que ganotas de estar en mi camita llorando por cuestiones que no puedo controlar, pero supongo estar en la oficina trabajando bajo presión también está bien
No solo hiciste llorar a mi versión adulta, también hiciste llorar a mi niña interior. Le hiciste revivir el abandono, volver a sentirse insuficiente. Pero eso fue mi culpa: un día te conté mi historia, te hablé de mis heridas, te di las armas para destruirme, y tu las utilizaste
Los hombres se fijan en tus pechos, trasero, caderas, piernas, ojos, cintura, estatura, hasta color de piel.
Pero ojo, no te vayas a fijar en su cartera porque eres una interesada, y tampoco en el físico porque entonces también eres superficial.