Por ellos, precisamente:
Por mi querido Omar, que lleva 40 años soñando con regresar a Cuba y aún no puede llevar una flor a la tumba de su madre, a la que no pudo acompañar en sus últimas horas;
Por Eduardo, mi amigo abogado graduado con honores en Venezuela y que hoy trabaja como Rappi en Montevideo;
Por Gabriel, geógrafo y académico de Mérida, que estuvo 8 años sin ver a su madre y que llegó en el huesos a Uruguay buscando cualquier oportunidad;
Por Alberto, Remian, Abigail y Kelly, mis amigos venezolanos que lloran cada vez que recuerdan su país, al que saben que capaz no regresen y a toda su familia esparcida por el mundo, a la que no ven hace años,
Por Jorge, Jasiel, Wilson, Asiel y todos mis amigos cubanos que tuvieron que huir de la isla,
Por Dorian, mi amigo nicaragüense al que nunca pude volver a ver y por Vicky y Taty, que no pueden volver a Nicaragua...
Sí, por mí, por ellos, por sus madres, sus padres, hermanos y hermanas, ni un solo voto a ustedes.
JAMÁS.