No es fácil encontrar el equilibrio hoy en las redes. Es valioso estar, pero es necesario mantener distancia. Es importante escuchar, pero hay que aprender a esquivar el ruido. Es esencial la palabra, pero ha de templarse en el silencio. Y hay que arriesgar, pero sin temeridad.
Tenemos derecho a que nos duelan las cosas. No hay por qué pretender ser de piedra. Luego, pues te defiendes como puedes. O contestas. O callas. O tomas distancia. O compartes el dolor…
Piedra angular, tierra fértil,
nuestro cimiento.
Ese eres tú.
Roca fuerte que nos protege;
en Ti se levantan,
seguras,
nuestras ilusiones,
proyectos, anhelos,
En Ti se gesta nuestro amor.
Suelo firme en el que caminamos,
entrelazando los brazos
y compartiendo la marcha
con otros caminantes,
amigos, hermanos;
con otros peregrinos,
heridos, cansados;
con otros testigos,
que hablan de Ti.
Piedra viva con la que se construyen
casas abiertas,
templos humanos de amor y misericordia,
bienaventuranzas
y milagros cotidianos.
Piedra angular, tierra fértil,
nuestro cimiento,
Jesús.
Los procesos de cambio son esencialmente ruptura, resignificación, esperanza, salto de fé, confiar, reaprender, deconstruir, etc... Todo eso y más en este momento de la vida...
Señor, que en los laberintos cotidianos tú muestres la salida. Que en los egoísmos cegados tú pongas luz. Que en las agonías perennes tú pongas alegría. Que en los miedos inspires pasión y valentía.
ASUNCIÓN
Te asumió en abrazo eterno
el que acogiste en tu seno.
Te llamó a la plenitud
aquel a quien diste todo.
Le respondiste «Hágase»
y dijo «En Ti, para siempre»
Lo que guardaba tu corazón
se convirtió en profecía
y, atravesando los siglos,
nos sigue hablando
del Dios de los rotos,
de los solos,
los desheredados,
que todo lo transforma
con su lógica distinta.
Al abrirte su cielo,
nos mostró el camino.
Sus promesas, en Ti cumplidas,
nos alientan a navegar
del pesebre a la cruz,
en busca del Amor que vence.
En Ti, venció.
En estos días desde que llegó a miles y miles la noticia de un sacerdote italiano que se había suicidado. Me uno a la oración sentida de su comunidad, de su familia, de toda la Iglesia. Me ha estado dando vueltas en la cabeza, en el corazón, en el espíritu, en todo mi ser ...
acompañamiento, de una oración fraterna y cercana y una reflexión y auto-reflexión de cómo viven su ministerio. Detrás de muchas de esas expresiones muy válidas y sentidas encuentro (y me reencuentro) con la entrañable necesidad de transmitir el lado humano del ministerio