No olviden el tremendo privilegio que es estar sanos, tener trabajo y comida. No lo minimicen, ni lo pierdan de vista nunca. Y sobre todo, agradezcan por ello.
Las amistades que te ofrecen su casa, vas a visitarlas, saludas a sus papás con confianza y te sientas a comer con ellos, son lo mejor que existe, es como tener una segunda familia.