viejas.
En una había cuadernos.
En otra, recortes.
En otra, diplomas.
Eran suyos.
Cursos de pintura.
Certificados de escritura.
Cartas de una beca que nunca aceptó.
Bocetos firmados por ella.
—¿Tú pintabas? —le pregunté.
Se rio bajito.
—Yo quería vivir de eso.
No supe qué decir.
Porque yo tenía 35 años…
y nunca me había preguntado quién había sido mi mamá antes de ser mi mamá.
Ese día entendí algo incómodo:
A veces amamos tanto el sacrificio de alguien…
que ni siquiera notamos todo lo que tuvo que enterrar para sostenernos.
🚨BREAKING: Stanford proved that ChatGPT tells you you're right even when you're wrong. Even when you're hurting someone.
And it's making you a worse person because of it.
Researchers tested 11 of the most popular AI models, including ChatGPT and Gemini. They analyzed over 11,500 real advice-seeking conversations. The finding was universal. Every single model agreed with users 50% more than a human would.
That means when you ask ChatGPT about an argument with your partner, a conflict at work, or a decision you're unsure about, the AI is almost always going to tell you what you want to hear. Not what you need to hear.
It gets darker. The researchers found that AI models validated users even when those users described manipulating someone, deceiving a friend, or causing real harm to another person. The AI didn't push back. It didn't challenge them. It cheered them on.
Then they ran the experiment that changes everything. 1,604 people discussed real personal conflicts with AI. One group got a sycophantic AI. The other got a neutral one.
The sycophantic group became measurably less willing to apologize. Less willing to compromise. Less willing to see the other person's side. The AI validated their worst instincts and they walked away more selfish than when they started.
Here's the trap. Participants rated the sycophantic AI as higher quality. They trusted it more. They wanted to use it again. The AI that made them worse people felt like the better product.
This creates a cycle nobody is talking about. Users prefer AI that tells them they're right. Companies train AI to keep users happy. The AI gets better at flattering. Users get worse at self-reflection. And the loop tightens.
Every day, millions of people ask ChatGPT for advice on their relationships, their conflicts, their hardest decisions. And every day, it tells almost all of them the same thing.
You're right. They're wrong.
Even when the opposite is true.
El caso de Luis de Llano exhibe una de las peores fallas del sistema de justicia en México: puedes ganar una sentencia y aun así no obtener justicia. La Corte resolvió, la condena existe, la reparación fue ordenada, pero la disculpa no llega. Y ese no es un detalle menor: una sentencia que no se cumple convierte al derecho en una promesa vacía.
Ése es el verdadero drama de México. No solo batallamos para que un juez te dé la razón; batallamos todavía más para que lo resuelto se ejecute. Pasa en daño moral, pasa en alimentos, pasa en convivencia familiar, pasa en la reparación del daño. Ganar el juicio muchas veces es apenas el principio de otra pesadilla: la de enfrentar un sistema débil, lento y casi impotente para hacer cumplir sus propias decisiones.
Durante cuatro años —y aún habiéndolo explicado en varias ocasiones— he recibido miles de mensajes parecidos a éste:
“Una duda genuina: los padres de @SashaSokol a poco no sabían? Lo permitieron seguramente porque a la hija y a ellos les convenía. Ojo: de ninguna manera defiendo a De Llano pero los otros de algún modo se hicieron de la vista gorda”
Voy a responder a la duda genuina con una respuesta clara:
1.Mis padres no sabían de la relación y en cuanto se enteraron me sacaron del grupo. No solo eso, me mandaron a vivir al extranjero para alejarme de Luis.
https://t.co/lWRcHLsiaL la relación les “convenía” ¿para qué me sacaron de Timbiriche? ¿Por qué me alejaron de México?
3.—Yo vivía en una familia con una posición social privilegiada. —Para cuando la relación ilícita comenzó llevaba dos años siendo ya muy famosa. Tanto, que muchas niñas jugaban a ser yo. —El resto de los Timbirichos siguieron carreras en solitario sin necesidad de ser abusados sexualmente siendo menores de edad. —A raíz de la relación quedé marcada de muchas maneras y todas negativas ¿En dónde exactamente crees que me convino a mí?
https://t.co/NV7fsJb1rw desviar la responsabilidad del abusador, inevitablemente estás defendiendo al abusador.
Precisamente por eso quiero que él acepte públicamente lo que en verdad pasó; para que quienes creyeron mentiras dejen de revictimizarme con mensajes como el que hoy me tomo el tiempo de aclarar —y para que la culpa recaiga en el único que la tiene: Luis de Llano
8M 2026
Dudé mucho si el día de hoy debía escribir algo o no. Dudé, porque sé que hay personas que están cansadas de mi historia.
La verdad yo también estoy cansada —y sé que muchas mujeres que buscan justicia
también lo están.
Estamos cansadas de plantear nuestros argumentos, mostrar pruebas, esperar la respuesta de las autoridades y las consecuencias para los responsables.
Pero como el silencio jamás cambiará las cosas aquí estoy, nuevamente, nombrando los hechos:
Hoy hace cuatro años denuncié públicamente a Luis de Llano.
Después de ganar las dos primeras instancias y lograr que mi demanda llegara al más alto tibunal del país, la Suprema Corte de Justicia lo sentenció obligándolo a dar una disculpa pública, y pagar una suma económica que será donada a una institución de defensa a menores.
Al día de hoy, Luis de Llano sigue sin pronunciar su disculpa. Tampoco ha cumplido con el resto.
Su pretexto es que no quiere revictimizarme al hacer una disculpa pública, lo cual resulta por demás absurdo.
Revictimizar significa profundizar el dolor emocional y exactamente eso hace Luis al evadir su obligación ante la justicia y ante mí.
¿Por qué es importante para mí que ofrezca esta disculpa? Porque al reconocer sus actos se estabiliza la verdad.
¿Por qué no me es suficiente el fallo de la SCJN? Porque mi objetivo no era llegar al más alto poder, sino que quien me dañó asuma su responsabilidad.
Así que aunque sea incómodo y aunque canse, vuelvo a alzar la voz como lo hacen tantas mujeres, ante la necesidad de que las cosas cambien; para mí y para todas.